LOS40 México ¿Qué celebra realmente México cuando gana? El Mundial y el espejo incómodo de una fiesta que también exhibe los malos hábitos, valores deficientes y costumbres que dejan mucho que pensar Las victorias de la Selección Mexicana desatan una celebración multitudinaria, pero entre la euforia aparecen escenas de violencia, basura, accidentes y conductas que abren una pregunta más profunda: ¿el problema es el futbol o la forma en que convivimos? Celebraciones en el Mundial / Gemini Viviana Hernández Bran Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón, UNAM. Creadora de contenido escrito y digital en Los40 México, El Eco de LOS40 y W Radio.
Activa en Radiópolis desde 2021. Creada: 26/06/2026 - 16:26 GMT-6 Añadir LOS40 en Google Cada vez que la Selección Mexicana consigue una victoria importante, las calles cambian de rostro. Las plazas se llenan de aficionados, los automóviles hacen sonar el claxon durante horas y la celebración se convierte en un ritual colectivo que parece suspender, aunque sea por una noche, las preocupaciones cotidianas. El Mundial tiene esa capacidad: une a millones de personas bajo una misma camiseta. ¿Hasta dónde puede llegar México en el Mundial?
Esto es lo que predice la IA, ¿será que si se nos hace? Pero basta observar con atención el día siguiente para descubrir otra historia. Calles cubiertas de basura. Reportes de riñas.
Personas lesionadas por conducir de manera imprudente. Intentos de robo aprovechando las aglomeraciones. Videos virales que muestran conductas diseñadas más para obtener reproducciones en redes sociales que para celebrar un triunfo deportivo. La pregunta entonces deja de ser futbolística y se vuelve social. ¿Qué estamos celebrando realmente?
Así se celebra el mundial en México / Reuters Ampliar Así se celebra el mundial en México / Reuters Cerrar Cuando la fiesta deja de ser convivencia El deporte, por naturaleza, representa valores como el trabajo en equipo , el respeto , la disciplina y el esfuerzo colectivo . Sin embargo, en algunos espacios públicos, la celebración parece transformarse en un permiso temporal para romper las reglas básicas de convivencia. ¿Qué convirtió a Memo Ochoa en una figura inolvidable del Fútbol y por qué su trayectoria perdurará en el tiempo? No ocurre únicamente en México ni todos los aficionados participan de esas conductas. La inmensa mayoría celebra sin generar problemas.
Sin embargo, los incidentes que sí ocurren revelan algo más profundo que un simple exceso de entusiasmo. La basura abandonada en calles y plazas no aparece por sí sola. Los actos de vandalismo no son consecuencia directa de un gol. Tampoco los accidentes derivados del exceso de velocidad o del consumo irresponsable de alcohol.
Son decisiones individuales que terminan afectando a toda la comunidad. En los últimos días también han circulado videos de personas, tanto mexicanas como extranjeras, protagonizando retos, besos con desconocidos y otras dinámicas impulsadas por la búsqueda de viralidad. Estos contenidos generan millones de reproducciones y terminan convirtiéndose, para algunos, en la imagen predominante de la celebración. Sin embargo, reducir la identidad de un país a esas escenas sería tan equivocado como ignorar que forman parte de un fenómeno más amplio: el de una cultura digital que premia el espectáculo, incluso cuando este desplaza el respeto por los demás o la propia dignidad.
El Mundial como entretenimiento… y como reflejo social Los grandes eventos deportivos suelen presentarse como momentos de unidad nacional. Y, en buena medida, lo son. Durante noventa minutos desaparecen diferencias políticas, económicas e incluso generacionales. La profecía de Baba Vanga que vuelve a viralizarse durante el Mundial: esto es lo que podríamos llegar a ver en los próximos días Pero también funcionan como un espejo.
Las celebraciones muestran aquello que normalmente permanece disperso en la vida cotidiana: nuestra capacidad para organizarnos, convivir y cuidar el espacio público, pero también nuestras debilidades como sociedad. Si después de un triunfo aparecen toneladas de residuos, enfrentamientos o afectaciones al patrimonio de terceros, el problema difícilmente puede atribuirse al futbol. El deporte no ensucia las calles ni rompe mobiliario urbano; son las personas quienes deciden hacerlo. Resulta cómodo responsabilizar a la emoción del momento, aunque quizá la explicación sea menos circunstancial y más estructural.
La educación cívica , el sentido de comunidad y la responsabilidad individual siguen siendo desafíos pendientes que ningún campeonato puede resolver. El Mundial emociona porque representa identidad, pertenencia y esperanza. Sin embargo, esa emoción pierde parte de su significado cuando la celebración deja tras de sí daños materiales, riesgos para terceros o la idea de que todo está permitido por unas horas.