En Steam hay un juego en el que un marido vigila y castiga a su esposa mientras friega. Lo han aprobado por la misma razón que aprobaron el simulador esclavista

En Steam hay un juego en el que un marido vigila y castiga a su esposa mientras friega. Lo han aprobado por la misma razón que aprobaron el simulador esclavista

Con 21.408 juegos estrenados durante el pasado año 2025, Steam se ha convertido en una tienda llena de basura. Hay una auténtica avalancha de contenido digital de baja calidad creado con el mínimo de los esfuerzos y, en tiempos recientes, diseñados casi íntegramente por inteligencia artificial. El 'slop' campa a sus anchas por la tienda de una Valve que se ha decantado por la inacción. Y uno puede dejarse llevar por la filosofía de la compañía, que viene a decir "quiénes somos nosotros para decidir si un juego es bueno o malo".

Sin embargo, yo me lo pensaría dos veces antes de poner en mis estanterías un videojuego de esclavizar negros. Steam tiene un problema Y es que el incidente de Plantation Simulation, ese simulador de granjas que te permitía gestionar una plantación esclavista y azotar a trabajadores negros, ocurrió hace menos de un mes. Sin embargo, ya estamos a punto de una nueva polémica. Ahora la tienda le ha abierto sus puertas a un título con la siguiente sinopsis: "El juego te hará sentirte mujer: Limpieza, colada, cocina y ni un minuto de descanso.

Inmersión total en el mundo de las preocupaciones femeninas". El lanzamiento estaba previsto para el pasado 8 de marzo —aunque bien podría haber sido una estrategia de marketing para hacer aún más ruido— con la total connivencia de Valve. "En el juego interpretarás a una ama de casa y experimentarás en primera persona todas las tareas del hogar. Un marido tiránico vigilará tu trabajo y castigará la mala calidad. Tendrás que cocinar, fregar los platos, poner la lavadora, pasar la aspiradora, fregar el suelo, restregar el váter, limpiar las ventanas y plancharás calcetines o ropa interior.

Además, tendrás que cuidar tu ánimo y el estado de humor de tu marido. Date un baño para relajarte después de limpiar y halaga a tu amado para conseguir un bolso nuevo. Podrás venderlo y escapar a una vida libre", dice la descripción completa del videojuego en la tienda. El videojuego no incluye elementos de sátira o crítica social.

Es, simplemente, un intento descarado de celebrar la explotación de las mujeres y de monetizar al público misógino. Los creadores, de hecho, han pasado los últimos meses utilizando todas las polémicas y artículos de denuncia para tratar de ganar repercusión. "Podéis ayudar a promocionar el juego si enviáis a vuestros medios locales la noticia sobre la creación de una petición para bloquearlo que ha aparecido en una plataforma de firmas. Eso ayudaría a nuestra promoción", dice una de las publicaciones de la desarrolladora en Steam. En ella, además, añaden un meme para burlarse de las trece personas que la habían firmado hasta ese momento.

La pregunta aquí es si, ingresando 16.000 millones de dólares al año gracias a Steam, Valve realmente quiere convertirse en una compañía que se lucra de los discursos de odio. Porque la filosofía de la empresa hasta ahora ha sido la de refinar su sistema de recomendación de modo que los títulos basura queden enterrados en lo más bajo de la lista de recomendaciones. Sin embargo, eso ignora la capacidad de las redes sociales para potenciar títulos disponibles en su plataforma. Tener más de 150 millones de usuarios únicos al mes es un privilegio que implica asumir ciertas responsabilidades.

Y tampoco es que estamos pidiendo demasiado. La compañía tiene unas normas que se pueden consultar en internet en las que asegura que Steam no permitirá la publicación de un juego "evidentemente ofensivo o que tenga la intención de escandalizar o disgustar a los espectadores" y tampoco permite "discursos que promueven el odio". Sin embargo, decide deliberadamente no actuar. Esto es algo que la compañía ha convertido en protocolo y que ya le ha traído problemas legales.

En la demanda del Estado de Nueva York contra Valve, que está relacionada con la monetización de sus juegos, se menciona que la compañía utiliza sus condiciones de uso como escudo legal mientras se beneficia de que los usuarios se las salten. BlueSuburbia es un título experimental en el que se exploran poemas a través de escenarios inmersivos, recibió la siguiente reseña: "Este juego lo hizo una mujer que busca destruir la carrera de otras personas. Está muy mal estructurado. Además, seguro que tiene la doble nacionalidad israelí teniendo en cuenta la narizota que tiene".

Nathalie Lawhead, desarrolladora del título, se quejó al soporte de Steam al considerar que era una reseña fuera de tema y ofensiva. ¿Cuál fue la reacción de la compañía ante una evidente muestra de antisemitismo? Ninguna. La empresa dijo que estaba todo correcto y no fue hasta que cientos de personas reportaron el comentario que tomó medidas. La falta de revisión también ha permitido que la tienda haya publicado varios juegos que incluyen un malware.

La parte romántica del discurso de "nosotros como empresa no podemos decidir qué juegos son buenos o malos" empieza a ser ensombrecida por las evidentes consecuencias negativas. Quizá sería mejor que Valve quisiera un poquito menos a los videojuegos pero los quisiera un poquito mejor. Desde luego, la reacción a los juegos malware o a la monetización del odio no ha sido tan rápida como la que tuvieron cuando los procesadores de pago les amenazaron con dejar de prestar sus servicios a Steam si mantenían los juegos NSFW. Ahí, por lo que fuera, la empresa sí se doblegó ante las peticiones de terceros.

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