“Fue el periodo más difícil de mi vida, el que no le desearía ni a mi peor enemigo”. El exesposo de Sofía Vergara, Joe Manganiello, hizo una revelación que pocos imaginaban: durante siete años enfrentó un terrible panorama médico con diversas enfermedades que lo atacaron. El actor, de 49 años, reconocido por sus interpretaciones en cintas como ‘Magic Mike’ o ’Stano’, se sinceró y desveló en su libro de memorias ‘Bloodlines’ cómo su calidad de vida disminuyó y estuvo a punto de morir. Manganiello estuvo casado con Vergara desde 2015 y hasta 2023, y aunque no especificó el tiempo, sí fue cuando Sofía viajaba y se rodeaba de su familia, que el actor luchaba por sobrevivir.
Y tales eran sus ganas de seguir adelante que se adentró en caminos alternativos, recurriendo a “chamanes” y “rituales paganos” para intentar aliviar sus males. TE RECOMENDAMOS: Cynthia Klitbo revela que tiene una enfermedad INCURABLE: “Me ha costado mucho, me deprimí mucho” El histrión relató que todo sucedió de un momento a otro, y de pronto la piel, ojos, tiroides, el sistema digestivo y respiratorio se comprometieron por una “cascada de enfermedades autoinmunes”. Joe buscó ayuda médica, pero al no lograr mejorar llegó a una búsqueda que lo hizo entender de forma diferente el tema de la salud. “Fue el periodo más difícil de mi vida, el que no le desearía ni a mi peor enemigo, pero también fue mi mayor aventura”, aseguró. Las misteriosas dolencias lo llevaron a dar una batalla de siete años, durante la cual Manganiello sufrió “dolor crónico” y se sometió a una amputación de órgano que le salvó la vida, una crisis existencial y una larga lucha por la supervivencia que dejó a los médicos con pocas respuestas y sin una explicación clara.
NO TE VAYAS SIN LEER: Paty Navidad revela que le diagnosticaron una enfermedad autoinmune crónica “Espero que mi experiencia en este camino les dé esperanza a los lectores, mostrándoles que pueden encontrar respuestas y sanación al otro lado de cualquier dificultad que estén atravesando. Escribir este libro me brindó la perspectiva necesaria para comprender que mi sufrimiento era como un capullo del que emergería transformado para siempre”, concluyó.