Que en pleno Mundial tuviera que salir Julián Álvarez ante los medios de comunicación habla por sí solo de lo atrapado que se siente en el Atlético de Madrid. El delantero argentino, todo un campeón del mundo a sus 22 años, quiere dar saltos de calidad en su carrera y considera que a los 26 se ha estancado sin haber podido conseguir en el Metropolitano lo que esperaba cuando hace dos temporadas dejó el Manchester City. De ahí que, sin citar directamente al Barça, anunciara en voz alta su objetivo para este verano: “Hablé con la gente del Atlético y creo que lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño”.
Más claro, el agua. Ese sueño es vestir la camiseta del Barça, el club que admiraba desde que se ilusionaba de pequeño jugando un día al lado de Leo Messi. Pudo hacerlo realidad, incluso coronándose en Qatar en 2022, como también vestir la camiseta de River Plate, el otro club que citó, junto al Barça, en una entrevista cuando era niño que ha vuelto a hacerse viral esta semana tras sus declaraciones públicas desde Dallas tras el 2-0 de Argentina contra Austria cuando todo su país estaba hablando del récord histórico de Messi como máximo goleador de los Mundiales. Julián quiere ganar y pasárselo bien en el terreno de juego.
La primera premisa no se ha visto correspondida en el Atlético y la segunda parece que tampoco mucho a tenor de sus palabras. Ni un título de los siete disputados con la camiseta colchonera ha conquistado la ‘Araña’, que este curso sí alcanzó las semifinales de la Champions League cayendo ante el Arsenal tras su actuación estelar en cuartos de final contra el Barça en el Spotify Camp Nou con golazo de falta incluido. Sin embargo, en el día a día, la realidad liguera ha sido otra con un cuarto puesto final y 25 puntos menos que el campeón Barça. Un año antes, acabó tercero a 12 de los culés.
Dotado de una gran calidad técnica con clase para ser mucho más que un delantero centro, el estilo de juego ordenado por su compatriota Diego Pablo Simeone ha ido minando las ganas de Julián Álvarez, que tiene ganas de divertirse en un fútbol mucho más ofensivo. Al jugador nacido en Calchín le cansa verse muchas veces corriendo por detrás del balón con muchos metros por delante de la portería rival y teniendo que buscarse muchas veces la vida para generar juego. En el Barça, el escenario sería diferente con los Pedri, De Jong, Fermín, Olmo, Raphinha y, sobre todo, Lamine Yamal. Por eso Julián prioriza vestir de azulgrana por encima de Arsenal y PSG.
Tener de socio al que posiblemente sea el mejor futbolista del mundo hoy en día con un futuro esplendoroso es un argumento determinante. A todo ello se suma además el cariño que está recibiendo a distancia y los elogios de multitud de jugadores del Barça que citan su nombre a la pregunta de a quién ficharían. Gavi, Pau Cubarsí, Dani Olmo, Marc Bernal y el capitán Ronald Araujo le han abierto los brazos últimamente. Le sobran pues los motivos a Julián para querer ir a Barcelona.