Bloomberg — Mientras los bolivianos intentan recuperar cierta normalidad tras 53 días de bloqueos que sacudieron la economía, el presidente Rodrigo Paz vuelve al punto de partida de hace apenas dos meses: intentar reformar las leyes nacionalistas que rigen las principales industrias del país. VER MÁS: Bolivia dice que Tesla, Amazon y Oracle invertirán en el país Su gobierno logró poner fin a las protestas que exigían su renuncia tras decretar un estado de emergencia de 90 días que permitió la intervención militar y la suspensión de algunos derechos individuales. Para Paz y los líderes del sector productivo, ahora es el momento de atraer más inversión extranjera en minería, hidrocarburos, litio y energía. El viernes, el Ministerio de Finanzas anunció que el país avanzará hacia un régimen de tipo de cambio flexible para fortalecer la estabilidad macroeconómica. “Durante estos 90 días, lo que el gobierno necesita con urgencia es presentar, aprobar e implementar las leyes necesarias para la recuperación económica del país”, dijo Oswaldo Barriga, presidente de la Cámara de Exportadores de Bolivia.
La recuperación del comercio exterior llevará meses, y el gobierno debería ayudar a las empresas garantizando el suministro de combustible y asistencia para evitar multas de navieras y pérdidas de contratos, agregó. Las pérdidas económicas totales alcanzaron unos US$3.000 millones, equivalente al 6% del PIB de Bolivia, durante casi dos meses de bloqueos organizados por la central sindical, la federación de campesinos de La Paz y seguidores del expresidente Evo Morales. La escasez de alimentos, medicamentos y combustible dejó en crisis a los habitantes de La Paz y El Alto, además de quienes quedaron varados en las rutas hacia esas ciudades. Con el regreso de los legisladores a la mesa de negociación, los buses volvieron a circular, los comercios reabrieron y algunos alimentos regresaron a las góndolas de los supermercados.
Aun así, gran parte del país sigue en tensión. Las agencias de carga están desbordadas, con depósitos llenos de paquetes y largas filas de clientes que no pudieron enviar mercancías durante casi dos meses. En la terminal de La Paz, recientemente reabierta, los agentes de tránsito discuten con conductores irritados, mientras camioneros que pasaron más de 50 días varados ahora esperan en estaciones de servicio para cargar diésel. Tomás Flores, un camionero de 53 años, fue uno de los miles que quedaron atrapados en las rutas.
Pasó 51 días y noches dentro de la cabina de su camión, soportando las bajas temperaturas del altiplano boliviano en la localidad fronteriza de Desaguadero. Para el miércoles, ya con los bloqueos levantados, seguía en su cabina, esta vez en una fila de un kilómetro en El Alto para cargar combustible. “Gracias a Dios estábamos en una zona privilegiada”, dijo Flores, porque él y sus colegas recibieron provisiones y atención médica desde el lado peruano. Otros quedaron en zonas remotas, cavando pozos en busca de agua o incluso muriendo por complicaciones de salud, según medios locales. El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, dijo a la radio local Fides que el gobierno trabaja para garantizar la calidad del combustible, luego de que miles de vehículos resultaran dañados por nafta de mala calidad a comienzos de año, lo que desató protestas que luego escalaron en bloqueos.
Negó dificultades financieras para importar combustibles, aunque reconoció que Bolivia adeuda más de US$500 millones a las traders Vitol y Trafigura por compras a crédito. Las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia se ubicaban en US$712 millones al 19 de junio. “Un bloqueo de esta duración no es una molestia local que se resuelve cuando se despejan los caminos”, dijo Jonathan Fortun, economista senior del Institute of International Finance. Agregó que el verdadero problema es el “timing”, ya que el gobierno debe avanzar con un programa ambicioso de estabilización que incluye un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y una devaluación de la moneda, en un contexto de inflación y desgaste social. “El país entra en la siguiente etapa con menor producción, más inflación, más agotamiento y menos margen que antes del conflicto”, dijo Fortun. Un nuevo bloqueo se reactivó el jueves en Chapare, cerca de Lauca Ñ, donde seguidores de Morales han construido una fortaleza alrededor de una radio local desde la que el exmandatario transmite mensajes.
El gobierno no ha informado públicamente si ejecutará una orden de arresto contra Morales por presunta violación. Muchos bolivianos, mientras tanto, siguen lejos de retomar su rutina. VER MÁS: Bolivia mantendrá el estado de excepción pese al fin de los bloqueos Tras semanas varados entre La Paz y Oruro, el camionero Wálter Argollo, de 44 años, seguía durmiendo en la cabina de su vehículo mientras esperaba fuera de una estación de servicio el miércoles. Él y otros conductores intentaron bloquear la avenida donde hacían fila en señal de protesta, pero la policía les advirtió que, bajo el estado de emergencia, serían detenidos.
Tuvieron que desistir. “Quizás tengamos que hacer bloqueos nosotros mismos”, dijo. “Si tiene que haber sangre, que la haya, porque no podemos vivir así”. Lea más en Bloomberg.com