El estreno de Supergirl ha sido decepcionante, pero a mí lo que me duele es lo que han hecho con el cómic original

El estreno de Supergirl ha sido decepcionante, pero a mí lo que me duele es lo que han hecho con el cómic original

Los números de Supergirl ya están sobre la mesa y no engañan a nadie. La película ha aterrizado en la taquilla estadounidense con 38 millones de dólares, cuando el estudio confiaba en sacar entre 50 y 55, y eso después de haber soñado con una taquilla de 70 hace apenas unas semanas. Para una cinta que ha costado 170 millones es un arranque para echarse a temblar. Pero bueno, a mí la taquilla me da bastante igual.

Las películas pinchan, independientemente de lo buenas que puedan ser de manera objetiva o de lo mucho que me puedan gustar en el plano personal. Ha pasado siempre y seguirá pasando, y un mal fin de semana se entierra en cuanto llega el siguiente estreno, o se recupera con su llegada al streaming. Lo que no se me va de la cabeza es otra cosa, y tiene que ver con el tebeo que sirve de base a esta peli. Aviso de spoilers: El artículo da detalle sobre el final de la película Supergirl y del final del cómic Supergirl: La Mujer del Mañana.

Supergirl ha pinchado en taquilla, pero eso es lo de menos Conviene poner los números en contexto para que se entienda el problema. Con esos 38 millones en taquilla estadounidense y 68 en todo el mundo, Supergirl abre por debajo de The Marvels y muy lejos de The Flash, que ya eran el referente de los tropiezos de superhéroes según Variety. Los críticos la han dejado en un raquítico 56% en el Tomatómetro, aunque el público ha sido algo más generoso con su desenfadada propuesta. A pesar de ello, parecen valoraciones de un sector entusiasta de los aficionados predispuesto a que le gustase la película, ya que el espectador general sencillamente no respondió masivamente a la propuesta.

El productor Peter Safran ya ha salido a realizar un pequeño control de daños, recordando que la película es solo una pieza de una estrategia a largo plazo en la que en DC siguen confiando. Mientras tanto, Toy Story 5 sigue reinando en taquilla con otros 70 millones en su segundo fin de semana, no fuera a ser que alguien dudara de quién manda en las salas este verano. Y sin embargo, insisto, todo esto me parece lo de menos. Ya os conté en mi crítica que la película no es el desastre que os habían vendido, sino algo más difícil de defender: una cinta sosa, correcta y olvidable, sostenida casi a pulso por una estupenda Milly Alcock.

Una taquilla floja se arregla con el próximo estreno, y a otra cosa. El problema, en realidad, no es que una película pierda dinero un fin de semana de junio: eso entra en la cuenta de resultados de un estudio que mueve miles de millones y lo asume sin pestañear. Lo que de verdad es preocupante es la trayectoria sostenida por este tipo de cine en los últimos años. Y es que si el problema es que el público se muestra desencantado con las grandes franquicias, especialmente con los coloridos superhéroes, no parece la mejor manera de invertir la tendencia el estrenar otra película que no ilusiona y que falla a la hora de llevar a la gente a los cines.

Tenían uno de los mejores cómics recientes de DC y han sacado un guion del montón Creo que esta película tenía, de primeras, motivos suficientes para hacer algo especial: una propuesta original dentro del género, una protagonista atípica, y como respaldo un cómic del que ya os hablé con entusiasmo en su día. Supergirl: La Mujer del Mañana, de Tom King y Bilquis Evely, una miniserie nominada al Eisner a mejor serie limitada y finalista del Hugo, es de esas lecturas que gusta a fans y lectores casuales por igual. Yo mismo nunca había sido fan de Supergirl, lo confieso sin problema, y fue precisamente este cómic el que vino a convencerme de que la prima de Superman daba para una gran aventura de ciencia ficción. Si cambias las capas y los poderes por ponchos y revólveres, tienes ahí Valor de Ley tal sideral, con una niña que persigue una venganza y una pistolera de vida desordenada que la acompaña a regañadientes: un western clásico disfrazado de space opera.

