"Son diferentes, esperemos que Lamine llegue por lo menos al nivel de Messi"

"Son diferentes, esperemos que Lamine llegue por lo menos al nivel de Messi"

Luis Suárez: "Son diferentes, esperemos que Lamine llegue por lo menos al nivel de Messi" ENTREVISTA MD El ex delantero charrúa del Barça atendió a Mundo Deportivo antes del partido de España contra Uruguay: "Tenemos que jugar el partido perfecto, pero el futbolista uruguayo está acostumbrado a este tipo de encuentros" Lucho también habló del gran momento de Messi, a quién ha visto competir en cada entrenamiento antes del Mundial: "La gente pensaba que ya estaba mayor. Y Leo sigue teniendo esa voracidad de querer seguir siendo el mejor" Ante Cabo Verde se le vio sufrir en la grada con la camiseta puesta de Uruguay, el próximo rival de España. Antes del Mundial, Luis Suárez (Salto, Uruguay, 39 años) dejó la puerta abierta a volver a la selección si le necesitaba para aportar su experiencia. Y sus goles, porque sigue marcando en Inter Miami al lado de Messi, con quien está muy pendiente del Barça y del resto del fútbol internacional.

Sin ir más lejos, firmó un hat-trick en su último partido de la MLS. Antes del entrenamiento del miércoles, el delantero charrúa atendió a tres medios para hablar del partido de hoy, uno de ellos Mundo Deportivo. ¿Tenía controlado el dato de que Uruguay no gana un partido mundialista sin Luis Suárez desde 1990? Me lo dijeron el otro día y obviamente llama la atención, pero es una anécdota. Espero que el viernes se rompa esta racha. ¿Se veía jugando algún rato en este Mundial?

Lo que yo dije es que, si la selección me necesitaba, no le iba a decir que no. Está claro que hay delanteros de grandísimo nivel. Uno puede aportar otras cosas. Hoy en día el fútbol es muy físico, muy rápido, pero tengo otro tipo de cosas a aportar como la experiencia, aunque los delanteros que fueron están para cumplir ese rol y ayudar a la selección. ¿Cómo ve el partido entre España y Uruguay?

Desde un principio sabíamos que España era el más difícil, pero para nosotros los uruguayos el rival más duro siempre es el primer partido en los Mundiales. Después, el resultado favorable de Cabo Verde contra España hizo que tuviéramos más obligación de ganar y no se pudo. Te deja la sensación de haber perdido dos oportunidades: quedar ahí primeros de grupo y especular un poco contra España. Pero ahora hay que jugar de igual a igual.

Es difícil por la forma que tiene Uruguay de jugar con el entrenador que tiene, pero los Mundiales te llevan al límite. El uruguayo está acostumbrado a jugar este tipo de partidos. Si analizas los Mundiales, Uruguay siempre ha estado al límite menos en 2018. Dejamos a Francia fuera, en 2014 a Inglaterra o a Italia, en 2018 a una gran Portugal...

Uruguay ha sabido estar ahí. Esta generación tiene una linda oportunidad de quedar en la gloria ganándole a España en un Mundial. ¿El partido pasa por ese plus que tienen los uruguayos, esa garra charrúa que no se puede explicar? Futbolísticamente tenemos que hacer un partido perfecto, perfecto, perfecto. Y que España no tenga el gran día de Lamine, de Pedri, que Dani Olmo no reciba entre líneas, que Rodri no juegue solo, que sus laterales no puedan desplegar toda la dimensión...

Tenemos que ser contundentes y eficaces en las transiciones, que es lo que siempre caracterizó a los uruguayos: estar bien parados y aprovechar a los jugadores que rompan líneas arriba. Hay mucho ruido en torno al Loco Bielsa, ¿está tan loco como parece? Toda su trayectoria fue así. Hay que conocerlo así, hay que acostumbrarse a trabajar con él así.

Algunos están de acuerdo, otros no, pero por algo le llaman eso. ¿Qué le está pareciendo el fenómeno Lamine Yamal? En el primer partido contra Cabo Verde, España tiene mucho la posesión, pero no fue tan trascendental en situaciones claras de gol, a no ser la de Ferran del primer tiempo. Pero cuando entró Lamine ya te das cuenta: todos los compañeros lo buscaban, le daban la pelota y sabías que algo iba a pasar con un centro, con un desborde, con un tiro, con lo que sea. Generaba más atención para los defensas. ¿Y ante Arabia Saudí?

