El BPI alerta que un colapso de la IA pondría en riesgo el crecimiento económico y el crédito

El BPI alerta que un colapso de la IA pondría en riesgo el crecimiento económico y el crédito

Bloomberg — El Banco de Pagos Internacionales (BPI) ha advertido de que el colapso del sector de la inteligencia artificial, la inflación y las tensiones fiscales se encuentran entre las amenazas más alarmantes para la prosperidad mundial en la actualidad. Ver más: Analista de BofA advierte sobre una posible corrección del S&P 500 este verano En su informe anual publicado el domingo, la institución con sede en Basilea citó estos factores en una lista de “puntos de presión” que actualmente “requieren atención”, ya que existen vulnerabilidades financieras subyacentes que podrían amplificar cualquier perturbación. “La economía mundial sigue atrapada entre las corrientes opuestas del progreso y el peligro”, afirmaron los funcionarios en el informe. “La resiliencia se ve cada vez más puesta a prueba y sometida a una gran presión”. La evaluación destacó de manera prominente los riesgos derivados de la inteligencia artificial en un informe que se dio a conocer en vísperas del simposio anual de tres días del Banco Central Europeo en Sintra, donde numerosos responsables políticos de todo el mundo también analizarán minuciosamente dichos peligros para la estabilidad. “La decepción ante la rentabilidad podría desencadenar una retirada repentina de la financiación y convertir el auge de la inversión en capital fijo en una prolongada caída de la inversión, con posibles efectos en cadena sobre las condiciones financieras”, señaló el BPI, antes de observar que “una corrección importante en los mercados de valores podría tener consecuencias macroeconómicas más graves hoy que en el pasado”. Los funcionarios señalaron a continuación que otros activos podrían enfrentarse a riesgos similares, y destacaron en particular el crédito. “La reevaluación del riesgo en esta ocasión, ya sea provocada por un aumento de las tasas de interés o por un colapso del sector de la IA, podría resultar igualmente disruptiva” en ese segmento que la crisis financiera mundial de 2008, señaló el BPI.

En lo que respecta específicamente a la IA, los responsables destacaron las vulnerabilidades relacionadas con la financiación, incluidos acuerdos complejos como los denominados “acuerdos de financiación circular”, que pueden combinar capital y deuda con contratos entre proveedores y clientes. Por ejemplo, los fabricantes de chips y los operadores de hiperescala adquieren participaciones en laboratorios de inteligencia artificial o proveedores de “neocloud”, que a su vez se comprometen a realizar compras de chips o capacidad de cómputo durante varios años, señaló el BPI. La construcción de centros de datos se subcontrata cada vez con mayor frecuencia a terceros que, a su vez, alquilan las instalaciones a los hiperescaladores mediante contratos a largo plazo con cláusulas de rescisión incorporadas. “Las condiciones de este tipo de acuerdos suelen estar mal divulgadas, lo que conlleva el riesgo de que un mismo activo se pignore varias veces”, escribieron las autoridades. La advertencia independiente del BPI sobre un posible retorno de la inflación contrasta con cierto optimismo inicial de que la actual crisis energética provocada por la crisis de Oriente Medio pudiera remitir.

Los indicios de avances hacia un acuerdo de paz esta semana han hecho que el precio del petróleo baje a niveles inferiores a los que se registraban cuando estalló la guerra de Irán a finales de febrero. Las autoridades del BPI, en sintonía con sus homólogos de instituciones como el BCE, temen que la interrupción del suministro energético pueda no haber terminado, que la reconstrucción de las infraestructuras lleve tiempo y que los efectos actuales puedan prolongarse. Esto se produjo tras los datos estadounidenses de la semana pasada, que mostraban que los precios subían al ritmo más rápido en más de tres años, y precede a las cifras de los próximos días, que podrían indicar que la inflación de la zona del euro sigue estando muy por encima del objetivo del 2% fijado por las autoridades. La última crisis del costo de la vida en 2022 “sigue presente en la memoria de los agentes económicos”, declaró a los periodistas el director del BPI, Pablo Hernández de Cos, señalando que esto puede suponer una ”mayor probabilidad de que se produzcan efectos de segunda ronda".

El BPI también destacó lo que se ha convertido en una advertencia habitual sobre cómo los peligros fiscales que plantean las elevadas deudas soberanas siguen siendo muy importantes, con complicaciones añadidas dados los demás riesgos. Haciéndose eco de organismos homólogos como la OCDE, con sede en París, señaló cómo los inversores más ágiles han cobrado un papel mucho más destacado como compradores de bonos del Estado, recurriendo a menudo a financiación que puede retirarse rápidamente cuando las condiciones se deterioran. “Estos fondos de cobertura emplean estrategias altamente apalancadas que dependen de una financiación a corto plazo en condiciones favorables, lo que genera riesgos de ventas precipitadas y bucles de retroalimentación de desapalancamiento”, señaló el BPI. “Las tensiones financieras pueden propagarse ahora de forma rápida y generalizada a través de los mercados de financiación, más allá de las fronteras y entre entidades bancarias y no bancarias”. Este año ya se han producido momentos de tensión en el mercado de bonos, con amplias oleadas de ventas en el mercado de bonos del Estado británico que han traído a la memoria la crisis de 2022 en ese país, y acontecimientos similares en Japón que han provocado repercusiones a escala mundial que se han extendido hasta los bonos del Tesoro de EE.UU. “Las reacciones del mercado pueden surgir en cualquier momento, dependiendo a veces de acontecimientos políticos o económicos”, señaló de Cos. “Será importante reducir estas vulnerabilidades antes de que puedan producirse dichas reacciones del mercado”. En su calidad de asesor de los bancos centrales de todo el mundo, el BPI señaló que sigue siendo esencial centrarse estrictamente en la disciplina monetaria, garantizando que las expectativas de inflación no se descarrilen a raíz de las recientes subidas de los precios de la energía y otras perturbaciones en el suministro.

Las autoridades no deben rehuir subir las tasas de interés si es necesario, aunque ello perjudique el crecimiento a corto plazo, señaló. “Las políticas se refuerzan mutuamente”, escribieron los responsables. “Una política fiscal disciplinada sustenta la credibilidad monetaria y la estabilidad financiera. Una regulación sólida refuerza la resiliencia del mercado, preserva el margen de maniobra fiscal y limita la necesidad de intervenciones frecuentes por parte del banco central. Una política monetaria creíble ancla las expectativas de inflación”. Lea más en Bloomberg.com