El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, llegó este martes a Islamabad al frente de una delegación de alto nivel integrada por los ministros del Interior, Asuntos Exteriores, Carreteras y Desarrollo Urbano, y Agricultura. La visita de un día se produce en un momento en que las relaciones entre Teherán e Islamabad han trascendido los tradicionales vínculos de vecindad para adquirir una dimensión de convergencia estratégica en ámbitos como el tránsito comercial, la energía y la seguridad fronteriza. Lo que distingue esta visita de encuentros anteriores es el nuevo contexto geopolítico surgido en torno a las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, en las que el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, y el jefe del Ejército, mariscal de campo Asim Munir, participaron personalmente en Suiza como mediadores clave. Con la visita del presidente Pezeshkian, Irán envía la señal de que Islamabad se ha convertido en un actor políticamente comprometido con el resultado de este proceso.
Pakistán abrió sus rutas terrestres de tránsito al transporte comercial iraní cuando los puertos de Irán se encontraban sometidos a un bloqueo naval estadounidense, convirtiéndose de facto en un salvavidas para la economía iraní. El Ministerio de Comercio de Pakistán, invocando el Acuerdo de Transporte por Carretera de 2008, autorizó el tránsito de mercancías iraníes a través de seis corredores terrestres que conectan el puerto de Karachi con los pasos fronterizos de Gabd-Rimdan y Taftan. Estas rutas, prácticamente inactivas durante casi dos décadas, pasaron repentinamente a convertirse en arterias esenciales para el comercio iraní. Según estimaciones de la Cámara de Comercio de Irán, para mayo ya habían transitado por ellas aproximadamente 20 000 contenedores.
La visita de Pezeshkian a Islamabad tiene lugar en un momento en que Pakistán ha pasado de ser simplemente un vecino oriental a convertirse en un socio estratégico y un pilar geopolítico para Irán. Irán y Pakistán comparten una frontera de 900 kilómetros; sin embargo, el comercio bilateral se ha mantenido históricamente muy por debajo de su potencial. Actualmente, ambos gobiernos parecen decididos a modificar esa tendencia. Las conversaciones mantenidas durante la visita se centran en incrementar los intercambios comerciales hasta alcanzar objetivos de varios miles de millones de dólares, institucionalizar los mercados fronterizos y reducir los obstáculos existentes en los sistemas aduaneros y logísticos.
El enfoque es cada vez más orientado al futuro. Durante su reunión previa en Teherán, el 17 de mayo de 2025, el ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, y el presidente Pezeshkian abordaron la creación de nuevas rutas de tránsito, la seguridad fronteriza y el mecanismo de trueque comercial. El embajador iraní en Islamabad, Mohamad Ali Hoseini, declaró explícitamente que el sistema de trueque constituye un mecanismo eficaz para sortear las sanciones e incrementar el comercio, y señaló que ambos países acordaron establecer tres nuevos mercados fronterizos para impulsar los intercambios. El objetivo anunciado de elevar el comercio bilateral a 10 000 millones de dólares en un plazo de dos años exige el cumplimiento de condiciones fundamentales.
Aunque las cifras actuales reflejan un crecimiento significativo, cercano a los 3200 millones de dólares, alcanzar la meta propuesta requerirá un salto cualitativo en materia de infraestructura y seguridad. Irán: paz duradera solo se logrará con cooperaciones intrarregionales | HISPANTV El presidente iraní, Masud Pezeshkian, destacó el papel de la “cooperación intrarregional” entre los países de la región para lograr una paz duradera en Asia Occidental. En esta visita, Pezeshkian busca no solo abrir nuevas oportunidades económicas inmediatas, sino también institucionalizar los corredores Norte-Sur y Este-Oeste, con Pakistán como eje articulador. La cooperación energética constituye uno de los pilares más prometedores de esta renovada etapa de acercamiento.
La creciente demanda energética de Pakistán y las importantes reservas de gas natural de Irán generan una complementariedad económica natural. El gasoducto Irán-Pakistán, paralizado durante tres décadas debido a las sanciones, ha regresado a la mesa de negociaciones tras el cambio del clima político y el anuncio estadounidense de una exención temporal de 60 días respecto a las sanciones petroleras contra Irán. Con el fin de evitar una posible penalización de 18 000 millones de dólares, Pakistán ha iniciado la construcción de un tramo de 80 kilómetros del gasoducto entre la frontera iraní y Gwadar. En el nuevo contexto político, las posibilidades de culminar el proyecto son mayores que nunca.
