Luis Suárez es uno de los grandes delanteros centro de la historia del Barça y del fútbol. El delantero charrúa sigue desde Miami la evolución de su ex equipo, que justo ahora está buscando un nueve. Usted fue uno de los grandes nueves de la historia del Barça. Ahora están buscando uno. ¿Cómo tiene que ser el nueve del Barça?
Depende de las características que esté buscando el club. Está el nueve que juega con otro delantero y se mueve por todos lados, y está el nueve más fijo, el que referencia a los centrales y permite jugar con dos extremos. Por cómo juega hoy el Barça, creo que necesita más un nueve fijo, como lo era Lewandowski, complementado con el trabajo que hace Ferran. Pero no es fácil llegar al Barcelona y rendir desde el primer día.
Si llegas y en tus primeros partidos haces cuatro o cinco goles, enseguida dejas el listón alto. Y se exige mantenerlo. Por eso yo siempre digo que una de las cosas más difíciles para los que llegamos al Barça fue mantener la línea durante años. Nos exigían muchísimo y respondíamos.
Había partidos malos, claro, pero tres días después tenías una revancha. Hoy hay varios nueves que podrían encajar y estar a la altura del Barcelona. Veremos qué decide el club después del Mundial. ¿Qué nueve le enamora del fútbol actual? Tengo dos o tres.
Haaland es un nueve letal dentro del área, aunque el equipo tiene que jugar para él. A mí me gusta más Harry Kane. Se asocia muchísimo más con el resto. Hace movimientos pensando en el contramovimiento de un compañero, entiende el juego de otra manera.
Ese tipo de detalles a mí me encantan. Y después está Darwin [Núñez]. Lo primero que tiene que hacer es cambiar su mentalidad, fortalecerla, porque para mí tiene unas características espectaculares. Él sabe la decisión que tomó al irse del Liverpool, pero yo lo veo como un jugador totalmente recuperable.
Si alcanza su mejor nivel, es un delantero que me encanta. Es rápido, es fuerte, tiene potencia... Hay situaciones del juego que todavía puede corregir porque es joven y sigue teniendo margen para crecer. El objetivo número del Barça es Julián Álvarez, que se mojó el otro día en zona mixta. ¿Podría adaptar a este perfil de nueve que decía?
Sí, obviamente. Un jugador tan inteligente como Julián, con la trayectoria que está teniendo desde que salió de River, pasando por el City, el Atlético y también en la selección, llegaría y se adaptaría porque sabría cumplir su rol. Es un jugador que trabaja mucho. En el Barcelona tendrá a extremos que le van a generar muchas situaciones.
Tiene una buena descarga, unos buenos movimientos. Va a encajar enseguida en el Barcelona. Pero está la otra parte. Está en un equipo grande como el Atlético.
Va a ser difícil salir. Estas semanas van a ser una linda historia. Sí, situación complicada la de Julián. Son situaciones que uno fuerza en un momento determinado.
A mí me tocó vivirlo en el Liverpool. En 2013 forcé mi salida porque quería irme al Arsenal. Peleé con el club porque no entrábamos en Champions y sentía que necesitaba dar un paso más. Me acuerdo de que me agarró el capitán, Gerrard, y me dijo: “Quédate.
El año que viene te vas a ir donde quieras: al Barcelona, al Real Madrid, al Bayern... Pero este año, por favor, quédate. No te puedes ir al Arsenal”. Y me convenció.
Y en este caso puede pasar lo mismo con Julián: que el Cholo lo agarre y le diga: “Este año quiero que te quedes con nosotros”. A mí me convenció una leyenda del Liverpool, el capitán. Entré en razón, después salí a pedir disculpas y terminó siendo mi mejor temporada en el club. La gente, por más que uno haya forzado una salida, si después entra a la cancha y ve que te entregas, que trabajas y que defiendes al club, te termina aplaudiendo.
Para acabar, tiramos un poco para casa. ¿Cómo está viendo desde Miami al Barça de Hansi Flick? Impresionante. La verdad es que cada año parece que dicen lo mismo: que no van a soportar la intensidad, que no van a aguantar la presión alta, que esa línea defensiva tan adelantada les va a pasar factura... Y lo siguen haciendo.
Llevan tiempo jugando con la misma idea, con los mismos jugadores y con la misma exigencia. Y el equipo sigue respondiendo. Además, Flick parece un entrenador muy cercano al futbolista. Habla con sinceridad, les dice la verdad.
Si un jugador no va a jugar un partido, se lo explica y le da los motivos. Eso para el futbolista es muy importante. Es un entrenador cercano, que entiende lo que necesita el jugador y también lo que necesita el grupo. Y esto, especialmente en un equipo como el Barcelona, es muy importante.