Foxconn ya no quiere ser solo la fábrica del iPhone: ahora quiere fabricar la IA, los robots y los coches del futuro

Foxconn ya no quiere ser solo la fábrica del iPhone: ahora quiere fabricar la IA, los robots y los coches del futuro

Foxconn quiere dejar de ser invisible Cuando se habla de tecnología taiwanesa, el primer nombre que suele aparecer es TSMC. Es lógico: sus chips sostienen buena parte de la industria global . Pero hay otra empresa igual de decisiva, aunque mucho menos visible para el consumidor: Foxconn. Durante años, Foxconn fue conocida como el gran ensamblador del mundo.

La compañía detrás de millones de iPhone, consolas, servidores y dispositivos que llevan otras marcas en la carcasa. Su poder estaba en fabricar mucho, rápido y a escala. Ahora quiere algo más. Ya no busca ser solo la fábrica de otros.

Quiere convertirse en una empresa capaz de construir las piezas centrales de la próxima década tecnológica: infraestructura de inteligencia artificial, robots, centros de datos y coches eléctricos. La IA como nuevo motor La gran apuesta de Foxconn pasa por la inteligencia artificial. En VivaTech 2026, la compañía mostró su despliegue en servidores y plataformas de alto rendimiento, incluido su vínculo con Nvidia y la futura arquitectura Vera Rubin. Ese movimiento tiene todo el sentido.

La IA no vive únicamente en modelos como ChatGPT, Claude o Gemini. Vive también en una enorme capa física: racks, cables, refrigeración líquida, chips, centros de datos y fábricas capaces de producir todo eso a escala. Ahí Foxconn tiene una ventaja histórica. Sabe fabricar hardware complejo en volúmenes gigantescos.

Si antes esa capacidad servía para móviles y consolas, ahora puede servir para construir la infraestructura que necesitan los modelos de IA. En otras palabras: Foxconn quiere ser una de las fábricas de la inteligencia artificial. © JF CALERO VLOG MANUAL Youtube. Centros de datos: el nuevo campo de batalla La alianza con Schneider Electric apunta justo a ese lugar. Foxconn pone fabricación, integración de racks y experiencia en plataformas de cómputo.

Schneider aporta gestión energética, refrigeración y soluciones eléctricas. La combinación es importante porque los centros de datos de IA ya no son edificios llenos de servidores comunes. Son instalaciones con una demanda eléctrica enorme, problemas térmicos extremos y una necesidad creciente de eficiencia. Quien controle esa infraestructura tendrá una posición privilegiada en la economía de la IA.

Foxconn lo sabe y quiere estar dentro, no solo como proveedor ocasional, sino como actor estratégico. Robots para fabricar más robots La otra pieza es la robótica. Foxconn ya no piensa la fábrica como una línea de montaje tradicional, sino como un entorno cada vez más automatizado, conectado y entrenado con simulaciones. Los robots industriales, los gemelos digitales y la inteligencia artificial forman parte del mismo paquete.

Un gemelo digital permite simular una fábrica, un proceso o un producto antes de llevarlo al mundo físico. Eso reduce errores, acelera pruebas y abarata prototipos. Para una empresa como Foxconn, esa tecnología tiene un valor enorme. Si puede diseñar, probar y optimizar procesos en entornos virtuales, también puede fabricar más rápido y con menos desperdicio.

El objetivo final es ambicioso: usar IA para mejorar la fabricación de IA. Y también quiere fabricar coches La tercera pata de la estrategia está en los vehículos eléctricos. A través de Foxtron, su filial de movilidad, Foxconn mostró en Europa el Model B —vendido en Taiwán bajo la marca BRIA— y el Model D, un vehículo multipropósito de mayor tamaño. El enfoque no es competir exactamente como Tesla o BYD.

Foxconn quiere aplicar al coche eléctrico la misma lógica que aplicó a la electrónica: ofrecer plataformas, diseño, fabricación y componentes para que otras marcas puedan lanzar vehículos con menos coste y menos tiempo de desarrollo. La plataforma MIH, presentada como una especie de “Android del coche eléctrico”, va en esa dirección. Un chasis modular, electrónica, software y servicios para terceros. De ensamblador a plataforma global La estrategia de Foxconn tiene una lógica clara.

La IA necesita centros de datos. Los centros de datos necesitan hardware. Las fábricas necesitan robots. Los coches eléctricos necesitan chips, software, baterías, pantallas y plataformas modulares.

Todo eso se parece cada vez más al terreno natural de Foxconn. El riesgo es que querer hacerlo todo también implica competir en demasiados frentes. La compañía tendrá que demostrar que puede pasar de fabricar para otros a liderar productos, plataformas e infraestructura con marca propia. Pero su ambición ya quedó expuesta: Foxconn no quiere limitarse a montar el futuro diseñado por otros.

Quiere fabricar el futuro entero. Fuente: Xataka.