En el acto de despedida y inhumación de los restos mortales del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, celebrado en el Complejo Escultórico de Santa Clara, el mandatario destacó su profunda conexión con la ciudad que contribuyó a liberar bajo las órdenes del Che Guevara. «Ramiro está otra vez en Santa Clara, amada ciudad que él contribuyó a liberar como parte de la vanguardia rebelde bajo las órdenes del Che», expresó Díaz-Canel durante las palabras centrales del acto. El jefe de Estado cubano trazó un recorrido por la vida de Valdés desde sus orígenes humildes en el barrio La Matilde de Artemisa, donde nació en una familia pobre «con piso de tierra y techo de cartón», hasta convertirse en uno de los pilares fundamentales de la Revolución. Díaz-Canel definió al Comandante como «un hombre de silencios» que reivindicaba diariamente el precepto martiano de que «el mejor modo de decir es hacer». Resaltó su entrega absoluta a la causa revolucionaria durante más de 70 años, desde el asalto al Cuartel Moncada -donde fue el primero en entrar por la Posta 3- hasta la Invasión a Occidente como segundo jefe de la Columna 8 Ciro Redondo bajo el mando del Che.
El presidente cubano recordó la relación fraternal entre Valdés y el Che Guevara, a quien conoció en México y acompañó en las montañas. «Fidel le encomendó velar por la vida del Che, una misión imposible con un hombre tan audaz», señaló el jefe de Estado, quien añadió que cuando el guerrillero cayó en Bolivia, fue Ramiro quien encabezó la misión de buscar, exhumar y trasladar sus restos a Cuba. Tras el triunfo revolucionario, Valdés asumió la tarea de organizar los Órganos de la Seguridad del Estado y luego dirigió sectores estratégicos como telecomunicaciones, energía, construcción y minería. «Un hombre que no había cursado una ingeniería supo rodearse de los mejores maestros y demostrar que el compromiso revolucionario es el mejor motor para superar cualquier desafío», afirmó el presidente. Díaz-Canel destacó la lealtad de Valdés a Fidel y Raúl Castro como «eje central» de su vida, una lealtad «fruto de años de lucha compartida y de una visión común sobre el futuro de Cuba». «La historia demuestra que para ser revolucionario hay que ser romántico, idealista y enamorado, en primer lugar, de la Revolución», citó Díaz-Canel de las propias palabras del Comandante. El mandatario concluyó su despedida afirmando que el mausoleo donde hoy descansan sus cenizas «va a ser un lugar para el combate por la causa del pueblo, una trinchera, más bien un campamento, un sitio de batalla donde no habrá reposo». «Gracias por la entrega, la consagración y el ejemplo, querido Ramiro. ¡Hasta la victoria, siempre!», sentenció Díaz-Canel. ro/mks