Brasil está empeñado en la apertura de un nuevo itinerario comercial hacia Asia. El objetivo es acortar los trayectos, minimizar los costes logísticos y expandir su comercio en el continente, con la vista puesta en su mayor cliente: China. La semana pasada dio un nuevo paso. El ministro de Agricultura, André de Paula, firmó una resolución ministerial que establece el Programa de Integración Productiva y Logística Brasil-Bolivia-Pacífico .
La iniciativa supone la canalización de las exportaciones brasileñas por tierra, a través de la fronteriza Bolivia, hasta los puertos de la costa sudamericana del Pacífico. Hasta ahora Brasil exporta sus productos a través del Atlántico, bien atravesando este océano y después el Índico, en una larguísima ruta, o cruzando el concurrido Canal de Panamá. Su meta es acortar sensiblemente estos trayectos dirigiendo su mirada hacia el oeste. El condicionante geográfico La principal zona agrícola de Brasil es el estado de Mato Grosso, que genera alrededor de un tercio de la producción del país sudamericano.
El territorio se enclava en el oeste de la nación, haciendo frontera con Bolivia, y se encuentra por tierra más cerca de los puertos del Pacífico que de la mayoría de puertos que Brasil posee en el Atlántico, por lo que sería uno de los principales beneficiarios de la nueva ruta. Hidalgo Calatayud Espinoza / Gettyimages.ru Además, China es el principal socio comercial de Brasil y también es su mayor comprador de carne de res, soja y mineral de hierro. Las principales exportaciones brasileñas se completan con petróleo crudo, pasta química de madera al sulfato, algodón en bruto y azúcar en bruto. En el otro extremo de la balanza, China vende a Brasil principalmente teléfonos, coches, dispositivos semiconductores, pesticidas y circuitos integrados.
En total , entre abril de 2025 y abril de 2026, el gigante suramericano vendió a la potencia asiática insumos por valor de 11.600 millones de dólares y compró por valor de 6.050 millones de dólares, por lo que China se consolida como un motor del saldo positivo de la balanza comercial de Brasil. En la actualidad, todo ese comercio tarda semanas en llegar a su destino a través del Atlántico. El objetivo en la mira es acortar el plazo, lo que a su vez beneficiaría a Bolivia , que ha visto reducido su comercio con Brasil casi a la mitad desde 2013 y podría recibir un nuevo impulso, de concretarse los planes de su vecino. Nuevas rutas La de Bolivia es una de las cinco rutas bioceánicas del programa nacional brasileño, que busca conectar al país suramericano con los dos océanos y con todos sus vecinos de la región.
Paulo Fridman / Corbis / Gettyimages.ru El Programa de Rutas de Integración Sudamericanas se incluye en la agenda de política nacional y exterior del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y abarca 190 iniciativas de infraestructura , como carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, autopistas de la información y líneas de transmisión de electricidad. Se espera que su implementación consiga el potencial de "duplicar el comercio intrarregional en pocos años" , según aseveró Lula durante su participación en el Foro de América Latina y el Caribe , que tuvo lugar en enero en Panamá. Las cinco rutas de integración en las que se trabaja son: Islas Guayanas, Amazónico, Cuadrante de Rondón, Corredor Bioceánico Capricornio y Corredor Bioceánico del Sur. Estas iniciativas son multimodales e integran a los estados brasileños con todos los países de América del Sur.
Las infraestructuras requieren de un enorme desembolso de fondos. Por el momento, hay anunciados la financiación de 3.000 millones de dólares del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), así como otros 7.000 millones de dólares dispuestos por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), y el también banco de desarrollo regional Fonplata. Cómo China empuja a EE.UU. fuera del pedestal de la hegemonía global Además de la ruta de Bolivia, otra de las iniciativas apunta mucho más al oeste: el corredor que conectaría Brasil con Perú hasta el puerto de Chancay , un itinerario que acorta los tiempos de transporte hasta Asia de 10 a 15 días , según las estimaciones peruanas. Obstáculos por solventar Por el momento estas rutas se mueven todavía en el terreno de la intención.
Aunque algunas ya están avanzadas, aún quedan muchas infraestructuras que construir, más financiación que conseguir, y otros asuntos de carácter administrativo que solventar. Así, uno de las cuestiones todavía pendientes de resolver es el de las aduanas, ya que se trata de corredores comerciales que atraviesan hasta media docena de países, con la necesidad de armonizar los sistemas aduaneros y de inspección entre todos ellos. Los nuevos proyectos inclinan un poco más la balanza hacia Asia, sobre todo hacia China, en un momento de tensiones en la región, con EE.UU. pujando por imponer su hegemonía con la ' doctrina Donroe ' para apartar a la potencia asiática de lo que siempre ha considerado como su " patio trasero ".