Russell salva el triunfo pese al regreso de la bestia Verstappen

Russell salva el triunfo pese al regreso de la bestia Verstappen

George Russell conquistó el triunfo en el GP de Austria de F1, su 7ª victoria en la F1, la segunda para el británico en esta temporada 2026, un triunfo que supone mucho más que eso para el británico: es aire puro en un momento de máxima presión en el que no encontraba su mejor nivel y se veía superado carrera tras carrera por su compañero y líder del Mundial, un chaval de 19 años como Kimi Antonelli ante el que Russell no podía hacer nada. En esta ocasión, saliendo primero con una pole polémica gracias a su picardía en la clasificación en el giro definitivo, con Verstappen accidentado en la penúltima curva, Russell pudo ganar este domingo en Austria, aunque dejando la sensación de que no fue el más veloz en pista y que salvó su triunfo por los pelos ante un colosal y renacido Verstappen, que fue 2º a 1"6, y un Antonelli más veloz (3º a solo 3 décimas de Max). Y es que, con el permiso de George, el gran protagonista del día fue un Max Verstappen totalmente desatado, que con un RB22 mejorado, volvió a sacar su mejor versión. La bestia ha vuelto.

Regresó en el Red Bull Ring para dar espectáculo y ponerle todo el picante a la cita dominical con una auténtica exhibición. En la vuelta 2, Max se hizo gigante siendo el más listo. Aprovechó una batalla entre Antonelli y Leclerc, con un error de Kimi al irse largo, para pegarse a ambos y realizar un ataque de genio pasando a los dos. Charles intentó defenderse, pero Max confirmó el adelantamiento en su primera maniobra de genio de la carrera.

Una de muchas. Max era 3º y estaba volando, era un avión, una bestia hambrienta que no solo pensaba en ir a por Hamilton, sino a por la victoria. El inglés de Ferrari era más lento, sufriendo mucho con la degradación de las gomas, y le estraba haciendo un tapón importante a un Max que no podía permitirse perder tiempo si no quería que Russell se escapara. Fue a por ello.

Los dos viejos enemigos de 2021 se volvían a encontrar en la lucha por puestos de podio, arriba, y saltaron chispas. Max lo intentó en la vuelta 11. Hamilton, perro viejo, se defendía muy bien por dentro ante un Verstappen desatado que lo intentaba por fuera. Ambos rodaron en paralelo, regalándole a los frans imágenes espectaculares y preciosas.

Y si faltaba tensión, aún aumentaría. Max lo intentó por fuera en una curva donde era muy difícil y se quejó de que Hamilton se hiciera ancho. Max pisó levfementa la grava en las curvas 6 y 7 y mostraba su enfado por radio: "Es penalización clara", exclamaba el 4 veces campeón. El de Stevenage, ya sin gomas, hacía su primera parada, y en la vuelta 22, tras la primera parada de Max, el neerlandés volvía al ataque en la segunda parte del su duelo particular con Hamilton.

Atacó con todo, tirándose desde su casa por dentro en la curva 3. Hamilton le devolvía el ataque en la 4. Y Max sorprendía a Lewis en el int5erior de la 6 en una acción extraña de un Lewis que no se entendió qu7e no tapara esa puerta. Quizás, porque sabía que no tenía opciones con un coche más lento que Max.

Verstappen empezó entonces a volar con aire limpio, en el 2º puesto, a por George Russell. Empezó a recortarle más y más tiempo, como un cohete, hasta colocarse a casi 1 segundo. Ahí, Mercedes actuó de forma lista. Con Antonelli viniendo detrás con gran ritmo, ya haciéndose con el tercer lugar, podía dividir estrategias.

Optaba por anular la posibilidad de un 'undercut' de Max parando primero a Russell. Mientras, Verstappen y Antonelli, con más ritmo, alargaban su tanda antes de hacer su segunda parada. La estrategia estaba clara: cuando Verstappen y Antonelli parasen, con ruedas más jóvenes, debían ir a por todas y podían alcanzar al final de la carrera a George. Todo podía definirse al final.

George no podía cometer ni un solo error si no quería que el triunfo se le escapara. En la vuelta 50 paró Verstappen, y en la 51, Antonelli. Max estaba con gomas jóvenes a 10"1 de Russell y Antonelli, a 14"7 de George. Verstappen llegó a colocarse a 3"9 de Russell, con 5 vueltas de margen para el final.

Se le complicaba la hazaña a Max, y es ahí donde quizás se acordaría del tiempo que le hizo perder Hamilton en sus dos batallas. Sin ellas, podía haber estado a rueda de George. A cuatro giros para el final, Max seguía recortando, pero menos porque las gomas del 4 veces campeón también empezaban a desfallecer. No le alcanzó.

Pero lo peleó como el campeón que es. Pasó de mirar el primer puesto, a tener que mirar el retrovisor: Antonelli llegaba, estaba a 2"1 con más ritmo y menor degradación. En la última vuelta, lo que debía ser una lucha a tres, se convirtió en una pelea entre Verstappen y Kimi por el 2º puesto. Antonelli olía sangre y se pegó a su alerón bajando hacia la curva 4, pero Max se defendió muy bien, no dio opciones y pudo salvar así una gran segunda posición entre los dos Mercedes, algo impensable hace tan solo dos días, gracias a la gran evolución de Red Bull para esta carrera y unas manos prodigiosas de un Max que fue 2º a 1"6 de Russell, con Antonelli a solo 0"3, mientras, su compañero Hadjar fue 6º a casi 30 segundos, algo que lo dice todo sobre la magia de Verstappen.