Si el problema es que el público se muestra desencantado con las grandes franquicias, especialmente con los coloridos superhéroes, no parece la mejor manera de invertir la tendencia el estrenar otra película que no ilusiona Lo que cuesta entender es que tuvieran esa historia entre las manos y la convirtieran en un mero trámite para hacer un poco lo de siempre, con el ojo puesto en lo que ya le había funcionado a James Gunn con otros superhéroes, pero sin el carisma de Gunn. En el cómic King levanta un duelo, una venganza y una niña rota con una delicadeza que te deja tocado, y la película coge todo eso y lo pasa por la trituradora de la cadena de montaje del blockbuster. No es solo que cambien cosas, que las cambian a espuertas, sino que cambian justo lo que hacía interesante al original. Y ojo, que adaptar no es calcar: un buen cambio puede mejorar una historia, y faltaría más.

El problema es cuando cambias sin haber entendido del todo lo que estabas cambiando. Tal vez tenga algo que ver con que el director Craig Gillespie, de primeras y muy deliberadamente, decidiera no leer el cómic que estaba adaptando. Bueno, tampoco pasa nada, Ridley Scott no leyó Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas antes de hacer Blade Runner… E hizo Blade Runner Pero en este caso, a lo mejor, no le habría venido mal a Gillespie. El final no traiciona una escena, traiciona la idea entera del cómic Voy a entrar en terreno de spoilers, así que si todavía no has visto la película ni leído el cómic, ya sabes lo que toca.

En el cómic La Mujer del Mañana toda la trama va de una cosa muy concreta: Kara acompaña a Ruthye no para ayudarla a matar a Krem, el asesino de su padre, sino para impedírselo. Su misión es salvarle el alma a esa niña, enseñarle que la venganza no le va a devolver nada y que cargar con una muerte la cambiaría para siempre. Aquí se justifica el viaje de Kara con el hecho de que intenta evitar la venganza de la joven para salvar a Krypto, su perro envenenado, cuyo antídoto y salvación solo posee este desdibujado villano. Es el corazón del tebeo, su razón de ser, y todo el viaje por el espacio no es más que el camino para llegar hasta ahí.

Cuando al final Ruthye tiene a Krem a su merced y decide bajar la espada, el cómic respira: la lección ha calado y la cadena de violencia se rompe. Pues bien, la película hace exactamente lo contrario. Aquí es Kara quien clava la espada y mata a Krem, cargando ella con el muerto para que la niña no tenga que hacerlo. Entiendo la intención, no soy tan ingenuo, pero el resultado es que la heroína termina haciendo justo aquello que el cómic dedicaba ocho números a evitar.

De paso reabre el debate más encarnizado que nos dejó el Man of Steel de Snyder, ese de si un kryptoniano con la "S" en el pecho puede o no quitar una vida, y lo hace casi de pasada, sin asumir el peso de lo que está tocando: quitar una vida. Por muy merecido que sea el castigo, al final la respuesta es el mismo gesto que ha generado la situación, la ley del talión, el ojo por ojo. Solo que aquí Supergirl se convierte en ejecutora, en verdugo de una falta que no es propia. Entiendo lo que quieren contarme, de verdad que sí, pero me parece que no es ni el sitio, ni el lugar, ni el personaje.

Además, ¿de verdad hacía falta abrir ese melón para no decir nada con él? ¿Cambiaron el final porque no entendieron el del cómic? Si el cambio ya se me ha hecho extraño y difícil de justificar, lo que ha contado la propia guionista lo convierte en otra cosa. En una entrevista reciente, Ana Nogueira ha explicado que ese desenlace estuvo ahí desde la primer propuesta del guión, y ha justificado el cambio diciendo que el cómic "termina con Ruthye matándolo, pero en un futuro muy lejano", y que le parecía un final demasiado oscuro. Pero en el el cómic nadie mata a Krem: tras un salto de siglos, una Ruthye anciana se reencuentra con él, que ha pasado trescientos años de castigo exiliado en la Zona Fantasma y sale de allí arrepentido de verdad, suplicando perdón; ella le arrea un bastonazo y se marcha, pero el hombre sigue vivo.

No hay ambigüedad posible, porque el propio King lo confirmó en un podcast en 2024: Krem está vivo al final, Ruthye no le perdona pero tampoco lo mata. O bien ni la guionista ni el director se han leído el cómic original que supuestamente estaban adaptado, o bien la única finalidad real de la película era crear esa escena, haciendo de Supergirl una asesina, y todo los demás se ha ido adosando a su alrededor para adornarlo y tratar de justificarlo. ¿Nos contarán otra versión dentro unos años, veremos lo que ocurre realmente en otra peli? Lo que sí hace el cómic es jugar con el lector: La última página revela que esta historia forma parte del libro que la propia Ruthye ha escrito sobre sus aventuras, la versión legendaria que conocerá el mundo, no lo que pasó de verdad. Y en esa narración Krem sí es asesinado.

