Toda la vida has pensado que la Ciudadela de Mass Effect es la ONU, pero en realidad está diciendo algo muy feo de los humanos

Toda la vida has pensado que la Ciudadela de Mass Effect es la ONU, pero en realidad está diciendo algo muy feo de los humanos

Los mejores videojuegos son aquellos que tienen un trasfondo bien desarrollado y medido, uno que los guionistas y creadores han perfilado no solo para que sea reconocible, sino que tenga resonancias con algunos "paralelos" en la vida real. Por norma, suelen estar mejor construidos en juegos de aventuras o incluso RPG (lo que no quita que haya shooters o juegos de acción que permitan lecturas más profundas), pero lo interesante de verdad es intentar "clavar" esos paralelismos y deducir si realmente se basaron en lo que nos creemos, o es otra cosa. Un ejemplo que creo que es interesante de analizar es el del primer Mass Effect, de Bioware. Bien conocida es su trayectoria como estudio que cuida hasta los mínimos detalles de lo que conforman los escenarios de todos sus juegos.

Y cuando en 2008 lanzaron su gran RPG con ambientación de Space Opera y unos temas que reflejaban misticismo o políticas de series como Galactica, Babylon 5, o Star Trek y Star Wars, uno de los elementos más reconocibles y primordiales del juego era La Ciudadela y su Consejo. Esta ciudad cosmopolita en el espacio no sólo es la "base" del jugador cuando no esta de misión -papel que amplia en las dos siguientes entregas de la trilogía- es la sede del gobierno galáctico. Y lo lógico es pensar que se nos está mostrando algo parecido a la Organización de las Naciones Unidas, la ONU. Pero en realidad, se asemeja más a otro órgano, uno más antiguo y que tenía unos objetivos más tensos y delicados: el mantenimiento de la paz so pena de amenaza para quien lo incumpliese y no solo con su expulsión del mismo, el Congreso de Viena.

Un órgano de vigilancia, no de legislación y acuerdos El Congreso de Viena, celebrado en múltiples sesiones entre 1814 y 1815 en la capital austríaca, tenía por objetivos defender el derecho de los monarcas tradicionales a recuperar sus tronos, asegurar que ninguna nación europea fuera lo suficientemente fuerte como para dominar al continente, y legitimar intervenciones para detener una crisis que amenazase la estabilidad geopolítica de Europa. En pocas palabras, quería recuperar un Statu Quo preexistente a las revoluciones liberales que tuvieron lugar en Europa a finales del S.XVIII y principios del XIX. Aunque socialmente representaba una involución y un freno al desarrollo de lo que se planteó como los Derechos Humanos, tenía sentido que existiera un órgano así después de que Napoleón Bonaparte casi se hiciera con el dominio del continente europeo, solo frenado por la resistencia española -y que mediante la intervención británica, entre los dos consiguieron hacerlo retroceder-, o la estrategia de desgaste de la Rusia zarista en el otro extremo del continente. Pero volviendo al Congreso, no era ni de lejos un órgano que buscara el dar voz y voto a todos sus miembros; solo a las naciones vencedoras y que resistieron el Imperio Francés (mayoritariamente Inglaterra, Rusia, y Austria).

El resto de naciones podían tener voz, pero no voto. Ahora, fijémonos en el Consejo de la Ciudadela. Hay tres especies dominantes: los Turianos, las Asari, y los Salarianos. El resto de especies -quarianos, batarianos, krogans, hannars, elcors y muchos otros-, pueden dirigirse al Consejo, pero no tienen voto en las decisiones, ni pueden influir.

