Nuevas imágenes de videovigilancia difundidas en Estados Unidos han generado indignación al mostrar a una agente de policía de Arizona presuntamente agrediendo a una mujer de 21 años que se encontraba embarazada de nueve meses y esposada durante su ingreso a una sala de detención. El incidente ocurrió el 1 de noviembre de 2025 en la ciudad de Buckeye, luego de que la joven fuera arrestada por conducción temeraria. En las grabaciones de seguridad y de la cámara corporal de la oficial se observa cómo la agente Carri Carrico empuja a la detenida contra una pared, la arrastra hasta un banco de sujeción y posteriormente le propina un golpe en la cabeza mientras la mujer permanece con las manos esposadas a la espalda. Según la investigación, la víctima no representaba una amenaza inmediata al momento de la agresión.
A former Buckeye police officer is headed to trial on two counts of aggravated assault after supervisors described the force as excessive and unnecessary against people who were handcuffed and in custody, including a pregnant woman. pic.twitter.com/i0o7w8Lhig — Rain Drops Media (@Raindropsmedia1) June 26, 2026 Difunden video de policía golpeando a embarazada Las autoridades señalaron que la mujer sufrió una contusión, además de golpes y rasguños, aunque no se informó de lesiones al bebé. El caso fue investigado por la Oficina del Sheriff del Condado de Maricopa tras una solicitud del Departamento de Policía de Buckeye; luego de que surgieran dudas sobre el uso de la fuerza empleado por la agente. Un gran jurado imputó a Carrico por dos cargos de agresión agravada relacionados con este caso y con un segundo incidente ocurrido meses después; en el que también habría golpeado a otro detenido que estaba bajo custodia. La exoficial se declaró inocente de los cargos y su juicio está previsto para noviembre de 2026.
Tras conocerse la acusación penal, Carrico fue suspendida sin goce de sueldo y posteriormente presentó su renuncia al Departamento de Policía de Buckeye. De acuerdo con documentos internos citados por medios estadounidenses, supervisores calificaron su actuación como «muy agresiva» e «injustificada»; mientras que la difusión de los videos ha reavivado el debate sobre el uso excesivo de la fuerza policial y los mecanismos de supervisión dentro de las corporaciones de seguridad en Estados Unidos.