Bloomberg Línea — La victoria presidencial de Abelardo De la Espriella no modificó la visión de Bank of America (BAC) sobre Ecopetrol (ECOPETL). Aunque el banco reconoce que el nuevo gobierno podría impulsar medidas más favorables para el sector petrolero, considera que buena parte de ese escenario ya está reflejado en la cotización de la compañía. Los analistas Caio Ribeiro, Leonardo Marcondes y Nicolas Barros mantuvieron su recomendación de underperfom para la petrolera colombiana. “Creemos que Ecopetrol ya está incorporando mejoras regulatorias de corto plazo”, escribieron los expertos. La postura que acompaña un precio objetivo de COP$1.900 por acción, equivalente a un potencial de caída de 28,4% frente al cierre del 23 de junio.
Consultada por este medio, Ecopetrol declinó pronunciarse sobre el informe. La tesis del banco llega después de una semana de corrección para los activos colombianos. Tras las elecciones, el índice Msci Colcap (COLCAP) retrocedió 6,2%, mientras que la acción de Ecopetrol en la Bolsa de Valores ha perdido casi 16%, afectada además por una caída cercana al 4% en los precios internacionales del petróleo. Antes de los comicios, el mercado accionario local acumulaba un avance de 20% en el año.
El mercado ya anticipó un escenario más favorable Según BofA, la reacción positiva que registró Ecopetrol durante los últimos meses estuvo estrechamente vinculada a la expectativa de un cambio político en Colombia. La acción se valorizó alrededor de 70% en los últimos 12 meses y su múltiplo de valoración pasó de niveles cercanos a 3 veces EV/Ebitda a aproximadamente 4,5 veces. Así se ha comportado la acción de Ecopetrol en Colombia Para los analistas, ese ajuste refleja una percepción más favorable sobre el entorno regulatorio de la industria y sobre algunas decisiones corporativas adoptadas recientemente por la compañía, entre ellas la continuidad de inversiones en el Permian. El informe recuerda que durante el gobierno de Gustavo Petro la acción se negoció entre 2,5 y 3,5 veces EV/Ebitda, afectada por la incertidumbre sobre asignación de capital y por las dudas respecto al crecimiento de producción y reservas.
En contraste, durante la administración de Iván Duque la valoración osciló entre 4 y 6 veces EV/Ebitda. Sin embargo, los analistas del BofA consideran “que el mercado está incorporando las implicaciones de corto plazo del cambio de régimen”. Esa conclusión también se apoya en la comparación regional. Con precios del petróleo en torno a US$72 por barril para 2027, Ecopetrol cotiza cerca de 4,5 veces EV/Ebitda y presenta un rendimiento de flujo de caja libre estimado de 9% para ese año.
A juicio del banco, la acción opera con una prima frente a otras petroleras latinoamericanas que cotizan entre 2,5 y 3,5 veces EV/Ebitda. Las mejoras regulatorias no bastan para otra revalorización El informe reconoce que el sector de petróleo y gas podría convertirse en una prioridad para la nueva administración. BofA estima que De la Espriella buscaría impulsar la actividad económica mediante procesos de liberalización y desregulación en industrias estratégicas, entre ellas energía e infraestructura. Dentro de ese marco aparecen propuestas para revertir restricciones sobre exploración, habilitar proyectos de fracturación hidráulica y reactivar la firma de contratos de exploración y producción.
Así se ha comportado la acción de Ecopetrol en Wall Street Aun así, los analistas consideran que una mejora regulatoria por sí sola no sería suficiente para justificar una nueva expansión de múltiplos. BofA sostiene que “una nueva revalorización hacia los niveles observados durante la era Duque requeriría un crecimiento más claro de la producción y mejoras en la asignación de capital”. La firma identifica varios elementos que el mercado seguirá observando. Entre ellos figuran la capacidad de aumentar la producción, la reposición de reservas, la disciplina financiera, el papel que tendrá la estrategia de transición energética y la composición de la futura junta directiva.
La necesidad de resultados operativos adquiere mayor relevancia porque varios de los proyectos relevantes de crecimiento aún tardarán años en entrar en operación. El informe menciona que desarrollos como Sirius y Gato do Mato tienen horizontes de ejecución de largo plazo y no aportarían incrementos inmediatos de producción. Gas, déficit fiscal y crecimiento: los factores bajo vigilancia Más allá de Ecopetrol, BofA advierte que el nuevo gobierno enfrentará desafíos fiscales y económicos significativos. El banco proyecta un déficit fiscal de 7,2% del PIB para 2026 y señala que estabilizar la deuda pública requerirá ajustes relevantes en las cuentas estatales.
La situación energética también aparece como una variable sensible. Colombia importa actualmente entre 25% y 30% de la demanda de gas, mientras que más de 60% de la capacidad instalada de generación eléctrica depende de recursos hídricos. Bajo esas condiciones, un nuevo fenómeno de El Niño podría incrementar la necesidad de importar gas para abastecer la demanda interna, aumentando la presión sobre las finanzas públicas. Al mismo tiempo, proyectos como Sirius no aportarían gas al mercado antes de 2030, por lo que la oferta doméstica seguiría siendo una preocupación en el corto plazo.
Por esa razón, aunque BofA coincide en que el nuevo gobierno podría ofrecer condiciones regulatorias más favorables para el sector, mantiene la atención sobre variables corporativas que aún no muestran una mejora tangible. La evolución de la producción, las reservas y la asignación de capital seguirá siendo determinante para evaluar si la acción puede justificar valoraciones superiores a las actuales.