Buenos Aires — Mientras el dólar oficial en Argentina mantiene una tendencia al alza en junio, el segundo semestre se perfila más desafiante en términos de flujos de divisas y factores de estabilidad. Luego de una primera mitad del año marcada por un ingreso sólido de dólares comerciales y financieros, analistas advierten que la estacionalidad del agro, la menor emisión de deuda privada y un contexto financiero internacional más volátil podrían redefinir la dinámica cambiaria en los próximos meses. Las claves del primer semestre y los desafíos que vienen Para Nicolás Guaia, CEO de Max Capital Asset Management, el flujo positivo de divisas en la primera mitad del año respondió a dos pilares principales: “El flujo positivo de divisas del primer semestre se explica tanto por la cuenta corriente (exportaciones en niveles récord, tanto por cantidad como precio) como por las emisiones de deuda del sector privado”, señaló. VER MÁS: La economía argentina creció más de lo esperado en el primer trimestre de 2026 Sin embargo, el ejecutivo advirtió que ese esquema podría perder intensidad en el segundo semestre. “Estos factores pueden mermar por menor nivel de emisiones y menor estacionalidad de liquidaciones del sector agropecuario”, explicó, aunque destacó que la economía argentina “es cada vez menos dependiente de este flujo”.
En declaraciones a Bloomberg Línea, Guaia consideró que, con una macro sin grandes sobresaltos esperados, las tensiones sobre el tipo de cambio podrían provenir de dos frentes: el externo y el político interno. En particular, subrayó que la estabilidad cambiaria depende de expectativas políticas positivas, en las que variables como la imagen presidencial y la confianza en el Gobierno resultan determinantes. Menor oferta estacional y precios de commodities bajo la lupa Desde IOL Inversiones remarcan que el segundo semestre suele presentar una menor oferta de divisas por factores estacionales, lo que podría generar mayor sensibilidad en el mercado cambiario. “La oferta comercial tiende a comprimirse en la segunda mitad del año”, señalaron, al tiempo que advirtieron señales de moderación en los precios internacionales de materias primas clave. En ese sentido, destacaron que el petróleo Brent cayó por debajo de los US$80 por barril tras la desescalada de tensiones en Medio Oriente, mientras que la soja se ubica en torno a US$420 por tonelada, con una baja cercana al 3% mensual.
Aun así, el escenario no es completamente negativo. Según IOL, el superávit energético y financiero de Argentina podría seguir actuando como ancla para contener la volatilidad del tipo de cambio durante la segunda mitad del año. El factor global: dólar fuerte y tasas en Estados Unidos En el plano internacional, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, advirtió que parte de los movimientos recientes del tipo de cambio local responden a un contexto global más adverso para las monedas emergentes. “El mercado cambiario argentino viene mostrando un dólar que sube en las últimas jornadas, tanto para el mayorista como para MEP o CCL”, explicó. Franco vinculó esa dinámica al fortalecimiento global del dólar tras señales de la Reserva Federal de Estados Unidos. “El dólar se fortaleció a nivel mundial luego del mensaje de la Fed”, señaló.
De cara a los próximos meses, el economista sostuvo que el monitoreo clave seguirá en los flujos de divisas. En particular, mencionó el rol del sector energético, que durante el último período se vio favorecido por los precios internacionales. “Si bien el precio del petróleo bajó, la producción de hidrocarburos mantiene una perspectiva alcista, por lo que esos flujos deberían seguir acompañando hacia el mediano plazo”, expresó.