El segundo partido lo empieza rompiendo él con un gol, después juntándose con Oyarzabal, con Olmo, con Baena, con todos los jugadores que saben al fútbol que juega España. Es un jugador que está yendo de menos a más en un Mundial. Lamine sabe que los focos están en él, a pesar de que hay grandísimos jugadores que están destacando en el Mundial, pero hay muchos ojos que están en él. Lo sabe y está asumiendo bastante bien la responsabilidad.

Lamine sabe que los focos están en él y está asumiendo bastante bien la responsabilidad ¿Le recuerda al primer Messi? Las comparaciones son odiosas. Son jugadores diferentes. Sí tienen la misma zurda, tienen la misma calidad, pero son jugadores totalmente distintos.

Ahí están los resultados y lo que sigue consiguiendo Leo con la edad que tiene. Esperemos que Lamine llegue por lo menos hasta ese mismo nivel. ¿Esperaba este Mundial de Leo Messi? Yo llevo tiempo con él entrenando aquí y sé la preparación que él tenía para este Mundial. Mucha gente especulaba, pensaba que ya estaba mayor.

Y Leo sigue teniendo esa voracidad de querer seguir siendo el mejor, de querer seguir compitiendo. El otro día es una demostración más de la cabeza que tiene. Falla un penalti a los cuatro o cinco minutos y después sigue insistiendo, insistiendo. Imagínate que se bajonea y se cae toda Argentina; hubiera sido una demostración de debilidad del equipo.

Y él demostró levantar la cabeza, seguir insistiendo y terminó haciendo dos goles. No son solo los goles. También es la actitud de cómo juega el equipo para él, entendiéndolo, conociéndolo. Leo no necesita estar corriendo todo el partido.

El fútbol se basa mucho en correr, en los datos de quién hace más kilómetros, y hay veces que la cabeza juega mil veces más rápido que el que va corriendo más. ¿Cómo preparó Messi este Mundial? Ha ido madurando. ¿Cómo afronta el fútbol ahora? Primero es muy inteligente. Sabe cuándo ir y cuándo no ir.

Lo que a él lo marca es el querer superarse en cada momento. Seguramente él no se haya puesto en la cabeza: “Voy a querer ser el máximo goleador”. No. Se fue dando y se le presentó esa posibilidad.

Leo tiene el deseo de querer seguir jugando y compitiendo. Muchos nos preguntan por qué nos seguimos enojando en los entrenamientos. Porque somos así y nuestra forma de competir desde chicos fue así. Y hasta que nos retiremos va a seguir siendo así.

Para nosotros es fácil venir acá a Miami, para él, para todos nosotros es fácil decir: “Acá clavo bandera, me voy para la playa, no entreno, no hago nada, solamente juego”. Y eso se nota. Ahora lo que se está notando es la profesionalidad que tiene él y la profesionalidad que están teniendo todos los jugadores que juegan en Estados Unidos y que están compitiendo hoy en el Mundial. Leo no necesita estar corriendo todo el partido.

En ocasiones la cabeza juega mil veces más rápido que el que va corriendo más ¿Esto pone un poco de manifiesto el nivel de la MLS? Es que hay de todo. Porque algunos ven un partido de la MLS y dicen: “Mirá, Suárez no hace nada, no corre, no hace nada. Es un desastre”.

Pero después Suárez hace dos o tres goles y dicen: “Ah, sí, es fácil marcar allí”. Entonces, ¿en qué quedamos? La MLS ha crecido muchísimo. Ya antes de que llegara Leo habían venido grandes jugadores, pero después llegaron Leo, Busquets, Jordi, vine yo, ahora llegó Rodrigo De Paul y siguen llegando futbolistas importantes como Antoine.

Eso hace que haya muchos ojos puestos en esta liga, por las grandes figuras que hay, que todos los equipos compitan y que el nivel vaya subiendo. Hoy es una liga muy competitiva. Usted fue uno de los grandes nueves de la historia del Barça. Ahora están buscando uno. ¿Cómo tiene que ser el nueve del Barça?

Depende de las características que esté buscando el club. Está el nueve que juega con otro delantero y se mueve por todos lados, y está el nueve más fijo, el que referencia a los centrales y permite jugar con dos extremos. Por cómo juega hoy el Barça, creo que necesita más un nueve fijo, como lo era Lewandowski, complementado con el trabajo que hace Ferran. Pero no es fácil llegar al Barcelona y rendir desde el primer día.

