Hay un experimento que Insider lleva años repitiendo en su serie How Real Is It? y del que los compañeros de SensaCine se han hecho eco con buen ojo. La mecánica es sencilla: coges a alguien que se gana la vida con un oficio y le pones delante las escenas de acción de una película. En este caso se trata de herreros, historiadores y expertos en armamento medieval, quienes se enfrentan a las pelis de El Señor de los Anillos de Peter Jackson para que las evalúan y señalen hasta qué punto es rigurosa la adaptación de Tolkien. En los vídeos tenemos a un arquero diseccionando la capacidad de tiro de Legolas, un herrero juzgando las forjas y un conservador de armas y armaduras midiendo al milímetro cada maza y espada que aparece en pantalla.
Lo razonable sería que estos especialistas salieran del visionado señalando barbaridades por todas partes, claro, esto no deja de ser una peli de fantasía, ¿verdad?. Y sin embargo ocurre justo lo contrario, porque todos sabemos hasta qué punto se cuidó la producción y la documentación de estas películas. Porque cuando los expertos terminan de analizar las batallas de la trilogía, casi ninguno suspende a Jackson y su equipo: la mayoría pone buena nota a las batallas y peleas, y unos cuantos reparten directamente la nota máxima: la saga elige casi siempre la espectacularidad antes que el rigor histórico, pero lo hace tan bien que ni el más tiquismiquis de los especialistas consigue sacarle los colores a las pelis. No es que no detecten los fallos, que los hay.
Lo que sucede es que entienden perfectamente por qué están ahí. Nadie habría forjado así esas armas, y por eso funcionan El caso más llamativo lo pone sobre la mesa el conservador de armas y armaduras Tobias Capwell cuando se detiene en el prólogo de La Comunidad del Anillo. Su lectura de Sauron es muy clara: admite que la armadura del Señor Oscuro bebe de modelos góticos reales, los de la herrería alemana del siglo XV, y que ahí los diseñadores hicieron los deberes a la hora de crearla para la película. El problema está con la maza: las auténticas de aquella época medían un palmo o poco más y remataban en cabezas pequeñas y compactas, nada que ver con el armatoste descomunal con el que Sauron despacha por los aires a la infantería de Gil-galad.
Aun así, como detalla su análisis, el experto aplaude su espectacularidad. ¡No deja de ser Sauron! La armadura del Señor Oscuro bebe de modelos góticos reales El motivo lo resume él mismo sin rodeos: lo descomunal siempre queda bien en pantalla, y más cuando quien empuña el arma es el mismísimo Señor de Mordor. Lo mismo pasa con el mayal del Rey Brujo de Angmar, esa bola de pinchos colgada de una cadena que estrena contra Éowyn en los Campos del Pelennor: ni la cabeza de ese tipo de armas fue jamás tan grande ni la cadena tan larga en ningún combate medieval documentado, pero para Capwell el efecto justifica cada centímetro de exageración. Se trata de una decisión creativa: ina maza realista en manos de Sauron sería históricamente impecable, pero dramáticamente intrascendente, y entre apostar entre una y otra cosa Weta Workshop nunca ha dudado. ¿De qué te sirve la precisión histórica si lo que necesitas es una encarnación del mal de la Tierra Media?
El crujido del arco de Legolas es un cliché que no debería estar ahí Cambiamos el armero por el arquero y la conclusión se repite con otro arma icónica. Cuando Jim Kent se sienta a evaluar a Legolas, lo que más le rechina no es la puntería imposible del elfo, sino un detalle sonoro que todos hemos interiorizado: ese crujido tenso que suena cada vez que alguien tensa un arco al límite en una película. Lo hemos visto mil veces, no solo en El Señor de los Anillos. Para el arquero es puro cliché, porque un arco bien construido no cruje al tensarse del todo, y si el tuyo lo hace, lo que va a ocurrir a continuación es que te estalle en la cara.
No creo que Legos lleve un mal arco, y pese a ello el sonidito sigue ahí, película tras película, porque transmite esfuerzo y amenaza mucho mejor que el silencio real. El mismo Tolkien explicó que había imaginado a los jinetes de Rohan equipados más o menos como los ejércitos que desfilan por el Tapiz de Bayeux Esta acumulación de licencias choca de frente con lo que el propio Jackson decía buscar. Cuando presentó el proyecto, el neozelandés insistía en que aspiraba a la autoridad histórica de Braveheart y no al galimatías fantástico de tantas otras producciones del género; quería un mundo que se sostuviera como si fuera real. Era una apuesta arriesgado, pero le salió bien.
Dos décadas más tarde, un grupo de especialistas certifica que ese mundo nos enamora precisamente porque, llegada la hora de la verdad, eligió la emoción antes que el realismo puro. Conviene recordar que esa mezcla de rigor y libertad creativa de la Tierra Media no la inventó Jackson: venía de los propios libros. El mismo Tolkien explicó que había imaginado a los jinetes de Rohan equipados más o menos como los ejércitos que desfilan por el Tapiz de Bayeux, ese lienzo bordado del siglo XI que narra la conquista normanda de Inglaterra. Los Rohirrim se inspiran en los anglosajones, con sus yelmos y su cultura guerrera, salvo por un matiz: aquellos hombres combatían a pie, no lanzados al galope como una caballería pesada.
La épica ecuestre de Rohan, justamente la que muchos señalan como lo más verosímil de la saga, es ya en su origen una licencia poética. La próxima vez que un purista te recuerde que tal maza es demasiado grande, que esa espada no cortaría bien o que tal estrategia jamás habría funcionado en una batalla real, puedes darle la razón sin que se te caigan los anillos: tiene razón, pero da igual. El Señor de los Anillos nunca pretendió ser un documental sobre la guerra medieval, sino una leyenda que parece verdadera, y esa es otra vara de medir por completo. ¡Si la historia de la Tierra Media está llena de magos y trolls! Los expertos lo captaron a la primera, y por eso aplauden el trabajo de las películas de Jackson por crear algo que parece real, pero que no tiene la obligación de serlo.
Más de veinte años después de su estreno, sigo sin encontrar una sola batalla de cine que me levante de la butaca como lo hace la carga de los Rohirrim sobre el Pelennor, y si después de tanto tiempo esas escenas todavía nos dejan así, está claro que el realismo nunca fue lo que de verdad importaba. ¿Y tú qué opinas? ¿Crees que las pelis de El Señor de los Anillos deberían haber sido más realistas, o todo lo contrario, mucho más fantásticas? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans. En 3DJuegos | Peter Jackson lo ha confirmado, la nueva peli de El Señor de los Anillos se inspiró en un megataquillazo de Warner Bros. y DC