Masayoshi Son no cree que la IA sea una burbuja: para el CEO de SoftBank, esto recién empieza

Masayoshi Son no cree que la IA sea una burbuja: para el CEO de SoftBank, esto recién empieza

SoftBank eligió un bando en la discusión más incómoda de la IA La pregunta recorre Wall Street, Silicon Valley y los grandes fondos de inversión: ¿la inteligencia artificial es una revolución económica real o una burbuja que terminará explotando? Masayoshi Son no tiene dudas. Para el fundador y CEO de SoftBank , hablar de burbuja no solo es prematuro: es casi una ofensa a lo que la tecnología puede llegar a construir. Durante la junta anual de accionistas de SoftBank, Son fue tajante.

Dijo que considerar la IA una burbuja es una “blasfemia contra la IA” y sostuvo que el mundo apenas está viendo el comienzo de su potencial. La frase resume el momento de SoftBank. La compañía japonesa volvió a jugar fuerte, como en sus años más agresivos de inversión tecnológica, pero esta vez con una apuesta casi total por OpenAI , centros de datos, chips, robótica e infraestructura para inteligencia artificial. Masayoshi Son, CEO de SoftBank, anunció un plan para invertir $100 mil millones en tecnología en Estados Unidos durante los próximos cuatro años.

El enfoque estará en inteligencia artificial (IA) y su infraestructura, con la expectativa de generar alrededor de 100,000 empleos. pic.twitter.com/wu2Rbovf0w GBM (@GBM_mx_) December 17, 2024 Una apuesta enorme por OpenAI SoftBank no está mirando la IA desde lejos. Está dentro hasta el cuello. La empresa consiguió un préstamo puente de 40.000 millones de dólares para fortalecer sus inversiones en OpenAI y otros proyectos estratégicos. Ya había comprometido decenas de miles de millones antes, dentro de una estrategia que convierte a la creadora de ChatGPT en una pieza central del futuro de SoftBank.

La lógica de Son es simple: si OpenAI se convierte en una de las compañías más valiosas de la historia, SoftBank será uno de los grandes ganadores. Si la IA inaugura una era de superinteligencia, automatización masiva y nuevas industrias, la inversión actual parecerá pequeña dentro de unos años. Pero el riesgo también es evidente. Cuanto más se concentra la apuesta, más depende SoftBank de que OpenAI cumpla las expectativas.

El fantasma de WeWork sigue ahí La fe de Son en líderes carismáticos no es nueva. Y tampoco lo son los tropiezos. SoftBank ya vivió el colapso de WeWork, una de las inversiones más famosas y dolorosas de su historia. En aquel caso, la compañía apostó de forma agresiva por una narrativa de crecimiento acelerado, liderazgo visionario y disrupción global.

El resultado terminó siendo muy distinto al prometido. Por eso la fascinación de Son por Sam Altman despierta comparaciones inevitables. OpenAI no es WeWork: su tecnología es mucho más estratégica, su impacto es global y su producto ya tiene millones de usuarios. Pero el patrón de concentración, promesa gigantesca y valoración extrema vuelve a aparecer.

Esa es la duda que divide al mercado: la IA puede ser una tecnología histórica y, al mismo tiempo, estar sobrevalorada en algunas capas. Los optimistas ven infraestructura; los escépticos ven exceso Son no está solo en su optimismo. Jensen Huang, CEO de Nvidia , sostiene que estamos ante una construcción de infraestructura sin precedentes. Satya Nadella, de Microsoft, ha defendido que no puede hablarse de burbuja si la tecnología se está usando de forma masiva.

Del otro lado, economistas, inversores y ciudadanos miran el volumen de gasto con inquietud. Centros de datos, chips, energía, deuda, valoraciones privadas y promesas futuras se acumulan a una velocidad difícil de comparar. Un sondeo reciente de Haystack News mostró que más de la mitad de los encuestados estaba muy preocupado por una posible burbuja de IA. El miedo no es que la inteligencia artificial no sirva.

El miedo es que el dinero haya corrido más rápido que los beneficios reales. El dilema de SoftBank La apuesta de SoftBank puede terminar como una de las decisiones financieras más brillantes de la década o como otro recordatorio de que incluso las tecnologías reales pueden inflar expectativas irreales. Son cree que la IA traerá “días dorados” y que todavía no hemos entendido su verdadero alcance. Sus críticos temen que esa convicción lo lleve a ignorar señales de sobrecalentamiento.

La historia de la tecnología suele ser así: una revolución puede ser auténtica y, aun así, producir burbujas en el camino. Internet cambió el mundo, pero muchas puntocom desaparecieron. La IA puede transformar la economía, pero no todas las apuestas sobrevivirán. SoftBank decidió jugar como si la respuesta ya estuviera escrita.

Y esa es la verdadera noticia: Masayoshi Son no solo cree en la IA. Está apostando el futuro de su compañía a que esta vez la euforia será apenas el principio. Fuente: Xataka.