Otro ámbito que está cobrando renovada relevancia es el desarrollo económico de las zonas fronterizas. La frontera entre Irán y Pakistán, especialmente en torno a Baluchistán, ha permanecido durante largo tiempo subdesarrollada desde el punto de vista económico, pese a su ubicación estratégica. El actual impulso diplomático favorece la expansión de mercados fronterizos y zonas especiales de comercio que podrían formalizar actividades económicas informales, generar empleo e integrar las economías locales en cadenas de suministro más amplias. Más allá del comercio fronterizo, también crece el interés por los corredores regionales de conectividad.
Ambos países se sitúan en la encrucijada del Asia Meridional, Asia Occidental y Asia Central, lo que los convierte en participantes naturales de redes más amplias de tránsito y logística. Lo que hace particularmente notable la fase actual es el clima de optimismo que la rodea. El énfasis ha pasado de acuerdos abstractos a mecanismos prácticos basados en infraestructura fronteriza, coordinación logística y cooperación sectorial específica. Irán y Pakistán representan conjuntamente a cerca de 350 millones de personas y constituyen dos de los Estados de mayoría musulmana mejor posicionados estratégicamente en la intersección de Asia Meridional, Asia Occidental y Asia Central.
Su acercamiento refleja un cambio en la forma en que los países de mayoría musulmana conciben la integración regional: mediante una interdependencia económica tangible, una conectividad basada en infraestructuras y marcos coordinados de seguridad que trascienden las divisiones sectarias. El presidente Pezeshkian ha enmarcado explícitamente esta asociación dentro de una visión más amplia de solidaridad del mundo islámico. Ha defendido la expansión de los vínculos económicos, científicos y culturales entre las naciones islámicas como una necesidad imprescindible. Asimismo, ha propuesto revitalizar los históricos acuerdos económicos trilaterales entre Irán, Pakistán y Turquía mediante un nuevo enfoque, sugiriendo que la solidaridad entre los países islámicos podría constituir un modelo global frente a la hegemonía de las grandes potencias, con Irán y Pakistán llamados a desempeñar un papel de liderazgo.
La dirigencia paquistaní ha correspondido a esta visión. El primer ministro Shehbaz Sharif ha subrayado que Pakistán e Irán, como naciones musulmanas hermanas, comparten un firme compromiso con la paz mundial y la unidad de la Umma islámica. En anteriores encuentros de alto nivel, Sharif afirmó que el fortalecimiento de la cooperación entre Irán y Pakistán, como dos importantes países islámicos de la región, puede contribuir eficazmente a la resolución de los problemas regionales. Esta asociación posee implicaciones sin precedentes para el mundo islámico en diversas dimensiones concretas.
Irán, con una mayoría chií, y Pakistán, con una población predominantemente suní, están construyendo un modelo de cooperación que demuestra que los intereses económicos y de seguridad compartidos pueden prevalecer sobre las divisiones confesionales. La dimensión económica trasciende el comercio bilateral para abarcar una integración económica islámica más amplia. Irán conecta a Pakistán con Turquía, Azerbaiyán y el Cáucaso, y a través de estas rutas con Europa y Eurasia, mientras que Pakistán conecta a Irán con China y el Asia Meridional. Las autoridades iraníes han destacado que esta conectividad busca crear un nuevo orden geoeconómico en el que las naciones de mayoría musulmana actúen como arquitectas activas de su propia integración.
Irán ha respaldado la adhesión de Pakistán a BRICS y trabaja en la consecución de un acuerdo de libre comercio, iniciativas que reforzarían aún más esta asociación dentro de marcos más amplios de cooperación Sur-Sur. Para el conjunto del mundo islámico, esta asociación ofrece un modelo de cómo las naciones de mayoría musulmana pueden defender colectivamente sus intereses mediante la construcción de la infraestructura económica y de seguridad necesaria para actuar desde una posición de fortaleza.