Es lo mismo que ocurrió con el resto de naciones que Napoleón subyugó durante las Guerras Napoleónicas. Y de hecho, la Humanidad sería el equivalente del líder francés en Mass Effect, aunque no en el sentido militar. Al ser la raza más "jóven" de todas, las especies de la ciudadela la consideraban una civilización advenediza Al ser la raza más "jóven" de todas (apenas pasaron unos pocos años desde que descubrieron el relé de masa en Carón, en orbita a Plutón, y establecieron contacto con los Turianos, algo que además desembocó en una guerra entre las dos especies conocida como la Guerra del Primer Contacto), casi todas las especies de la ciudadela la consideraban exactamente como el resto de monarcas y naciones consideraban a Napoleon: un advenedizo que se autoproclamo emperador de su país, y que intentó reclamar un puesto superior en lugares en los que era solo un "primus inter pares". La Humanidad en Mass Effect también había estado pugnando por un puesto en el Consejo, aun sabiendo que habían sido los últimos en llegar, y que por delante había otras razas.

Pero que la entrada en el escenario geopolítico galáctico se saldara con una guerra entre uno de los miembros fundadores del Consejo y la Humanidad, no fue el único caso en el que este órgano aplicó el "asegurar que ningún gobierno -o especie en este caso- fuera lo suficientemente fuerte como para dominar a los demás". Los salarianos habían sido los que contactaron por primera vez con los Krogan, y pese a que sus tropas fueron muy útiles para atajar crisis como los rachni, acabaron convirtiéndose en una amenaza peor que lo que resolvieron. La respuesta del "Congreso de Viena de Mass Effect" fue la de aplicar la genofagia, aquello que impedía que los krogan pudieran reproducirse tanto hasta que volvieran a a ser una amenaza. Nuevamente, paralelismo con la vida real: Tras su derrota en la batalla de Waterloo, Napoleon Bonaparte fue desterrado a la isla de Santa Elena, donde permanecería hasta el día de su muerte.

En Mass Effect, no se aniquiló a los Krogan, pero se aseguraron de que ya no serían nunca más una amenaza (hasta Mass Effect 3 al menos, pero las circunstancias de la guerra contra los Segadores ameritaban ese cambio). ¿Era gobierno, o tiranía encubierta lo que había en el Consejo? No obstante, hay otras tramas y subtramas en el videojuego de Bioware que refuerzan la idea de que se podrían haber basado el Consejo en el Congreso de Viena antes que en la ONU. La humanidad, pese a que estaba contenida como una amenaza potencial para otras, no lo fue tanto por fuerza militar como por su idealismo. Personajes como el Capitán Anderson, o el o la propio/a Sheppard abogaban por compartir sus ideales con las otras especies y querer aprender de ellas.

En el Consejo eso fue visto como una amenaza mayor a que alguien pudiera conseguir suficiente fuerza como para lanzar una campaña de conquista, algo que debilitaría la posición de todas las especies y los dejaría expuestos a otras amenazas como los Geth o los Esclavistas Batarianos. Leído entre líneas, es casi el argumento del Congreso de Viena del derecho de los monarcas del momento a defender sus tronos o recuperarlos. Un ejemplo algo lejano, pero coherente, serían los esfuerzos del Consejo de ayudar a los quarianos a impedir que los Geth se expandieran recuperando su mundo, Rannoch. Sin que caiga en lo que sería una tiranía (que es una forma de referirse al absolutismo que imperaba en Europa en esos momentos de la historia y que no caería universalmente como forma de gobierno hasta el paso al S.XX), la verdadera herencia del Congreso de Viena en Mass Effect no es la crueldad del sistema sino su durabilidad.

Y la pregunta que queda -igual que les quedó a los liberales del XIX mirando el orden de Metternich- es si un sistema estable pero injusto merece llamarse gobierno o simplemente control con buenas maneras, que es lo que, en esencia, fue el Consejo de la Ciudadela hasta la caída de este en Mass Effect 3. En 3DJuegos | No tenemos detalles de Mass Effect 5, pero los jugadores ya están preocupados por el destino del protagonista En 3DJuegos | Fue el Mass Effect que casi se carga la saga, aunque su actor culpa a los fans y a EA de que esté bajo mínimos