Barberos en Cuba, atractivo turístico por su historia

Barberos en Cuba, atractivo turístico por su historia

En esta ciudad, el oficio de barbero y peluquero es mucho más que un simple corte de cabello. Es un arte, un punto de encuentro comunitario y un testigo vivo de la historia de la isla. En cada esquina, las barberías -desde las más sencillas con un espejo apoyado en una pared hasta las que conservan sillones de cuero rojo de época- funcionan como centros de conversación y vecindad. Aunque ahora la ciudad enfrenta retos económicos muy difíciles, este oficio se mantiene en manos jóvenes, que improvisan un sillón de barbería en su casa, en un portal u otro espacio.

Pero es en la Habana Vieja donde esta tradición alcanza su máxima expresión. En un pequeño tramo de la calle Aguiar, a las puertas de la ciudad colonial, se encuentra el Callejón de los Peluqueros (también conocido como Callejón del Barbero). Se trata de un espacio revitalizado gracias al proyecto comunitario Artecorte. Este proyecto, fundado en 1999 por el legendario peluquero Gilberto Valladares Reina, conocido como Papito, nació con el objetivo de dignificar el oficio de los barberos y peluqueros en Cuba, combinando arte, historia y peluquería.

El callejón es hoy un atractivo turístico y cultural que alberga más de 20 pequeños negocios locales, como cafeterías y restaurantes, que generan empleo y prosperidad en el barrio de Santo Ángel. Bajo una escultura monumental de unas tijeras de acero negro en su entrada, se rinde homenaje a los barberos del mundo. En este espacio también funciona el salón-museo de Papito, que guarda una valiosa colección de pinturas sobre el tema de la barbería y objetos antiguos como sillas de barbero, máquinas de afeitar y cajas registradoras de principios del siglo XX . Pero Artecorte va más allá.

El proyecto impulsa una escuela gratuita de peluquería para jóvenes, en su mayoría desvinculados, y organiza actividades comunitarias que incluyen desde funciones de cine infantil hasta talleres para adultos mayores. Papito, quien enseña a sus alumnos que Somos artistas, somos creadores, inspiramos, convirtió el callejón en un modelo de desarrollo local donde el beneficio social y cultural multiplica el económico. El oficio en Cuba tiene fechas señaladas. El 27 de diciembre se celebra el Día del Barbero y Peluquero, una iniciativa que data de 1946 y que Artecorte ha contribuido a revivir con actos públicos como el famoso Corte simultáneo en la Plaza Vieja.

Además, en la central ciudad de Santa Clara, se inauguró una casa-museo dedicada a la barbería, que exhibe un sillón de 1830 y colecciones del siglo XIX, para preservar el legado de estos profesionales. Así, las barberías cubanas, especialmente el Callejón de los Peluqueros, se transformaron en imán para el turismo y símbolo del ingenio, la resistencia y la calidez de un pueblo que convierte un oficio cotidiano en una expresión de su identidad y su historia. ro/rfc