Este domingo, 28 de junio, se cumplieron 100 años del nacimiento de Mel Brooks, una de las grandes leyendas de Hollywood y maestro absoluto de la comedia moderna, capaz de presumir no solo de dos premios de la Academia, sino también del escudo EGOT, el exclusivo club de artistas que han ganado Emmy, Grammy, Oscar y Tony, un logro que solo comparten 21 personas en todo el mundo. Uno podría pensar que tal hazaña sería suficiente para retirarse por completo de los escenarios, y sin embargo, aquí estamos, esperando verle de vuelta en unos meses, menos de un año, con el estreno de Spacabells 2. Claramente es una de esas figuras que desafían las normas: la edad, las expectativas y hasta la lógica misma de Hollywood. No abundan los actores centenarios en la meca del cine —aunque casos, por supuesto, existen— y aun así, ahí tenemos a Mel Brooks, con una película recién rodada y posiblemente con muchas ganas de empezar a promocionarla.
Pero Mel Brooks no solo ha roto moldes por cumplir años ahora, también lo hizo en su primeros años como cineasta por su audacia creativa. Así, en 1968 se atrevió a rodar una comedia sobre un desastroso musical dedicado a Adolf Hitler, en un momento en el que pocos en la industria quería acercarse al tema desde este punto de vista. Aquella película, Los Productores, fue su ópera prima, le valió un Oscar al mejor guion original y dejó claro que la industria había encontrado en él a un creador singular, capaz de convertir la sátira en herramienta principal. A partir de ese debut, Brooks construyó una filmografía que definió la comedia moderna: El jovencito Frankenstein, Sillas de montar calientes, Máxima ansiedad, La loca historia del mundo, etc.
Títulos distintos entre sí, pero unidos por una misma idea: que el humor podía abordar cualquier tema y que, en sus manos, siempre encontraba una forma de funcionar. Algo que también vimos en Spaceballs. Una parodia a la altura de Star Wars Localizada en España con el nombre de La loca historia de las galaxias, esta película siempre guardará un recuerdo especial para mí, sobre todo en verano, porque era una de las más habituales en nuestras tardes. Aquella vieja cinta VHS le dábamos varias vueltas cada época estival, y lo hacíamos porque era realmente divertida.
No recurría a una sucesión frenética de gags —tan bien queda hoy en vídeos de TikTok— ni a un humor basado en referencias sexuales; era una parodia muy bien construida, con momentos absurdos que encajaban dentro de la lógica del largometraje y donde las referencias al cine de ciencia ficción de la época también encontraban su espacio. Un tipo de comedia que, vista ahora, sigue funcionando por la solidez de su planteamiento y por la inteligencia con la que Brooks jugaba con los códigos del género en aquel tiempo. Para su secuela, como decíamos, no lo encontraremos detrás de las cámaras, sino solo delante. Spaceballs: The New One (o La nueva Spaceballs), titulada así traicionando aquella promesa final del filme original, estará dirigida por Josh Greenbaum a partir de un guion de Benji Samit, Dan Hernandez y, sobre todo, Josh Gad, principal impulsor del proyecto.
Ha conseguido algo que parecía imposible: no solo traer de vuelta a Mel Brooks, sino también a Rick Moranis, auténtica leyenda del cine cómico que llevaba décadas retirado, y a Bill Pullman, esta vez acompañado por su hijo. Se estrena el 23 de abril y, por ahora, apenas se conocen detalles sobre su trama, más allá de que pretende recuperar el espíritu de la original sin convertirla en una simple repetición. En 3DJuegos | El final de temporada de From sorprende con algo que pocas series de misterio se atreven a hacer: ha cambiado las reglas En 3DJuegos | El estreno de Supergirl ha sido decepcionante, pero a mí lo que me duele es lo que han hecho con el cómic original