Es lo que cuenta la leyenda, no lo que ocurre: no lo que está viendo el lector. Y sí, sé que en el cómic también hay caballos voladores y en la peli no, lo que es completamente justificable y un buen ejemplo de las cosas que pueden cambiarse sin afectar a la idea original de la historia. King te tiende una trampa preciosa para hablar de cómo se fabrican los mitos, de cómo la leyenda siempre suena mejor que el recuerdo. Y la película, por algún, ha rodado la mentira de Ruthye como si fuera verdad. ¿Nos contarán otra versión dentro unos años, veremos lo que ocurre realmente en otra peli?

Y mira que el final auténtico, el que a mí me enamoró del tebeo, estaba ahí servido en bandeja: el castigo de Krem en la Zona Fantasma, esos siglos de penitencia, y la redención de las dos protagonistas, Kara aprendiendo a perdonar y Ruthye aprendiendo a vivir con el trauma sin rebajarse moralmente. Cambiar todo eso por dos espadazos no es apartarse del cómic: es contar otra cosa completamente distinta, porque el mensaje final es completamente distinto. No es que Kara no haya logrado enseñarle nada a Ruthye, es que Kara se olvida completamente de quién es. No sé tú, pero a mí eso me parece mucho más grave que perder dinero el día del estreno.

Sospecho que el espadazo es una semilla, y eso lo empeora más Por más vueltas que le doy, la única explicación que le encuentro al cambio, más allá del error de lectura, es que estén dejando un cabo suelto para más adelante. No contentos con meter a Lobo en peli, de manera completamente gratuita, para contentar a los fans y a ver si de paso establecemos a otros personaje con el que se puedan hacer más pelis. No me extrañaría nada que dentro de unas cuantas películas tuviéramos a los Green Lantern intentando detener a Supergirl por asesinato, o cualquier acrobacia argumental parecida que venga a justificar a posteriori lo que aquí se ha rodado. Al fin y al cabo, si la guionista dice que el asesinato era la primera idea del guión, el concepto central, es porque tiene una finalidad contarla.

Y dado que esa explicación no se da en esta peli, es de esperar que al menos lo expliquen en otra, ¿no? A ver si cuela. Construir un universo a base de sembrar hoy un conflicto para recogerlo en 2027 o 2030 es una jugada legítima, no lo niego en otras franquicias ha funcionando muy bien. Pero pagar ese billete rompiendo el mejor momento de la historia que estás adaptando me parece carísimo.

Claro, con eso en mente, la pregunta pasa de ser si tanto costaba confiar en lo que ya funcionaba en el cómic a por qué adaptar un cómic si lo que quieres contar es otra cosa. ¿No habría sido mejor escribir esa historia desde cero antes que tomar una que ya estaba hecha para cambiarle el final y el sentido? Lo hace una manera tan torpe, además, que incluso sin la referencia del cómic que a mí resulta más injustificable que inesperado. Para mí ese es el drama de esta peli. No el que pueda ser una película floja, porque en realidad me parece disfrutable.

Pero también me parecería olvidable, si no fuera por ese final que no me saco de la cabeza. Tal vez sea algo muy personal a lo que solo yo le estoy dando vueltas. Pero es que si La Mujer del Mañana es una historia que hablaba de no convertirte en aquello que odias, de las primeras moralinas que como especie aprendimos a contarnos para poder vivir juntos, si dejamos de contar eso, ¿hemos hecho una adaptación? ¿Será que simplemente han copiado la propuesta estética, la excusa, lo anecdótico? King escribió un final sobre dar trescientos años de encierro a un monstruo para ver si el arrepentimiento existe, y sobre una niña que perdona, pero no olvida.

Todo eso cabía en pantalla, ¿para mejor? ¿Y tú qué opinas? ¿Ha ido a ver Supergirl, qué te ha parecido la peli? ¿Prefieres el final del cómic o de la peli? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans. En 3DJuegos | Vengadores: Endgame regresa a los cines, pero con un nuevo título y nuevo metraje. ¿Qué significa?