Jude Bellingham tendría que haber sido expulsado en el partido Inglaterra-Ghana por taparse la boca al dirigirse al ghanés Jordan Ayew. Las imágenes son claras. Esta vez no es un “its a fucking goal, fuck off” dirigido a un árbitro sino impedir que las cámaras puedan leer lo que le está diciendo a un rival. El madridista, un tipo caliente y temperamental, que emplea con normalidad un vocabulario soez y callejero, había tenido un durísimo intercambio de palabras con varios futbolistas africanos camino de vestuarios en el descanso.
Después de empujar alegremente a Jerome Opoku frente al banquillo se tapó la boca con su mano derecha para dirigirse clarísimamente a Ayew. Lo curioso es que el árbitro hondureño Said Martínez no expulsó al jugador ni el VAR le señaló que estaba cometiendo un error. Estaba muy reciente la expulsión del paraguayo Miguel Almirón, castigado con cartulina roja directa en el partido ante Turquía por la aplicación de la ‘ley Prestianni’ por primera vez en la historia. Almirón se cubrió la boca al dirigirse al turco Maert Mulder hacia el final de la primera mitad y ahí nadie vaciló: expulsión con roja directa.
Miggy Almirón tenía el triste récord de ser el primer expulsado y sancionado por taparse la boca. En la grada estaban sus padres Rubén y Sonia, que hicieron grandes sacrificios para darle educación a sus hijos trabajando de seguridad él y en un supermercado, ella. También le acompañaban su esposa Alexia Notto y su hijo Francesco. Almirón, con una carrera de trotamundos que le había llevado de Europa a Atlanta y ahora a Miami, sólo había tenido un escándalo en su vida y era relacionado con loros y cotorras.
Y es que le acusaron de haber atacado un nido de estas aves en su casa de Asunción. Su caso fue sobreseído. La FIFA no deja lugar a interpretaciones con una nueva regla de conducta por la cual prohíbe a los jugadores cubrirse la boca con la mano, el brazo o la camiseta cuando hablan con rivales o árbitros, buscando así evitar insultos o expresiones discriminatorias a escondidas. Tras este incidente de Bellingham, la Federación Paraguaya de Fútbol ha elevado una queja formal a la FIFA por lo que entiende es una aplicación incorrecta del protocolo que además resta credibilidad a esta nueva norma, habiendo además un agravio comparativo tras lo sucedido con su jugador Almirón.
Ahora está por ver qué hace la FIFA tras recibir la queja porque es un claro caso discriminatorio. Miguel Almirón fue castigado con un partido de sanción por lo que no podrá jugar en el crucial choque de este jueves ante Australia. El paraguayo violó el artículo 14.b del Código Disciplinario de la FIFA, relativo a la conducta antideportiva de los futbolistas. Y lo que es peor es que esa sanción no admite reclamación.
Bellingham fue escogido MVP del partido y declaró que ese galardón lo habría merecido más la defensa de Ghana, que hizo un gran partido frenando a toda una selección inglesa. Cuando hizo esas declaraciones no se puso la mano en la boca tapándose. Eso se quedó para el campo