Alemania volvió a fracasar. Doce años después, tras las decepciones mayúsculas de Rusia 2018 y Qatar 2022, donde no pasó ni de la fase de grupos, la ‘Mannschaft’ volvía a disputar una eliminatoria de un Mundial. Unos dieciseisavos de final, eso sí, tras el nuevo formato y la ampliación de la FIFA a 48 selecciones participantes y contra una Paraguay que se clasificó como una de las ocho mejores terceras, gracias a un ‘sospechoso’ empate ante Australia. Pero como en las últimas dos ediciones, Alemania se quedó de nuevo sin disputar los octavos de final y no estará entre las mejores 16 selecciones del planeta.
Una auténtica debacle tratándose de una cuatro veces campeona del mundo. Aquella famosa frase de Gary Lineker en la que decía que “el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan 11 contra 11, y siempre gana Alemania” parece ya más que caducada. En Rusia hace ocho años, Alemania se la pegó con Joachim Löw. En Qatar hace cuatro, con Hansi Flick.
Ayer, en Boston, fue el turno de Julian Nagelsmann. Sin la ‘vieja guardia’ y solo con Neuer como único superviviente a sus 40 años de aquella selección que fue campeona en Maracaná en un ya muy lejano 2014, el seleccionador más joven del Mundial (38 años), que llegaba a esta cita tras nueve victorias seguidas, en su mejor racha en casi medio siglo y con un bloque consolidado y hecho a su medida, tampoco pudo cambiar la historia reciente del combinado teutón, que ayer vio ampliada a diez la racha de partidos en un Mundial encajando al menos un gol, y se convierte en el primer gigante en hacer las maletas para casa. Y eso que la andadura de Alemania en esta Copa del Mundo empezó a lo grande, con un arrollador 7-1 a Curazao, la mayor goleada hasta el momento, que en solo 15 días se ha demostrado que solo fueron fuegos de artificios. A medida que ha avanzado el torneo, las dudas se han ido instalando en el combinado teutón, con críticas a algunos jugadores que tenían que ser referenciales, como Musiala, y a algunas decisiones de Nagelsmann, como la de seguir apostando por Kimmich en el lateral cuando el del Bayern ya hace años que es uno de los faros en el centro del campo del conjunto bávaro.
El técnico siguió en sus trece, los penaltis le condenaron, y aunque tiene contrato hasta 2028, se hace complicado pensar que pueda seguir al frente de Alemania tras otro fracaso monumental