Bajo el lema “El tiempo cuenta”, familiares, pacientes y activistas se han concentrado frente a la sede de la Cruz Roja en Ciudad de Gaza para lanzar un mensaje claro: el tiempo se acaba. La pausa humanitaria busca presionar para que los heridos graves puedan ser evacuados al extranjero y acceder a la atención médica que Gaza ya no puede ofrecer. Muchos de estos heridos llevan meses esperando una autorización para viajar mientras su estado de salud empeora. La destrucción de hospitales, la falta de equipos médicos y la escasez de medicamentos hacen que numerosos tratamientos ya no puedan realizarse en Gaza, por lo que las evacuaciones médicas siguen siendo una necesidad vital.
La convocatoria insiste en que el tiempo juega en contra de los pacientes más graves. Cada jornada de espera supone un mayor riesgo de complicaciones, discapacidades permanentes e incluso la muerte. Por ello, los participantes reclaman que las evacuaciones médicas se conviertan en una prioridad y que los heridos puedan acceder, sin más demora, al tratamiento que necesitan para sobrevivir. Aquí en Gaza los heridos siguen librando una carrera contrarreloj.
Por eso hoy salen para reclamar un derecho básico: poder salir para recibir tratamiento antes de que sea demasiado tarde. Porque, para ellos, el tiempo no solo cuenta puede ser la diferencia entre vivir o morir. Huda Hegazi, Gaza frr/tqi