Madre iraní muere por trauma meses tras perder a su familia en ataque de EEUU

Madre iraní muere por trauma meses tras perder a su familia en ataque de EEUU

Por Humaira Ahad De pie sobre las ruinas de lo que había sido su hogar familiar, Seyede Elham Sadeqi sostenía un papel que los rescatistas habían recuperado entre los escombros. La nota había pertenecido a uno de sus hijos. Mientras leía su contenido, su voz se quebró y las lágrimas le recorrieron el rostro. A su alrededor había hormigón destrozado, acero retorcido y los restos de una vida que desapareció en las primeras horas del 26 de marzo, cuando un ataque israelí-estadounidense alcanzó el barrio de Hafton, en Isfahán, una ciudad del centro de Irán conocida por sus palacios históricos y puentes emblemáticos.

El video se difundió rápidamente en redes sociales y generó una ola de solidaridad entre espectadores de todo Irán. Muchos vieron en la madre de 31 años un símbolo del sufrimiento de los iraníes atrapados en la guerra de agresión de EE.UU. e Israel contra la República Islámica. Menos de tres meses después, Sadeqi ya no estaba. Tras sobrevivir siete horas bajo los escombros, sufrir heridas graves y pasar meses recibiendo tratamiento médico, murió después de un “periodo abrumador de duelo” provocado por la muerte de su esposo y sus dos hijos pequeños.

Su historia se ha convertido en uno de los relatos más desgarradores surgidos de los ataques de EE.UU. e Israel, ilustrando cómo sus consecuencias continuaron mucho después del fin de la agresión. Una familia destruida antes del amanecer En la madrugada del 26 de marzo, los residentes de la calle Meraj 7 dormían cuando explosiones sacudieron el barrio. Entre las viviendas alcanzadas por el bombardeo aéreo de EE.UU. e Israel se encontraba la de Hosein Maleki, un conocido futbolista de Isfahán y esposo de Sadeghi. En cuestión de segundos, la casa se derrumbó.

Maleki y los dos hijos de la pareja, Shahin y Shahan, de apenas 5 y 3 años, murieron bajo los escombros. Sadeghi sobrevivió de forma milagrosa. “El 26 de marzo bombardearon su casa en la calle Meraj 7. En ese incidente, unas nueve viviendas quedaron completamente destruidas y 24 personas perdieron la vida. Entre los mártires había tres miembros de nuestra familia: mi yerno Hossein Maleki y mis dos queridos nietos”, recordó el padre de Sadeqi en una entrevista con un canal de noticias iraní.

El ataque destruyó varios hogares de la zona. Entre los fallecidos se encontraban Morteza Mahdour y nueve integrantes de su familia. Maleki y Mahdour eran figuras respetadas en el ámbito del fútbol local. Juntos habían fundado Celtic Hafton, un club de fútbol de base inspirado en el Celtic FC de Escocia.

Según los habitantes de la zona, el club ayudó a descubrir y formar a jóvenes talentos de barrios de toda la región. Siete horas bajo los escombros Mientras los equipos de rescate buscaban entre los restos de los edificios, la incertidumbre se apoderaba del lugar. “Uno de mis nietos tenía 5 años y el otro apenas 3. Cuando ocurrió el incidente, los equipos de rescate, la Media Luna Roja, los bomberos, los trabajadores municipales y las fuerzas militares trabajaron durante horas para sacar a las personas de debajo de los escombros. Muchas víctimas fueron encontradas cuando ya habían perdido la vida”, relató el padre de Sadeqi.

Durante siete horas, Sadeqi permaneció atrapada bajo los escombros. Según su padre, una circunstancia fortuita terminó salvándole la vida. “Unas siete horas después, Elham fue rescatada de entre los escombros. Un sofá cayó sobre su cabeza y ese mismo sofá impidió que los escombros la golpearan directamente, salvándole la vida. Pero gran parte de su cuerpo quedó sometida a una enorme presión.

