Pelú célebre de una muy turística ciudad de Cuba

Pelú célebre de una muy turística ciudad de Cuba

Una de las poblaciones más interesantes de toda Cuba, Baracoa, exhibe muchas leyendas y tradiciones, una de ellas asociadas a un español a quien incluso le hicieron en uno de sus principales paseos una estatua vívida: El Pelú. Baracoa, la más oriental ciudad de Cuba, la Primada como se le conoce fue la primera villa fundada por los españoles en la isla en 1511 y tiene mucho que aportar al turismo que está en alza en esta isla caribeña. Pobladores comentaron a este periodista en su momento que un señor tenia propiedades en la también oriental ciudad de Santiago de Cuba pero su negocio –que no identifico- quebró, entonces marchó a Baracoa en busca de mejor suerte. Recordó que para ese entonces Baracoa pertenecía a la Provincia de Oriente.

Llegó el personaje al lugar y solicitó ayuda, pidió agua, comida, abrigo, pero fue repudiado por su estalaje. Por más que rogó, nadie le brindó ayuda, y entonces, rodilla en tierra y con las manos al cielo maldijo a la villa. Dijo que aunque sus habitantes tuvieran muchas iniciativas todas ellas fracasarían y el mal rondaría al pueblo. Su nombre era Vicente Rodríguez.

El caso fue que en Baracoa aún hoy algunas personas interpretan esas maldiciones como ciertas, cuando una cosecha sale mal, o penetra el mar, viene un ciclón y destruye las viviendas, todo ello se lo achacan a La maldición del Pelú. La estatua que en estos momentos se puede ver en el lugar la construyeron y ubicaron allí hace más de cinco años, como estimulo y misterio adicional para los turistas que recorren el lugar. La ciudad con 514 años (15 de agosto de 1511, por el explorador español Diego Velázquez) aún deslumbra, pese a los problemas económicos de la isla, sus encantos naturales y patrimoniales, y sino por atesorar leyendas que desafían el paso del tiempo. Por 1893 llegó a Baracoa un misterioso personaje nombrado Vicente Rodríguez, procedente de Poza, provincia de la Coruña en España.

Un buen día Vicente se marchó, pero nadie supo a dónde. Algún tiempo después regresó a Baracoa, exactamente en el año 1896, pero su aspecto ya no era el mismo. El hombre llegó despojado de toda fortuna y envuelto en la más cruda miseria. Exhibía el pelo desaliñado, una barba rizada muy revuelta y ropas en harapos.

Dicen que enloqueció completamente y caminaba descalzo y con los pantalones remangados. La leyenda es ya centenaria, pero aún continúa intacta en la memoria popular. El misterioso, era natural de Poza, provincia de la Coruña, donde nació en 1857. Llegó como la mayoría de los españoles y al parecer logró hacer capital en Santiago de Cuba como comerciante y persona de no poca inteligencia, pero luego su vida cambió bruscamente.

Lo que si no cambio, fue su presencia en el lugar, ahora con una estatua que llama mucho la atención a los viajeros. ro/rfc