La llegada de los robots humanoides a las escuelas de Estados Unidos ya no se limita a demostraciones en ferias tecnológicas. Un distrito público del estado de Nueva York comenzará a probar uno de estos sistemas directamente con estudiantes de secundaria. El programa se desarrollará en el Salamanca City Central School District , situado dentro del territorio de la Nación Seneca. Allí, la empresa Realbotix desplegará un robot humanoide M-Series y Optio, una plataforma de inteligencia artificial diseñada para funcionar como asistente docente y tutor fuera del horario de clases.
Según el anuncio presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos , el despliegue comenzará con alumnos inscritos en cursos de inteligencia artificial y robótica. La compañía espera ampliar posteriormente el acceso hasta alcanzar aproximadamente a 500 estudiantes durante el otoño de 2026. Se trata, por ahora, de un objetivo del piloto y no de una cifra de participación ya conseguida. Un robot dentro del aula y un tutor digital en casa © Realbotix Corp.
La propuesta está formada por dos tecnologías relacionadas, pero diferentes. El componente más visible será el M-Series, un robot humanoide preparado para mantener conversaciones, mover partes del rostro y reaccionar en tiempo real ante las personas que tiene delante. De acuerdo con Realbotix , el robot podrá responder preguntas, participar en actividades y servir como ejemplo práctico de “inteligencia artificial encarnada”: sistemas en los que el software no funciona únicamente dentro de una aplicación, sino que percibe e interactúa mediante un cuerpo físico. Su función inicial estará vinculada principalmente con las clases de IA y robótica .
Los estudiantes no solo podrán conversar con el sistema, sino también observar cómo procesa el lenguaje, emplea sus sensores y coordina las respuestas digitales con los movimientos faciales. La segunda parte del proyecto es Optio. Esta plataforma permitirá que los alumnos interactúen con avatares digitales entrenados con contenidos aprobados por el distrito. Según sostiene la empresa, podrán utilizarse para reforzar conceptos, recibir ayuda individual y consultar tareas en varios idiomas, incluso fuera del horario escolar.
El robot, por tanto, no permanecerá acompañando a cada estudiante durante todo el día . La presencia física se concentrará en determinadas actividades dentro del aula, mientras que buena parte de la tutoría personalizada ocurrirá mediante los avatares digitales de Optio. El sistema promete ayudar al profesor, no ocupar su lugar © Realbotix Corp. Realbotix presenta la plataforma como una capa adicional de asistencia para los docentes .
Entre sus posibles usos se encuentran la adaptación de materiales, el refuerzo de contenidos y la atención individual de estudiantes que necesitan explicaciones repetidas o métodos diferentes. La compañía también asegura que Optio incorpora barreras destinadas a impedir respuestas inapropiadas y que funcionará bajo supervisión completa del distrito. Además, sostiene que la personalización continua puede ayudar a alumnos neurodivergentes o con necesidades educativas diferentes. Estas capacidades forman parte de la descripción del producto, pero todavía no han sido validadas mediante resultados publicados del piloto.
El énfasis en conservar al docente como responsable final coincide con las recomendaciones del Departamento de Educación de Estados Unidos. El organismo considera que la IA puede utilizarse para tutorías, materiales educativos y aprendizaje personalizado, pero insiste en que su adopción debe prestar atención a la privacidad, la precisión y la participación activa de profesores y familias. Esto resulta especialmente importante cuando el sistema trabaja con menores. Para personalizar las respuestas, una plataforma puede procesar información sobre preguntas, errores, ritmo de aprendizaje y formas de interacción de cada alumno.
El Departamento de Educación advierte que las herramientas educativas basadas en IA pueden utilizar datos mucho más detallados que un expediente académico convencional. Por esa razón, las escuelas deben conocer qué información se recopila, dónde se almacena, durante cuánto tiempo se conserva y quién puede acceder a ella. Salamanca llevaba años preparando las aulas para este experimento © Realbotix Corp. La elección de Salamanca no es casual.
El distrito comenzó en 2015 un programa educativo centrado en ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas, conocido como STEAM. En 2019 incorporó los itinerarios de Woz ED, una organización inspirada por el cofundador de Apple Steve Wozniak. Sus estudiantes ya trabajan con contenidos relacionados con programación, drones, impresión 3D y robótica, según explica el propio distrito escolar. Woz ED ofrece actualmente programas sobre inteligencia artificial, ciberseguridad, ciencia de datos, realidad virtual y otras tecnologías .
Su metodología busca que los alumnos experimenten con herramientas vinculadas con posibles carreras técnicas, en lugar de limitarse a estudiar sus conceptos de forma teórica. El robot se integrará inicialmente en ese entorno. Esto reduce parte del riesgo de introducir una tecnología completamente desconocida en un aula convencional: los primeros estudiantes ya estarán cursando materias diseñadas para analizar cómo funcionan la IA y la robótica . También convierte al M-Series en objeto de estudio, no únicamente en un tutor.
Los alumnos podrán examinar sus límites, errores y mecanismos de interacción, una experiencia difícil de reproducir con un chatbot tradicional. El objetivo de 500 estudiantes todavía es una promesa © Realbotix Corp. El anuncio presenta al distrito de Salamanca como el primer gran escaparate educativo de Optio, pero conviene mantener cierta cautela. La información disponible procede principalmente de Realbotix y de Onconetix, una compañía que acordó adquirir la filial estadounidense de la empresa de robótica.
El documento presentado ante la SEC advierte expresamente que parte de la información contiene previsiones y que los resultados reales pueden diferir de los objetivos anunciados. La expansión a 500 estudiantes, por ejemplo, está prevista para el otoño, pero dependerá del desarrollo inicial y de las decisiones del distrito. Por ahora tampoco se han publicado mediciones sobre mejoras en las calificaciones, reducción de la carga de trabajo docente o aumento de la participación estudiantil. Precisamente eso es lo que el piloto deberá comprobar.
El valor del experimento estará menos en observar si los alumnos sienten curiosidad ante un rostro robótico (algo bastante previsible) y más en determinar si esa atención se transforma en aprendizaje real después de varias semanas. También habrá que evaluar con qué frecuencia ofrece respuestas incorrectas, cómo reaccionan los profesores ante sus sugerencias y si la personalización compensa los riesgos vinculados con los datos y la dependencia tecnológica. El robot no llega para hacerse cargo de una clase ni para reemplazar a quienes enseñan. Su verdadera prueba será mucho más concreta: demostrar que un cuerpo humanoide y un tutor de IA pueden aportar algo que una pantalla, un libro o una conversación con el profesor todavía no ofrecen.