Coches Eléctricos Más exigencias de la UE a los fabricantes europeos de coches, por si no estuvieran lo suficientemente asfixiados El nuevo reglamento fija objetivos obligatorios para el uso de materiales reciclados, prohibirá exportar vehículos fuera de uso y reforzará el reciclaje de componentes. Los coches nuevos tendrán que usar un 25% de plásticos reciclados. Rubén Leal 01/07/2026 08:30 Actualizado a 01/07/2026 08:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora La Unión Europea ha dado el paso definitivo para aprobar una de las reformas más ambiciosas en materia de economía circular aplicada al automóvil. El Consejo de la UE ha ratificado este lunes el nuevo reglamento que obligará a los fabricantes a incorporar al menos un 25% de plástico reciclado en los coches nuevos en un plazo de diez años desde la entrada en vigor de la norma. Tras recibir hace unas semanas el respaldo del Parlamento Europeo, solo faltaba la aprobación formal de los Estados miembros, que ya se ha producido. El reglamento entrará en vigor una vez sea publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE), aunque los países dispondrán de dos años para adaptar su legislación nacional.
La exigencia del aumento de plástico reciclado será gradual durante 10 años. Un objetivo progresivo para transformar la industria La normativa establece un calendario gradual para facilitar la adaptación del sector. Seis años después de la entrada en vigor, los vehículos nuevos deberán incorporar al menos un 15% de plástico reciclado, porcentaje que aumentará hasta el 25% al cabo de diez años. Además, una parte de ese material deberá proceder de vehículos fuera de uso o de componentes recuperados, fomentando un sistema de reciclaje en circuito cerrado que permita reutilizar los materiales procedentes del propio sector del automóvil.
El objetivo es reducir el consumo de materias primas vírgenes, disminuir los residuos y reforzar la autonomía industrial europea en un momento de creciente presión sobre el suministro de recursos. Se busca una economía más circular dentro del propio sector del automóvil. El reciclaje será clave en el futuro del automóvil La Comisión Europea también deberá estudiar la posibilidad de fijar objetivos obligatorios para otros materiales estratégicos utilizados en la fabricación de vehículos, como el acero reciclado, el aluminio o las materias primas críticas. Para ello elaborará un estudio de viabilidad durante el primer año de aplicación del reglamento, que servirá como base para futuras obligaciones dirigidas a incrementar el uso de materiales reciclados en la industria.
Prohibido exportar vehículos al final de su vida útil Otra de las principales novedades será la prohibición de exportar fuera de la Unión Europea vehículos que ya no sean aptos para circular. Esta medida comenzará a aplicarse cinco años después de la entrada en vigor del reglamento. Bruselas pretende evitar que automóviles altamente contaminantes acaben circulando en terceros países y mejorar la recuperación de materiales valiosos presentes en los vehículos fuera de uso. La medida también busca combatir el fenómeno de los denominados "vehículos desaparecidos", coches que abandonan el sistema europeo sin que exista un control claro sobre su destino final.
Fabricantes más responsables durante todo el ciclo de vida El nuevo reglamento introduce por primera vez requisitos de circularidad que afectan a todo el ciclo de vida del automóvil, desde su diseño hasta su reciclaje. Los fabricantes estarán obligados a diseñar vehículos que faciliten el desmontaje y la recuperación de piezas y materiales, además de asumir los costes derivados de la recogida y el tratamiento de los vehículos al final de su vida útil. Asimismo, la normativa amplía su ámbito de aplicación a nuevas categorías, como vehículos pesados, motocicletas y vehículos especiales, e incorpora mayores controles sobre la compraventa de vehículos usados, especialmente en operaciones por internet y en casos de siniestro total. Con esta reforma, la Unión Europea busca acelerar la transición hacia un modelo más sostenible en una industria que cada año gestiona más de seis millones de vehículos al final de su vida útil y consume grandes cantidades de acero, aluminio, cobre y plásticos.
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