Durante los últimos años, los conductores se han habituado a la presencia de cámaras de lectura automática de matrículas, herramientas estándar diseñadas para identificar vehículos robados o tramitar sanciones de tráfico. Sin embargo, el verdadero rastro de un ciudadano ya no lo aporta el metal de su coche, sino los dispositivos que lleva consigo. ¿Cómo funciona? La voz de alarma en el sector de la seguridad digital ha saltado tras una investigación del medio de comunicación especializado 404 Media. Según desvela este informe, una importante firma de vigilancia con profundos vínculos con los cuerpos policiales internacionales ha desarrollado un sistema capaz de identificar de manera inalámbrica, registrar y almacenar en una base de datos las señales emitidas por dispositivos electrónicos cotidianos como teléfonos iPhone, auriculares AirPods, relojes inteligentes o pulseras de actividad.
La compañía detrás de todo esto es Leonardo US Cyber and Security Solutions, una multinacional que ha comenzado a comercializar una tecnología bautizada como SignalTrace (anteriormente conocida a nivel técnico como Elsag EOC Plug). Los ingenieros de la marca han diseñado unos módulos con sensores avanzados que se acoplan directamente a las cámaras de tráfico que ya están montadas. Estos terminales capturan de forma pasiva las direcciones físicas y los paquetes de datos locales emitidos por los protocolos Bluetooth y Wi-Fi, así como etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID), vinculando al instante esa firma digital con la fotografía de la matrícula del coche que pasa por delante. La implantación de estos rastreadores no persigue únicamente la identificación aislada de un dispositivo, sino la aplicación de algoritmos de análisis masivo de datos para establecer patrones de comportamiento social en tiempo real.
Adiós a la privacidad La documentación oficial de la compañía detalla las capacidades que este software pone a disposición de las autoridades estatales y federales: - Identificación de patrones de viaje: Al almacenar de forma masiva los identificadores de Bluetooth, el sistema detecta cuándo dos teléfonos móviles o unos AirPods específicos son registrados de forma sistemática y consecutiva por diferentes cámaras de una ruta. - Descubrir delincuentes: Esta monitorización cruzada permite a la inteligencia artificial de la plataforma descubrir coches que operan juntos y detectar si varios vehículos sospechosos se mueven de manera coordinada por el territorio nacional. Esto será útil, por ejemplo, tras haber cometido un robo. - Rastreo de protestas y marchas: Las organizaciones en defensa de los derechos civiles advierten de que la herramienta es el mecanismo perfecto para identificar a los ciudadanos que se dirigen a una manifestación, cruzando las matrículas de sus coches con los terminales móviles detectados en las inmediaciones. Desde la perspectiva legal y de la ingeniería jurídica, la implantación de SignalTrace abre un escenario sumamente polémico, como es normal. Aunque la empresa tecnológica insiste en que su sistema respeta la intimidad de las personas al no desencriptar ni leer el contenido privado de los mensajes o correos del teléfono, la plataforma no exige de forma nativa presentar una orden judicial previa para que la policía pueda consultar el histórico de geolocalización de un dispositivo.
El argumento de los defensores de esta tecnología es que, al transitar por autovías públicas o caminar por la acera, el ciudadano no puede apelar a una expectativa legítima de privacidad. Sin embargo, colectivos de derechos civiles como la Electronic Frontier Foundation ya han denunciado que, en un análisis de noviembre de 2025, más de 50 estados utilizaron sistemas similares para controlar manifestaciones. Dado que el software de la empresa matriz ya cuenta con cerca de 4.000 clientes institucionales repartidos en más de 25 países, los expertos vaticinan que la validación técnica de este método terminará llegando ante los tribunales de justicia más altos de Europa y Estados Unidos.