Dólar fuerte golpeó a América Latina en el primer semestre: las monedas que ganaron y perdieron

Dólar fuerte golpeó a América Latina en el primer semestre: las monedas que ganaron y perdieron

Bloomberg Línea — El dólar cerró el primer semestre con una recuperación que consolidó su fortalecimiento frente a buena parte de las principales divisas, impulsado por un cambio en las expectativas sobre la política monetaria de EE.UU. y por un entorno internacional que volvió a favorecer a los activos denominados en moneda estadounidense. Sin embargo, ese movimiento no se trasladó de manera uniforme a América Latina. Aunque el billete verde completó cuatro trimestres consecutivos de avances, el comportamiento de las monedas latinoamericanas fue dispar. Algunas registraron fuertes apreciaciones apoyadas en factores internos como mayores ingresos por exportaciones, remesas, inversión extranjera o diferenciales de tasas de interés, mientras otras cedieron terreno por factores locales o por una mayor sensibilidad al nuevo impulso del dólar.

El cambio de percepción sobre la moneda estadounidense estuvo estrechamente ligado al giro de la Reserva Federal bajo la presidencia de Kevin Warsh, al buen desempeño de la economía de Estados Unidos y a los flujos de capital hacia ese mercado impulsados, entre otros factores, por la inteligencia artificial. Meera Chandan, codirectora de estrategia global de divisas de JPMorgan (JPM), considera que la Reserva Federal “ha activado” la perspectiva alcista del dólar, según dijo en una entrevista con Bloomberg. “No parece que otros bancos centrales vayan a ponerse al día y la brecha de tasas de interés se reducirá para el dólar”. Ese escenario convivió con realidades muy distintas entre las economías latinoamericanas. Colombia, Costa Rica y Paraguay lideraron la apreciación El peso colombiano (USDCOP) encabezó el ranking regional con una apreciación de 9,84% frente al dólar, seguido por el colón costarricense (USDCRC), con 9,57%; y el guaraní paraguayo (USDPYG), con 8,42%.

En Colombia, la fortaleza del peso respondió a una combinación de factores externos e internos, en pleno ciclo electoral. Germán Cristancho, gerente de Investigaciones Económicas y Estrategia de Davivienda Corredores, atribuye el desempeño a la depreciación global del dólar durante los primeros meses del año, el aumento de los precios del petróleo, el crecimiento de las remesas y de las exportaciones de servicios. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día. Para el analista, también contribuyó un diferencial de tasas atractivo frente a otras economías emergentes, además de una mayor entrada de capitales hacia la deuda pública ante las expectativas de un cambio de gobierno. Cristancho añade que esa expectativa “impulsó la entrada de flujos de portafolio principalmente hacia deuda colombiana”, reforzando la demanda por activos locales.

El colón costarricense ocupó el segundo lugar gracias a una oferta de divisas que continuó superando ampliamente la demanda. Así se ha comportado el colón costarricense Daniel Suchar Zomer, economista costarricense, explicó que el dinamismo de las exportaciones bajo el régimen de zonas francas, la llegada de inversión extranjera directa y una temporada alta de turismo generaron un excedente de dólares en el mercado. A ello, se sumó la preferencia de inversionistas y ahorradores por instrumentos en moneda local, incluso después de los recortes graduales de la tasa de política monetaria. “El Banco Central fue el principal comprador para evitar una apreciación aún más severa del colón”, añadió Suchar. El tercer puesto correspondió al guaraní paraguayo.

Ingrid Herrera, gerente del Departamento de Economía de MF Economía Inversiones, explicó que la venta de divisas por parte del Banco Central restringió la liquidez en moneda local, elevó las tasas ofrecidas por los bancos para captar recursos y redujo la demanda de dólares. Esa combinación llevó a las entidades financieras a vender posiciones en dólares para obtener guaraníes, intensificando la presión sobre el tipo de cambio y favoreciendo la apreciación de la moneda. Las monedas que también avanzaron El peso dominicano (USDDOP) ocupó la cuarta posición con una apreciación de 6,66%, seguido por el real brasileño (USDBRL), con 5,94%; el peso mexicano (USDMXN), con 3,13%; y el quetzal guatemalteco (USDGTQ), que avanzó 0,53% y fue la última moneda de la región en cerrar el semestre en terreno positivo. En República Dominicana, el fortalecimiento del peso respondió a un crecimiento de la oferta de divisas superior al de la demanda.

