La IA ya creó una nueva élite de multimillonarios: quiénes son los nombres que se están haciendo ricos con la fiebre tecnológica

La IA ya creó una nueva élite de multimillonarios: quiénes son los nombres que se están haciendo ricos con la fiebre tecnológica

La fiebre del oro de la IA ya tiene dueños Cada gran revolución tecnológica fabrica sus propios ricos. Internet creó gigantes digitales. El móvil impulsó plataformas globales. Las redes sociales convirtieron la atención en negocio.

Ahora, la inteligencia artificial está haciendo lo mismo, pero a una velocidad mucho mayor. La lista Forbes de 2026 incorporó decenas de nuevos multimillonarios vinculados directa o indirectamente con la IA. Algunos son rostros conocidos, como Jensen Huang o Sam Altman. Otros eran casi desconocidos hace pocos años y hoy lideran empresas valoradas en miles de millones.

Lo interesante es que la riqueza no aparece en una sola capa. Hay fortunas en los chips, en los datos, en los grandes modelos, en el software para empresas y en herramientas especializadas para abogados, médicos, programadores o reclutadores. Jensen Huang, el hombre que vendió las palas Jensen Huang, cofundador y CEO de NVIDIA, es probablemente el gran símbolo de esta etapa. Durante años, su compañía estuvo asociada a tarjetas gráficas para videojuegos y computación avanzada.

Pero cuando la IA empezó a necesitar cantidades enormes de potencia de cálculo, sus chips se volvieron imprescindibles. NVIDIA se transformó en una pieza central de la industria y Huang en uno de los empresarios más ricos del mundo. Su fortuna está muy ligada a las acciones de la empresa, por lo que también depende del entusiasmo del mercado por la IA. Mientras la demanda de chips siga creciendo, seguirá siendo uno de los grandes ganadores.

Alexandr Wang, el negocio invisible de los datos Alexandr Wang representa otra parte menos visible, pero igual de importante: los datos. Fundó Scale AI con una idea simple y poderosa: preparar, ordenar y etiquetar información para entrenar modelos de inteligencia artificial. Ese trabajo no tiene el brillo de un chatbot, pero es esencial. Sin datos de calidad, los modelos aprenden peor y fallan más.

La inversión de Meta en Scale AI convirtió a Wang en una figura clave dentro de la estrategia de Mark Zuckerberg para competir en la carrera de la superinteligencia. Los multimillonarios más jóvenes del mundo (2026) 🇮🇹 Clemente Del Vecchio — 6.800 millones de dólares 🇮🇹 Luca Del Vecchio — 6.800 millones de dólares 🇩🇪 Johannes von Baumbach — 6.600 millones de dólares 🇩🇪 Franz von Baumbach — 6.600 millones de dólares 🇩🇪 Katharina von Baumbach… pic.twitter.com/NJJgXTJIbw Silvina Dell'Isola (@silvina_jk) June 23, 2026 Dario Amodei y Sam Altman, dos caras del mismo dilema Dario Amodei, fundador de Anthropic, construye algunos de los modelos más avanzados del mundo mientras advierte sobre sus riesgos. Su empresa, responsable de Claude, creció con un discurso centrado en seguridad, control y alineación, pero también compite por clientes, talento y capital. Sam Altman, en cambio, es el rostro más visible de OpenAI.

ChatGPT puso la IA generativa en el centro de la vida cotidiana, pero Altman es un caso raro: no hizo su fortuna principal con acciones de OpenAI, sino con inversiones previas en empresas como Reddit, Stripe o Airbnb. La segunda ola ya llegó La nueva riqueza de la IA no está solo en los grandes laboratorios. También aparece en startups que aplican esta tecnología a sectores concretos: derecho, medicina, programación, reclutamiento, ventas o atención al cliente. Empresas como Harvey, Mercor o Surge AI muestran que la segunda ola ya empezó.

No todas buscan crear el modelo más poderoso; muchas quieren usar la IA para resolver tareas específicas y vender soluciones a empresas reales. La pregunta de fondo es cuánto de esta riqueza resistirá cuando baje la euforia. Muchas fortunas dependen de valoraciones privadas, expectativas futuras y rondas de inversión. Aun así, algo ya está claro: la IA no solo está creando nuevas herramientas.

También está creando una nueva élite económica capaz de influir en el futuro de la tecnología global. Fuente: Xataka.