Supergirl prometía ser el peliculón del verano según los influencers y los críticos la hundieron. A Christopher Nolan no le harán pasar por eso

Supergirl prometía ser el peliculón del verano según los influencers y los críticos la hundieron. A Christopher Nolan no le harán pasar por eso

Durante los últimos años se ha convertido en una rutina casi inevitable en Hollywood. Semanas antes del estreno de un gran blockbuster empiezan a aparecer en redes sociales reacciones entusiastas de creadores de contenido, influencers y perfiles especializados que describen la película como "la mejor del año", "una experiencia inolvidable" o "el gran acontecimiento cinematográfico del verano". Sin embargo, no siempre esas primeras impresiones terminan coincidiendo con las críticas profesionales ni, en muchos casos, con la recepción del público. Ahora, según ha adelantado The Hollywood Reporter, Universal Pictures ha decidido romper con esa tendencia para el estreno de La Odisea (The Odyssey), la esperadísima nueva película de Christopher Nolan.

Nolan y Universal rompen con una de las estrategias de marketing más habituales La decisión resulta llamativa precisamente porque llega en un momento en el que el valor de este tipo de campañas promocionales empieza a cuestionarse cada vez más. En lugar de organizar los habituales pases anticipados para influencers y permitir que sus primeras impresiones dominen la promoción de los estrenos en redes sociales durante varios días antes de la publicación de las críticas, Universal llevará La Odisea directamente desde su estreno mundial en Londres, previsto para el 6 de julio, a las proyecciones destinadas a la prensa especializada. Es un movimiento poco habitual para una superproducción de este calibre y también una declaración de confianza de cara al estreno de la película. El caso de Supergirl ha puesto en evidencia un modelo que empieza a desgastarse Aunque Universal no ha explicado oficialmente los motivos de esta estrategia, el contexto ayuda a entender perfectamente la decisión.

Uno de los ejemplos más recientes ha sido Supergirl, una película que antes de su estreno parecía destinada a convertirse en un importante estreno del verano si uno se guiaba únicamente por las reacciones publicadas en redes sociales. Numerosos influencers la calificaron como uno de los mejores blockbusters del año e incluso llegaron a presentarla como una de las grandes sorpresas del universo DC. Muchos espectadores ya identifican claramente la diferencia entre las primeras reacciones patrocinadas y las críticas profesionales publicadas tras el levantamiento del embargo La realidad ha terminado siendo bastante distinta. Cuando se levantó el embargo para la crítica profesional comenzaron a aparecer análisis mucho más templados e incluso claramente negativos.

No es la primera vez que pasa, simplemente Supergirl ha sido el último estreno al que le ha pasado. La diferencia de opiniones llamó rápidamente la atención de los aficionados, que empezaron a cuestionar hasta qué punto esas primeras opiniones estaban condicionadas por el propio sistema de promoción organizado por los estudios. Supergirl acaba situándose en un 77 % de valoraciones positivas en Rotten Tomatoes por parte de los aficionados, frente a un 58% por parte de la crítica (en el momento de redacción de esta noticia). Muy lejos del entusiasmo prácticamente unánime que se había respirado durante los primeros días en redes sociales.

Como os decía, no se trata además de un caso aislado. Producciones recientes como El Día de la Revelación (Disclosure Day) también vivieron un fenómeno parecido, con primeras impresiones extremadamente elogiosas que posteriormente fueron matizadas por las críticas publicadas en medios especializados. Como señala The Hollywood Reporter, ese contraste ha provocado que una parte del público mire con bastante más escepticismo las campañas basadas en reacciones inmediatas de influencers invitados a eventos promocionales y preestrenos. La confianza de Nolan en su película también puede explicar esta decisión El motivo, claro, también puede ser otro: Christopher Nolan siempre ha sido un director especialmente cuidadoso con el secretismo que rodea sus producciones.

Ya ocurrió con Oppenheimer, Tenet, Dunkerque o Interstellar, películas cuya campaña promocional evitó revelar detalles importantes de la historia hasta el mismo estreno. En este contexto, eliminar los pases para influencers también reduce enormemente el riesgo de filtraciones, fotografías o comentarios que puedan desvelar aspectos importantes de una adaptación tan esperada como La Odisea. Universal parece convencida de que el nombre de Nolan, unido al espectacular reparto encabezado por Matt Damon junto a Tom Holland, Anne Hathaway, Charlize Theron, Robert Pattinson, Zendaya, Lupita Nyong'o o Jon Bernthal, resulta más que suficiente para despertar el interés del público sin necesidad de alimentar durante semanas una promoción basada en reacciones rápidas de apenas unas líneas. También existe un componente simbólico.

Renunciar a los llamados "word-of-mouth screenings" transmite la sensación de que el estudio no necesita construir artificialmente una ola de entusiasmo previa. La película hablará por sí sola cuando lleguen las críticas profesionales y, pocos días después, el juicio definitivo de los espectadores. ¿Puede marcar un antes y un después para los grandes estrenos? Resulta difícil saber si estamos ante un cambio de tendencia o simplemente ante una excepción reservada para un cineasta con el prestigio de Christopher Nolan. Al fin y al cabo, muy pocos directores pueden permitirse prescindir de una herramienta promocional que Hollywood lleva utilizando de forma cada vez más intensa durante la última década.

Pero la decisión de Universal llega en un momento especialmente delicado para este modelo de marketing, precisamente cuando muchos espectadores ya identifican claramente la diferencia entre las primeras reacciones patrocinadas y las críticas profesionales publicadas tras el levantamiento del embargo oficial. Eso tampoco significa que los influencers sean el problema. Muchos de ellos realizan un trabajo serio y llevan años creando contenido con rigor. El verdadero debate no gira tanto alrededor de los creadores de contenido como del sistema diseñado por los departamentos de marketing, que establece distintos embargos para favorecer que las primeras impresiones, generalmente mucho más entusiastas, generen una primera reacción de aceptación antes de que aparezcan los análisis completos que puedan afectar a la recaudación durante el fin de semana de estreno. ¿Y tú qué opinas? ¿Qué valor tienen para tí estas primeras reacciones de influencers?

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