Juan Mejía, economista dominicano, atribuyó ese desempeño al dinamismo del turismo, las remesas, la inversión extranjera directa y el mayor valor de las exportaciones mineras favorecidas por el alza del oro. Así se ha comportado el peso dominicano A ello se sumaron desembolsos de préstamos externos, un diferencial de tasas favorable para los activos en pesos y una política cambiaria orientada a reducir episodios de volatilidad. Brasil volvió a beneficiarse del atractivo que ofrece una de las tasas de interés más altas entre las grandes economías emergentes. Davison Santana, analista de Bloomberg Intelligence, ha destacado el papel del carry como “el motor más claro del mercado cambiario”, apoyado en una tasa Selic de 14,5%.

No obstante, advierte que los desafíos fiscales y la incertidumbre política siguen limitando el potencial de apreciación del real, incluso si el mercado recibe señales favorables desde el frente electoral. El peso mexicano cerró el semestre con ganancias más moderadas después de atravesar varios episodios de volatilidad. Felipe Juncal, economista para México y Latinoamérica de Citi, explicó que el conflicto en Medio Oriente impulsó inicialmente la búsqueda de refugio en el dólar, aunque una posible tregua permitió una recuperación posterior del peso, proceso que terminó reforzado por la debilidad que mostró la divisa estadounidense durante parte del semestre. Aunque no contó con uno de los mayores avances de la región, el quetzal guatemalteco logró mantener una apreciación frente al dólar y cerró el semestre como la séptima moneda latinoamericana con mejor desempeño.

Las monedas que más cayeron El grupo de monedas que perdió valor frente al dólar estuvo integrado por el sol peruano (USDPEN), con una depreciación de 1,31%; la lempira hondureña (USDHNL), con 1,65%; el peso argentino (USDARS), con 2,18%; el peso chileno (USDCLP), con 2,24%; y el peso uruguayo (USDUYU), con 2,86%. En Perú, Fernando Ruiz, CEO de Kambista, identificó dos factores principales. En el plano internacional, el conflicto en Medio Oriente modificó el comportamiento del dólar al elevar la percepción de riesgo y las expectativas de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos. A nivel local, el proceso electoral generó episodios de volatilidad concentrados alrededor de las dos vueltas presidenciales, aunque con una intensidad inferior a la observada en 2021.

La lempira hondureña también terminó el semestre en terreno negativo frente al dólar, aunque con una depreciación más moderada que la observada en Argentina, Chile y Uruguay. En Argentina, Federico Filippini, Head of Research & Strategy de Adcap Argentina, atribuyó el cambio observado en junio a una mayor disposición del Banco Central para permitir una formación más libre del tipo de cambio. Aun así, sostuvo que el “escenario base sigue siendo el de una depreciación ordenada durante el segundo semestre”, acompañada por una volatilidad mayor a la registrada en la primera mitad del año, pero sin anticipar un ajuste desordenado. El peso chileno también cerró el semestre con pérdidas pese al respaldo que ofrecieron los altos precios del cobre.

Rodrigo Lama, CBO de Global66, consideró que el comportamiento de la moneda respondió principalmente a factores externos, entre ellos la evolución del dólar y las expectativas sobre la Reserva Federal. En su opinión, “el factor político local simplemente no fue un driver relevante para el tipo de cambio en este período”, mientras que las posiciones de inversionistas extranjeros en derivados cambiarios mantuvieron una demanda estructural por dólares. En Uruguay, la depreciación respondió a una combinación de menor crecimiento económico, desafíos fiscales y factores de confianza. Patrizio Drago, de Adcap Uruguay, considera que las referencias de las autoridades sobre una eventual intervención cambiaria “introdujo ruido innecesario e incrementó la incertidumbre”, al tiempo que el mercado siguió de cerca la evolución de la actividad económica, las cuentas fiscales y el clima político.

Esas variables seguirán siendo determinantes para evaluar si la divergencia observada entre las monedas latinoamericanas se mantiene durante la segunda mitad del año, ahora con un dólar que volvió a ganar protagonismo en los mercados internacionales.