Las mandrágoras de Harry Potter tienen su origen en la Edad Media, pero también muestra el perverso sentido del humor de J.K Rowling

Las mandrágoras de Harry Potter tienen su origen en la Edad Media, pero también muestra el perverso sentido del humor de J.K Rowling

El Mundo Mágico de Harry Potter está lleno de seres y criaturas fascinantes. Algunas son menos conocidas, como es el caso de los cangrejos de fuego, pero otras como las mandrágoras se han configurado como las más populares del bestiario mágico, junto a dementores y boggarts. Estas escandalosas plantas no fueron fruto de la imaginación de J.K Rowling, sino resultado de una superstición de la Edad Media muy curiosa y un poco de humor negro por parte de la autora. ¿Qué son las mandrágoras en Harry Potter? Las mandrágoras aparecieron por primera vez en la historia durante los eventos de Harry Potter y La Cámara Secreta.

Estas plantas, ruidosas y caprichosas, eran la clave para devolver a su estado original a las víctimas del basilisco. Según la ficha técnica oficial del Wizarding World la definición sería la siguiente: Las mandrágoras, o mandrágulas, son plantas mágicas y sintientes (que inicialmente se asemejan a bebés llorones) que poseen increíbles poderes restaurativos. Utilizadas para la creación de Filtros Restaurativos que curan la Petrificación, solo son efectivas en su forma madura. A medida que envejecen, se convierten en 'adolescentes' y muestran comportamientos humanos, como dar fiestas, pero cuidado: cuando maduran, sus gritos se vuelven fatales.

Por lo tanto, mientras se usen orejeras al trabajar con ellas, son realmente muy útiles. El origen de estas plantas no fue genuino Lo cierto es que las mandrágoras (Mandragora officinarum) son plantas reales que forman parte de la familia de las solanáceas. Si en la ficción tienen la capacidad de emitir un grito muy poderoso y molesto no es porque sea una plata excepcional en la naturaleza, sino debido a un mito de la Edad Media. La forma de su raíz, que recordaba a una silueta humana, llevó a las personas de la época a pensar que, si las extraían, estas emitirían un grito capaz de matar al que lo oyera.

Por este motivo, la extracción se hacía mediante perros. El Tacuina Sanitatis (uno de los manuales de medicina más famosos de aquel entonces) ilustraba esta escena e incluso se podía ver a los recolectores con cera en las orejas para evitar el supuesto sonido. Un sentido del humor ácido A nivel morfológico, ya podemos imaginar de donde proviene la interpretación de Rowling para describir a estos seres mágicos. Pero hay algo más chocante cuando tenemos en cuenta su ciclo vital.

Teniendo en cuenta que la raíz siempre ha sido relacionada con el cuerpo humano, la autora decidió dotarlas de diferentes etapas de desarrollo. Aunque en las películas no se explora con profundidad, las mandrágoras comienzan siendo bebés llorones en sus primeras etapas, luego experimentan cierta adolescencia (en la que son capaces de ir a tiestos ajenos) y, finalmente, alcanzan la madurez cuando son capaces de hacer un cambio de tiesto por si mismas. Lo triste de esto es que, cuando consiguen alcanzar la edad adulta, es cuando son cortadas y utilizadas en las pociones de restauración.