Su mano derecha y ambas piernas sufrieron graves lesiones”. La joven fue trasladada a un centro médico, donde los médicos comenzaron a tratar sus múltiples heridas. La carga de sobrevivir Los familiares afirman que las semanas posteriores al ataque de EE.UU. e Israel contra la vivienda de Sadeghi estuvieron marcadas tanto por su recuperación física como por un profundo trauma emocional. “Estuvimos ocupados con su tratamiento durante más de dos meses y medio. La llevábamos constantemente al hospital y permanecía bajo atención médica, pero no se había recuperado por completo.

Soportaba el dolor físico, pero el dolor por haber perdido a su esposo y a sus dos hijos era algo completamente distinto”, explicó su padre. Los allegados describen a la joven luchando por asimilar la pérdida de su familia. “La casa donde había criado a sus hijos ya no existía. Su esposo ya no estaba. Las rutinas que definían su vida cotidiana desaparecieron de la noche a la mañana”, comentó uno de sus familiares.

Según su padre, el impacto emocional se hizo cada vez más evidente en las semanas siguientes, mientras la madre tenía grandes dificultades para adaptarse a su nueva realidad. “Después del bombardeo, Elham ya no tenía hogar, había perdido a su esposo y extrañaba profundamente a sus hijos. Desde ese día nunca volvió a ser la misma persona. Al final, sufrió un derrame cerebral a causa de la intensidad del dolor y se reunió con sus seres queridos”. La nota rescatada de entre los escombros Una imagen, en particular, llegó a simbolizar la pérdida de Sadeqi: un video en el que aparece sosteniendo y leyendo una nota manuscrita de su hijo, hallada entre los escombros.

El padre de Sadeqi explicó que la nota había sido escrita por su nieto antes del ataque. “Después del bombardeo, una parte de ella fue encontrada entre los escombros. Cuando Elham la leyó, quedó profundamente afectada. Esa nota era un recuerdo de los días en que su familia aún estaba con ella”. Antes del ataque, Sadeqi era conocida entre sus familiares por su energía y su dedicación a su familia.

Su padre recuerda a una hija que compaginaba el trabajo con la maternidad, al tiempo que mantenía una estrecha relación con quienes la rodeaban. “Mi hija era ingeniera química. Elaboraba productos de limpieza en casa y los vendía. Era muy activa, pero al mismo tiempo estaba muy unida a su familia. Siempre fue la niña de papá.

Tengo otros hijos, pero Elham era diferente para mí y la quería de una manera especial”. En las semanas posteriores al ataque de EE.UU. e Israel, sus familiares afirmaron que Sadeqi rara vez se parecía a la joven madre enérgica que habían conocido antes. Su padre describió a una mujer completamente abrumada por el dolor. Al recordar sus últimos días, señaló que el estado emocional de Elham era muy delicado y que pasaba la mayor parte del tiempo encerrada en su habitación. “No hablaba con nadie.

No soportaba el ruido. Incluso el sonido del teléfono o de la televisión la alteraba. Hablaba constantemente de sus hijos y de su esposo y siempre los echaba de menos”, relató. Aunque Sadeqi continuó recibiendo tratamiento por las heridas sufridas en el ataque, el dolor por la pérdida de su esposo y de sus dos hijos pequeños parecía pesar mucho más sobre ella. “Después de aquel incidente, Elham ya no vivía; solo respiraba.

Su corazón permanecía junto a sus hijos y a su esposo y, al final, no pudo soportar su ausencia y falleció”, dice su padre al recordar las últimas semanas de vida de su hija. Su muerte se produjo mientras Irán continúa evaluando el costo humano de la guerra librada por EE.UU. e Israel. Según la Organización de Medicina Legal del país, al menos 3375 personas, entre ellas cientos de niños, murieron durante los 40 días de agresión. Entre las víctimas figuran más de 160 niños que perdieron la vida en el bombardeo estadounidense-israelí contra la escuela primaria Shayare Tayebe, en la ciudad meridional de Minab.

La historia de Sadeqi, sin embargo, se desarrolló mucho después del ataque que destruyó su hogar, recordando que algunas víctimas de esta guerra impuesta sobrevivieron al bombardeo inicial, solo para enfrentarse a sus consecuencias durante las semanas y los meses posteriores.