Brasil agonizante, con mucho sufrimiento, rozando la prórroga, pero en octavos de final del Mundial. En el 96 de partido, un gol de Martinelli con una gran asistencia de Bruno Guimaraes desactivaba el sueño de la selección japonesa de ser la sorpresa de este Mundial. La 'canarinha' sufrió pero se enfrentará a Noruega o Costa de Marfil en la siguiente ronda. Japón es una selección ordenada, capaz de castigar los errores, tan atenta al juego que por muchas fases del juego parecen copiar a sus mangas.
Pero cuando dejas que Brasil cree ocasiones es fácil que aparezca Casemiro de cabeza para marcar por la fuerza de la camiseta o que en el último suspiro un recambio de Ancelotti de la vuelta al marcador. Honores para la ordenada Japón. Brasil inició el partido con un buen remate de Bruno Guimaraes desde fuera del área, tímidas llegadas de la 'verdemarelha' hasta que Japón ordenó su estrategia con cinco defensas y un medio campo dispuesto a ahogar los espacios a la canarinha. Contundencia en las entradas y muy atentos en el robo de balón, los ‘samurais azules’ ralentizaban el juego del equipo de Ancelotti hasta hacerla inoperante.
Casemiro, superado, veía la cartulina amarilla por una falta clara a Ito al borde del área grande que era el primer aviso de Japón. Ayase remataba un centro perfecto en el área haciendo bueno su entrenamiento de atletismo en su época universitaria, elevándose entre la defensa brasileña. En el 29’, espectacular jugada de Sano robando un balón perdido por Casemiro y desde fuera del área batía a Alisson Becker. La selección japonesa ya no temía a Brasil, totalmente enjaulado, cortadas las vías de creación brasileña, noqueado.
Ancelotti movió el banquillo en la media parte con la entrada del revulsivo menos utilizado en el Mundial, un Endrick impulsivo y animado. Se animaba Brasil volcándose en ataque. La primera ocasión clarísima llegaba con un remate de cabeza de Bruno Guimaraes a centro magnífico de Danilo con paradón de Suzuki, que volvió a ser clave en una jugada de rebotes que salvó el portero con la complicidad de un atentísimo Tomiyasu. Era un tsunami de la canarinha y el gol del empate llegó de la cabeza de Casemiro en el minuto 56 de juego que voló para aprovechar el centro al área de Gabriel Magalhaes.
Celebraba el veterano brasileño su décimo gol con la seleçao con una mezcla de alegría y alivio. Vinicius se sumaba a la fiesta dos minutos después con una jugada de crack, marcándose un cañito y enviando el remate al poste. Martinelli entraba por Cunha y Japón cambiaba los carrileros buscando más control defensivo. Vini lo intentaba con más ánimo que intención enviando una asistencia muy desviada y Rayan remataba de cabeza un centro después de un partido muy discreto del joven delantero brasileño.
Estaba encerrada Japón, todos en su campo protegiéndose de un Brasil más animado. Vini probaba con un disparo desde fuera del área pero Suzuki estaba muy atento pero Martinelli aparecia en el 96 para salvar a Brasil. Un pase magnífico de Bruno Guimaraes sirvió a Martinelli para convertirse en el héroe de Brasil.