Goldman no cree que la IA sea una burbuja como la de las puntocom, pero advierte riesgos

Goldman no cree que la IA sea una burbuja como la de las puntocom, pero advierte riesgos

Bloomberg Línea — El auge de la inteligencia artificial sigue apoyado por fundamentos sólidos y no muestra las señales macroeconómicas que precedieron al estallido de la burbuja tecnológica de finales de los años noventa, según un análisis de Goldman Sachs (GS). Sin embargo, el banco advierte que el aumento de las valoraciones bursátiles ha ido más rápido que la capacidad de la economía para materializar algunos de los beneficios esperados, lo que eleva la sensibilidad de los mercados ante cualquier decepción. Dominic Wilson y Vickie Chang sostienen que “el boom de inversión sigue encaminado, los desequilibrios macroeconómicos que señalaron el final del auge de los años noventa aún no son visibles, pero la valoración de mercado ha avanzado más, incorporando por adelantado una cantidad significativa del valor potencial de la IA”. La tesis central del informe es que el ciclo de inversión asociado a la inteligencia artificial continúa expandiéndose, mientras que varios de los desequilibrios que caracterizaron la fase final de la burbuja puntocom siguen ausentes.

Esa diferencia explica por qué Goldman Sachs considera que la comparación con finales de los noventa resulta, por ahora, más tranquilizadora que alarmante. Inversión récord, pero sin los desequilibrios de los noventa Goldman Sachs identifica cuatro señales macroeconómicas que anticiparon los problemas de la burbuja tecnológica: niveles excepcionalmente altos de inversión, caída de los márgenes empresariales, aumento de las necesidades de financiación corporativa y ampliación del déficit por cuenta corriente. De esos factores, sólo uno ha cambiado de forma significativa. Según los analistas, “el boom de gasto de capital en IA no es tan amplio ni tan duradero como el boom tecnológico de los años noventa, pero ahora está igualando su escala”.

El resto de las variables sigue mostrando un comportamiento diferente al observado antes de la recesión de 2001. Los márgenes empresariales permanecen cerca de máximos históricos, la rentabilidad corporativa continúa creciendo y el balance financiero agregado de las empresas apenas se ha deteriorado pese al aumento de la inversión. Además, el déficit por cuenta corriente de Estados Unidos se ha reducido en lugar de ampliarse. Para Goldman Sachs, esa combinación limita la aparición de vulnerabilidades macroeconómicas similares a las registradas durante la última fase de la burbuja puntocom.

La evolución de los beneficios también marca una diferencia relevante. Mientras que a finales de los noventa las valoraciones crecían con unos márgenes cada vez más presionados, el actual rally bursátil ha estado acompañado por una rápida mejora de las ganancias empresariales. El informe destaca que las subidas recientes han sido más impulsadas por beneficios que por expansión de múltiplos. El mercado exige hipótesis cada vez más optimistas Aun así, el banco observa una creciente distancia entre el valor que los mercados asignan a la inteligencia artificial y las estimaciones macroeconómicas de los ingresos futuros que esa tecnología podría generar.

Desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022, la ganancia de valor de las compañías relacionadas con la IA ronda los US$27 billones, frente a unos US$19 billones estimados en noviembre de 2025. Esa cifra supera ampliamente la estimación base de Goldman Sachs sobre el valor presente descontado de los ingresos adicionales que la inteligencia artificial aportaría a la economía estadounidense. Esa diferencia no implica necesariamente que exista una burbuja. El informe considera posible reconciliar las valoraciones actuales con las ganancias futuras esperadas, aunque para ello son necesarias hipótesis más favorables sobre adopción tecnológica, productividad, velocidad de implementación o capacidad de las empresas estadounidenses para capturar ingresos globales.

Goldman Sachs considera que las explicaciones más creíbles para justificar las valoraciones actuales pasan por una participación extraordinariamente alta de las compañías vinculadas a la IA en los beneficios generados por esa tecnología. Sin embargo, advierte que “existe el riesgo de que los mercados estén extrapolando demasiado hacia el futuro las tendencias de corto plazo, incluidos beneficios impulsados por el propio boom de inversión”. Ese punto resulta especialmente relevante porque una parte importante de las ganancias actuales proviene directamente del ciclo de gasto en infraestructura de IA. Mientras la inversión siga aumentando, los ingresos de fabricantes de semiconductores, proveedores de infraestructura y grandes plataformas tecnológicas podrían mantenerse sólidos.

La incógnita aparece cuando ese ciclo alcance su madurez y el crecimiento de la inversión comience a moderarse. ¿Burbuja de valoración o burbuja de beneficios? La conclusión del informe es que el riesgo actual difiere del observado hace veinticinco años. Goldman Sachs afirma que “el riesgo de una burbuja pura de valoración parece menor que a finales de los años noventa, pero el riesgo de una burbuja de beneficios puede estar creciendo”. La advertencia se apoya en la posibilidad de que los inversores estén asumiendo que los niveles actuales de rentabilidad permanecerán elevados durante mucho más tiempo del que finalmente permitan la competencia, la innovación o la normalización de la inversión.

Al mismo tiempo, el banco detecta una economía estadounidense más dependiente del impulso generado por la IA que la observada durante el auge tecnológico de los noventa. El consumo, la renta disponible y la inversión fuera del sector tecnológico muestran un comportamiento más moderado, una situación que reduce las probabilidades de un sobrecalentamiento generalizado, pero aumenta la exposición a shocks que afecten la narrativa de crecimiento asociada a la inteligencia artificial. Por ahora, Goldman Sachs considera que el boom inversor todavía tiene margen para continuar y que los beneficios empresariales siguen respaldando a los principales ganadores de la IA. Sin embargo, la evolución de la inversión, la persistencia de los márgenes y la capacidad de transformar las expectativas de productividad en resultados económicos concretos serán algunas de las variables que el mercado observará con mayor atención en los próximos trimestres.