El que se desarrollen remakes de videojuegos es algo que cada vez se ha vuelto más habitual. Se trata de una práctica muy común para que los jugadores tengan la oportunidad de revivir viejas glorias o para que otros tengan la oportunidad de descubrirlas por primera vez con un lavado de cara alucinante. Independientemente del caso de cada uno, el hecho de que Star Fox 64 regrese por la puerta grande después de 30 años se trata de un acontecimiento digno de enmarcar. Estos últimos días, en los que he podido jugar a Star Fox en su versión definitiva para Nintendo Switch 2, ha sido prácticamente el único entretenimiento que he tenido.
Desde luego, era algo que ya me veía venir después de cómo me enganchó el título original al pasármelo cientos de veces y al que siempre me han dado ganas de volver una y otra vez a lo largo de estas últimas tres décadas, que se dice pronto. Por eso mismo, este remake era uno de los lanzamientos al que más ganas le tenía sin ninguna duda. Sobre todo tras haber probado un adelanto el mes pasado que ya me puso la expectación por las nubes, pero había muchos aspectos que quería descubrir: cómo han cambiado todas las fases, cómo son sus cinemáticas, sus nuevos modos de juego, y qué otras novedades me iba a encontrar más allá del hecho de que esté localizado por completo al castellano, en textos y voces. Y es que no me escondo al reconocer que soy un tremendo fan de Star Fox 64, así que tenía claro que este remake debía ofrecerme algo más que un apartado gráfico renovado.
Es hora de salvar el Sistema Lylat, una vez más En el juego de Nintendo 64 se tocaba muy de refilón todo lo que tenía que ver con la parte argumental, quedando prácticamente relegada a un segundo plano, ya que solo se mostraba una breve introducción el arrancar la campaña y a partir de ahí los personajes soltaban un par de frases antes del inicio de cada fase. En esta ocasión, se ha querido profundizar bastante más en este apartado para darle mayor relevancia y conocer mejor a los personajes, sus motivaciones, su forma de ser, etc. Es algo que hay que agradecer porque ayuda a empatizar más todavía con los diferentes protagonistas y para pillarle más odio a los villanos. Dicho esto, al principio de cada fase se presencia una cinemática totalmente inédita en la que los protagonistas aparecen hablando con el General Pepper acerca de la próxima misión que deberán afrontar y cuál es la mejor estrategia a seguir para salir triunfadores, lo que de paso sirve para dar pistas a los jugadores acerca de qué deben hacer.
De hecho, como ya pasaba en el título original, es imposible jugar todas las fases en una sola partida. Tan solo se pueden visitar siete de las 15 que hay disponibles, aunque siempre se empieza y se acaba en la misma. Por lo tanto, la ruta que se seguirá entre medias es la que variará dependiendo de los objetivos que se vayan cumpliendo sobre la marcha o las decisiones que se tomen, pero esta vez no se irá a ciegas, ya que serán los propios personajes los que destacarán los pros y los contras de tomar un camino u otro, de ahí que las cinemáticas también se vean alteradas constantemente. De esta manera, el jugador siempre tendrá todas las cartas sobre la mesa y será él mismo el que tendrá la última palabra acerca de cuál es el mejor camino a seguir.
Además, como ya pasaba con el juego de N64, no todas las rutas serán igual de fáciles o de difíciles, de ahí que los integrantes del equipo Star Fox siempre tratarán de dejarlo claro con sus conversaciones cuáles serán las misiones más arriesgadas o en las que se requerirá un mayor control del Arwing, para que cada uno tenga claro si se topará con un desafío mayor o menor. Resulta una pasada poder ver tantas secuencias cinemáticas diferentes y encima con la calidad y el realismo que se le ha brindado a todos los aspectos gráficos y animaciones. En algunos momentos parecen personajes de verdad y, a medida que pasaban las horas y jugaba una partida tras otra, más me iban encantando los nuevos diseños de Fox McCloud y el resto de miembros del equipo. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y a partir de aquí entramos en un terreno que me ha generado un tanto de controversia: su doblaje.
El hecho de haber jugado tantas veces a Star Fox 64 provocó que por inercia memorizara todas y cada una de las frases que pronuncian los personajes y enemigos y el tono con el que las dicen. Al jugar en castellano, ya era consciente de que se iban a alterar ciertas frases para adaptarlas a nuestro idioma, aunque la mayoría se han tratado de respetar lo máximo posible, pero por ejemplo no he tenido la sensación de que Falco sea tan chulo o se lo tenga tan creído lo buen piloto que es, que es justo lo contrario de lo que ocurre con Fox. Por otro lado, la intensidad que desprenden los personajes ante determinadas situaciones se ha disminuido una salvajada. Es algo que he apreciado en gran medida con los diversos jefes finales, que parece que están manteniendo una conversación normal y corriente ante los últimos segundos de sus vidas, mientras que en el juego de Nintendo 64 gritaban, se enfadaban.
En general, mostraban una mayor sensación de preocupación por haber sido derrotados, pero ahora es como que les trae sin cuidado lo que les vaya a ocurrir. Y eso que las voces escogidas les sientan bien, pero no es lo mismo en absoluto. Naturalmente, quise probar las voces en inglés para comprobar si estas también se habían visto alteradas o si al menos transmitían algo más. Por desgracia, tampoco fue así.