Si llegas y en tus primeros partidos haces cuatro o cinco goles, enseguida dejas el listón alto. Por cómo juega hoy el Barça, creo que necesita más un nueve fijo, como lo era Lewandowski, complementado con el trabajo que hace Ferran Y se exige mantenerlo. Por eso yo siempre digo que una de las cosas más difíciles para los que llegamos al Barça fue mantener la línea durante años. Nos exigían muchísimo y respondíamos.

Había partidos malos, claro, pero tres días después tenías una revancha. Hoy hay varios nueves que podrían encajar y estar a la altura del Barcelona. Veremos qué decide el club después del Mundial. ¿Qué nueve le enamora del fútbol actual? Tengo dos o tres.

Haaland es un nueve letal dentro del área, aunque el equipo tiene que jugar para él. A mí me gusta más Harry Kane. Se asocia muchísimo más con el resto. Hace movimientos pensando en el contramovimiento de un compañero, entiende el juego de otra manera.

Ese tipo de detalles a mí me encantan. Y después está Darwin [Núñez]. Lo primero que tiene que hacer es cambiar su mentalidad, fortalecerla, porque para mí tiene unas características espectaculares. Él sabe la decisión que tomó al irse del Liverpool, pero yo lo veo como un jugador totalmente recuperable.

Si alcanza su mejor nivel, es un delantero que me encanta. Es rápido, es fuerte, tiene potencia... Hay situaciones del juego que todavía puede corregir porque es joven y sigue teniendo margen para crecer. El objetivo número del Barça es Julián Álvarez, que se mojó el otro día en zona mixta. ¿Podría adaptar a este perfil de nueve que decía?

Sí, obviamente. Un jugador tan inteligente como Julián, con la trayectoria que está teniendo desde que salió de River, pasando por el City, el Atlético y también en la selección, llegaría y se adaptaría porque sabría cumplir su rol. Es un jugador que trabaja mucho. En el Barcelona tendrá a extremos que le van a generar muchas situaciones.

Tiene una buena descarga, unos buenos movimientos. Va a encajar enseguida en el Barcelona. Pero está la otra parte. Está en un equipo grande como el Atlético.

Va a ser difícil salir. Estas semanas van a ser una linda historia. Julián tiene una buena descarga, unos buenos movimientos. Va a encajar enseguida en el Barcelona.

Pero está en un equipo grande como el Atlético y va a ser difícil salir Sí, situación complicada la de Julián. Son situaciones que uno fuerza en un momento determinado. A mí me tocó vivirlo en el Liverpool. En 2013 forcé mi salida porque quería irme al Arsenal.

Peleé con el club porque no entrábamos en Champions y sentía que necesitaba dar un paso más. Me acuerdo de que me agarró el capitán, Gerrard, y me dijo: “Quédate. El año que viene te vas a ir donde quieras: al Barcelona, al Real Madrid, al Bayern... Pero este año, por favor, quédate.

No te puedes ir al Arsenal”. Y me convenció. Y en este caso puede pasar lo mismo con Julián: que el Cholo lo agarre y le diga: “Este año quiero que te quedes con nosotros”. A mí me convenció una leyenda del Liverpool, el capitán.

Entré en razón, después salí a pedir disculpas y terminó siendo mi mejor temporada en el club. La gente, por más que uno haya forzado una salida, si después entra a la cancha y ve que te entregas, que trabajas y que defiendes al club, te termina aplaudiendo. Para acabar, tiramos un poco para casa. ¿Cómo está viendo desde Miami al Barça de Hansi Flick? Impresionante.

La verdad es que cada año parece que dicen lo mismo: que no van a soportar la intensidad, que no van a aguantar la presión alta, que esa línea defensiva tan adelantada les va a pasar factura... Y lo siguen haciendo. Llevan tiempo jugando con la misma idea, con los mismos jugadores y con la misma exigencia. Y el equipo sigue respondiendo.

Además, Flick parece un entrenador muy cercano al futbolista. Habla con sinceridad, les dice la verdad. Si un jugador no va a jugar un partido, se lo explica y le da los motivos. Eso para el futbolista es muy importante.

Es un entrenador cercano, que entiende lo que necesita el jugador y también lo que necesita el grupo. Y esto, especialmente en un equipo como el Barcelona, es muy importante.