Julián se mantiene firme pese a la presión del Atlético

Julián se mantiene firme pese a la presión del Atlético

El FC Barcelona sigue pendiente de la situación de Julián Álvarez (26 años). El delantero del Atlético de Madrid es el gran objetivo del club azulgrana para reforzar su delantera tras la marcha de Robert Lewandowski y está poniendo de su parte para forzar su traspaso. En este sentido, el argentino no sólo se ha ‘mojado’ diciendo públicamente que quiere que el Atlético le venda este verano para cumplir su sueño sino que además está aguantando internamente las presiones que está recibiendo de diferentes estamentos del club rojiblanco. Entre ellos, de la parte directiva, del área deportiva y también de compañeros de vestuario que, con buenas palabras, le están pidiendo que reconsidere su postura de irse al Barcelona y que dé un paso atrás para poder continuar sin problemas en la plantilla rojiblanca.

Un argumento de peso es que el próximo año la final de la Champions League se disputará en el Metropolitano, un objetivo que en el Atlético se cree real tras haber llegado la pasada temporada hasta las semifinales del torneo. A Julián le llegó la información de que la primera reacción de su club tras escuchar su petición de ser transferido fue de mucho enfado. Pero el jugador había avisado de sus intenciones de irse ya en el mes de febrero. Además, había rechazado los ofrecimientos de Arsenal y Paris Saint-Germain que canalizó el Atlético con la intención de evitar una venta al FC Barcelona, el club donde desea jugar Álvarez.

Tras la ira inicial que desataron sus palabras del pasado lunes, desde el Atlético le llegaron reacciones más apaciguadas tendentes a que reconsiderase su postura de querer irse, aduciendo a que no se le puede vender a un rival directo y reiterándole que es parte imprescindible del proyecto rojiblanco. Pero Julián no traga. Sigue en las mismas que estaba, manteniendo su postura de salir traspasado al Barça. El argentino quiere que su club entienda que no está motivado para seguir y que lo mejor es que le vendan, sacando un buen rédito económico y dejándole a él buscar su sueño de jugar de azulgrana a las órdenes de Flick junto a Lamine Yamal y Pedri.

A Julián aún le quedan cartas por jugar y cartuchos que detonar. No es su estilo actuar de forma agresiva pero entiende que ante una postura tan cerrada como la del Atlético había que ‘mojarse’. Algo que sabía que además le iría bien al Barça para que se viese que no iba de farol. Por ahora, Julián no ha utilizado el nombre del Barcelona.

Tampoco se ha planteado ponerse en rebeldía cuando le toque volver, aunque en su club hay gente de peso que no lo descarta. Pero necesitaba un movimiento potente para demostrar que iba en serio y que el Atleti no podía tratarle como a un novato ni liquidar su caso con unos tuits. El mensaje está lanzado: si un crack decide irse, mejor tomarlo en serio