Y no es que el doblaje sea malo, porque insisto que las voces que se han escogido son realmente buenas. El problema es que da la sensación de que los actores de doblaje no tenían ante ellos las imágenes de las frases que estaban pronunciando, porque sino no tiene explicación. Al menos, esta crítica va más dirigida a los enemigos, mientras que Fox y sus compañeros sí me han logrado convencer más en general. Con respecto a la banda sonora, se han respetado y mantenido todos y cada uno de los temas originales, pero renovados como si fueran tocados por una orquesta, para hacerlos más espectaculares todavía y que den ganas de escucharlos una y otra vez.
Mención especial a la melodía de los créditos, que también vuelve a ser la misma, y con la que no pude evitar emocionarme al escucharla por primera vez en este remake por su calidad tan excepcional. Cómo ha sido la sensación de jugar a este remake Pasando a todo lo que tiene que ver con la parte jugable de Star Fox, podría aplaudir sin parar el hecho de que no solo se ha mantenido la esencia del título original, sino que se ha optimizado más todavía. Continuamos controlando una nave que se desplaza automáticamente por unos escenarios en los que hay que machacar a todos los enemigos que vayan surgiendo sobre la marcha, lo que te va otorgando una determinada cantidad de puntos para competir contigo mismo por querer mejorar la puntuación global y para desbloquear medallas. La manera de controlar a los Arwing me ha resultado más intuitiva y sencilla al dar giros de 360º en la misma posición o al darle la vuelta en los escenarios cerrados.
Asimismo, los disparos cargados y dirigidos se han vuelto más efectivos que nunca, porque en el juego original era habitual que no hicieran nada si el enemigo salía de la pantalla, pero ahora sí que le persigue, aunque no le tengas a la vista. Como alguien empeñado en obtener siempre la mayor cantidad de puntos, es algo que me ha brindado una satisfacción enorme. En cualquier caso, el juego continúa siendo el mismo, con unos escenarios que lucen mejor que nunca al haberse vuelto más realistas, más impresionantes, con más efectos y con elementos que los hacen más únicos a la vista. Para entenderlo mejor, en el juego de Nintendo 64, todas las fases que transcurrían en el espacio eran prácticamente idénticas en cuanto a lo que se veía de fondo, que era una pantalla negra con estrellas.
En cambio, lo que se ve ahora de fondo en Meteo o Sector Y, no tiene nada que ver con el Sector X o el Sector Z. Lo mismo sucede con los enemigos en sí, que ahora también lucen mejor todavía, al igual que cualquier efecto, ya sean los propios disparos, las explosiones, el agua al moverse, etc. Eso sí, si tuviera que sacarle algún defecto, diría que la destrucción que se muestra en pantalla de determinados jefes finales no me ha resultado tan llamativa en comparación con el juego original, aunque también hay otros con los que no me cansaría de ponerme en bucle estas escenas tan icónicas por cómo se ven ahora de magistrales. En otro orden de cosas, la rejugabilidad sigue estando a la orden del día.
Más allá de querer completar cualquiera de las 25 rutas diferentes que existen, también tienes el aliciente de querer obtener las medallas, los puntos y mejorar los datos que figuran en la nueva pantalla que aparecerá tras cada fase, en la que se muestran detalles como la precisión o el daño que hayas podido recibir a lo largo del recorrido. Pero si hay algo que me ha encantado por encima de todo, por el reto tan descomunal que supone, es el nuevo modo de desafíos. Este te invita a rejugar las mismas fases que ya has completado, sin la necesidad de tener que superar los niveles previos para llegar hasta ellas. La diferencia es que te plantea llevar a cabo determinados objetivos, como derribar a cierta cantidad de enemigos, hacerlo de una manera muy concreta o eliminar a los jefes finales en una determinada cantidad de tiempo.
Si bien las tareas normales son más o menos asequibles en un conjunto general, el cuento cambia por completo en el modo experto, ya que estas se vuelven exageradamente más enrevesadas y tienes la complicación de que cualquier golpe, por mínimo que sea, destrozará una de las alas del Arwing. Por otra parte, su renovado multijugador no está mal. Este también ha sido otro de los modos de juego que más ha cambiado, ya que ahora presenta una batalla entre el equipo Star Fox contra el equipo Star Wolf en tres escenarios diferentes con sus propios objetivos. No está mal para experimentar algo distinto, pero en cuanto has jugado varias partidas se queda un poco pobre, así que quizás se habría agradecido algún escenario adicional.
Al menos, el que la misión principal sea exclusiva de cada mapa es lo que permite que se vuelvan más entretenidos. El remake de Star Fox 64 que se publicó en Nintendo 3DS me encantó en su momento, pero no lo suficiente como para querer rejugarlo sin parar. Sin embargo, Star Fox ha llegado más lejos todavía en este aspecto al convertirse en un remake sobresaliente, dado que los aspectos que he resaltado negativamente no ensucian para nada la jugabilidad tan sensacional que transmite y que ahora se ha mejorado. Por lo tanto, tengo claro que cada vez que quiera volver a salvar el Sistema Lylat lo haré con esta nueva versión de Nintendo Switch 2 y es probable que al título de Nintendo 64 solo vuelva a regresar algún día para recordar viejos tiempos.
Y es que a lo largo de toda mi vida he jugado a remakes de todo tipo que me han fascinado y me han parecido soberbios, pero si tuviera que elaborar una lista de los que más me han conquistado, es probable que esta nueva versión pasara a estar en lo más alto. Tal vez ese primer puesto pase a ser de The Legend of Zelda: Ocarina of Time dentro de unos meses. Hasta entonces, Star Fox se quedará con la corona, y muy merecidamente. En VidaExtra | De The Legend of Zelda a F-Zero: todos los videojuegos en los que los personajes de Star Fox han realizado algún cameo En VidaExtra | ¿Star Fox y Star Fox 64?
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