Los bonos de Venezuela y de la estatal Pdvsa registran una severa corriente de ventas en los mercados internacionales. Los inversores ajustan sus modelos de valoración para incorporar un panorama financiero significativamente más adverso, donde los costos económicos de los recientes sismos en el norte del país se añaden a las complejidades técnicas de la reestructuración de su deuda soberana. La mayoría de los títulos de deuda, actualmente en situación de impago, acumulan contracciones superiores al 10% desde el inicio formal de las conversaciones de reestructuración a mediados de mayo. Esta tendencia a la baja se aceleró de forma notable tras el desastre natural de la semana pasada, que de acuerdo con estimaciones preliminares arroja pérdidas materiales directas equivalentes a unos 6.700 millones de dólares.
A la par de las operaciones de contingencia y el balance de daños humanos, que supera las 1.900 víctimas fatales, los analistas de Wall Street advirtieron sobre la presión fiscal inmediata que esta crisis añade a una economía con severas restricciones de liquidez estructural. Más leídas Inicia el pago de los bonos Cuadrantes de Paz y Corresponsabilidad de junio IATA propone terminales temporales en Maiquetía ante graves daños Bolsa de Valores de Caracas reanudará las operaciones bursátiles este 30 de junio tras evaluar sus instalaciones El informe de sostenibilidad en el centro del debate La emergencia logística y financiera amenaza con postergar la publicación del análisis de sostenibilidad de la deuda, un documento técnico originalmente pautado para este mes de junio. Este informe, diseñado por el Ejecutivo venezolano en coordinación con su asesor financiero, la firma Centerview Partners, es el instrumento que delimitará el margen de maniobra macroeconómico para negociar bonos, préstamos comerciales y obligaciones derivadas de arbitrajes internacionales. Incluso antes del evento telúrico, las métricas preliminares del reporte generaban tensiones entre los acreedores.
La preocupación principal del mercado radica en la posibilidad de que las autoridades utilicen el debilitado contexto económico para justificar una quita nominal sustancial. Especialistas del sector señalan que el mercado reacciona con cautela ante la expectativa de que el Gobierno plantee una condonación de deuda profunda, lo que incrementa el riesgo de pérdidas de capital para los tenedores de los títulos. Mientras que las estimaciones promedio de Wall Street ubicaban el pasivo total de Venezuela entre los 150.000 millones y los 200.000 millones de dólares, proyecciones recientes publicadas por el diario financiero Financial Times sugieren que el volumen consolidado de obligaciones podría alcanzar los 240.000 millones de dólares, frente a un Producto Interno Burto (PIB) calculado en torno a los 100.000 millones de dólares. Desalineación de precios y el impacto de los terremotos golpea los bonos venezolanos Bajo estas nuevas métricas de apalancamiento, estrategas de instituciones financieras como Citigroup Inc. advierten que el Estado venezolano requeriría aplicar un descuento superior al proyectado originalmente para colocar la deuda en una trayectoria sostenible.
Los modelos de valoración de la firma sugieren que un volumen de pasivos de 240.000 millones de dólares implicaría valores de recuperación entre un 30% y un 35% por debajo de las cotizaciones actuales de mercado. Como reflejo de este escenario, los bonos soberanos de referencia con vencimiento en el año 2027, catalogados entre los más líquidos del portafolio venezolano, han retrocedido hasta cotizarse cerca de los 48 centavos por dólar, una caída notable frente al máximo de 56 centavos registrado el pasado 13 de mayo, coincidiendo con el anuncio del proceso de reestructuración. Pese a la tendencia a la baja, firmas como Morgan Stanley consideran improbable que los precios de mercado descuenten en su totalidad las proyecciones de quita más severas. Los comités de acreedores se preparan para auditar tanto los supuestos macroeconómicos del informe de sostenibilidad como el cálculo total del pasivo, bajo la premisa de que la capacidad de pago del país presenta potencial de mejora a mediano plazo, indexada a la reactivación de la actividad económica general y el incremento de la producción de hidrocarburos.
Con información de Bloomberg en Línea