Has visto bien: Peter Parker está en una cafetería, hablando por teléfono, cuando entra por la puerta Lionel Messi. Parece un chiste, ¿verdad? El futbolista está buscando a nuestro amigo y vecino Spider-Man con una app que rastrea al trepamuros, un cambio de ropa rápido y, al segundo siguiente, uno de los mejores futbolistas de la historia surca los rascacielos de Nueva York colgado del brazo de Spider-Man. Sony lo lanzó ayer mismo como gancho del Mundial, a poco menos de un mes de que Brand New Day llegue a los cines el 31 de julio.
Y que conste que Messi se lo ha ganado: está firmando un Mundial para el recuerdo, con seis goles ya en el bolsillo y convertido en el máximo goleador de la historia de la competición, aunque el torneo siga en marcha y falte aún lo más importante por decidirse. Dicho todo esto, y por mucho que el vídeo funcione, a mí juntarlo con Spider-Man para vender su película me parece un error. Entiendo la jugada comercial, y aun así no me la creo Vaya por delante que no me cuesta nada ponerme en la piel del estudio. Y reconocernos que no tengo ni idea de fútbol.
Pero comprendo que el Mundial es el escaparate deportivo más grande que existe, tal vez más incluso que las Olimpiadas: no hay estadio ni plataforma que reúna a tanta gente a la vez, y Messi es de esas pocas caras que un abuelo en Yakarta y un crío en Segovia reconocen a la primera. Si tu película necesita que hasta el que no pisa un cine sepa que existe, meterla en la conversación del torneo del verano es una idea que se defiende sola a nivel promocional. Si al espectador casual no le interesaba antes, ¿por qué le va a interesar ahora, porque sale Messi en un anuncio de 30 segundos? Si eres muy fan de Marvel casi seguro que tienes la peli en el radar.
Pero si no estás demasiado atento al tema de los estrenos de Marvel tal vez te enteres de que hay una nueva peli de Spider-Man porque en tu grupo de Whatsapp dedicado al fútbol y bautizado en honor al Cholo Simeone (por decir) te ha llegado esta noticia de 3DJuegos, simplemente porque se habla de Messi, y de rebote, de Spider-Man. Hasta ahí, todo lógico. El problema empieza cuando te preguntas qué gana la película más allá de impactar a un sector de la población que, de primeras, puede ser ajeno a ella. Si no le interesaba antes, ¿por qué le va a interesar ahora, porque sale Messi en un anuncio de 30 segundos?
Una cosa es llamar la atención y otra hacerlo de manera efectiva. El reclamo de un futbolista famoso atrae al gran público, sí, pero atrae a mirar a Messi, no a Spider-Man. Durante los treinta segundos que dura el vídeo, el trepamuros es el acompañante, el que hace de taxi aéreo para que el crack del balompié se lleve el plano. No sé tú, pero yo me he quedado pensando más en las capacidades interpretativas de Messi que en la película y el hecho de que una app que rastrea a Spider-Man pueda ser un elemento de la trama.
Esa es justo la sensación que un estudio no debería querer regalar a los fans a menos de un mes de su estreno. Y es que es a los fans de Spider-Man, los mismo que apoyaron al UCM cuando nadie hablaba de él como un evento cinematográfico histórico y los mismos que lo están manteniendo vivo en estos difícil momentos para el género, a quien Marvel debería dirigir todos sus esfuerzos. Se puede tener alcance y aun así no llamar la atención del espectador a quien buscas. O peor, enfadar a tu público objetivo.
Es una lección que el propio cine de superhéroes lleva un par de años aprendiendo a base de tropezar en taquilla. Estamos hablando de Spider-Man, no de un estreno de saldo que necesita agarrarse a lo que sea No creo que los fans de Spider-Man dejen de ver la nueva peli porque Messi salga en un spot. pero también os aseguro que me sobran varios dedos de una mano cuando cuento los fans hardcore de este tipo de franquicias a los que le gustan este tipo de promociones. Os pongo un ejemplo: ¿recordáis cuando se promocionaron las precuelas de Star Wars en la Fórmula 1? Tuvo su gracia.
Ver una y otra vez a Grogu vestido de Mariachi o a Grogu imitando emojis, pues no le gusta a demasiados fans de mi edad. De nuevo, entiendo que se está tratando de atraer a un público más joven y que no forma parte el fandom más hardcore pero, ¿se está consiguiendo? Porque viendo la taquilla no lo parece, y lo que sí estoy percibiendo es que cada vez más fan veterano se baja de este barco (o Razor Crest, en este caso). Y no, no me olvido de aquella celebración arácnida de Messi.
Ya hemos visto a muchos famosos antes y no pasó nada Que no se me malinterprete, porque esto de meter una cara conocida en un producto de género es más viejo que el hilo negro. Lleva décadas ocurriendo, y a veces sale de maravilla. El ejemplo más viejuno que se me viene a la cabeza es el de Vanilla Ice marcándose el "Ninja Rap" en Las Tortugas Ninja II: El secreto de los mostachones, aquella secuela de 1991 pensada para chavales en la que el rapero aparecía en un garito improvisando su tema mientras las tortugas repartían estopa. Aquello funcionaba porque el disparate era el punto: una peli infantil donde la horterada de la época encajaba como un guante con la idea de que a las tortugas, ninjas y adolescentes, les gustaba el rap.
Y mira por donde, el famoso resultó ser un fan de las tortugas de los de verdad. El cameo tenía sentido. En Iron Man 2, por ejemplo, se nos cuela Elon Musk, que teniendo en cuenta la mitología real de Tony Stark en los cómics de Marvel y el perfil real del multimillonario, tiene todo el sentido. Bueno, es algo que se integra en la peli, tiene un sentido, apoya la narrativa de alguna manera.
En el caso de Messi, que se trata tan solo de una promo, el deportista promociona este estreno como zapatillas deportivas, refrescos, relojes suizos o el turismo en Arabia Saudita. Lo de menos es Spider-Man. La diferencia con lo de ahora es de fondo, no de forma. Vanilla Ice cantaba dentro de la ficción; Messi hace de coprotagonista promocional de una película que, en teoría, tendría que llegar con recursos de sobra en su propio metraje como para no depender de Messi, por mucho que sea uno de los mejores futbolistas de la historia para lograr visibilidad.
Estamos hablando de Spider-Man, no de un estreno de saldo que necesita agarrarse a lo que sea: es una de las franquicias más potentes que existen, con un personaje que se defiende solo desde hace más de sesenta años. Cuando una marca así siente que necesita a Messi para que vayas a verla o te enteres de que existe, el mensaje que manda no habla de Messi, habla de la película. Y a mí, como lector de cómics y aficionado a los superhéroes de toda la vida, nada me echa más para atrás que esa clase de estrategia. El problema no es el futbolista, es lo que su presencia delata del cine de superhéroes Conviene mirar el contexto en el que aterriza este vídeo, porque no es un verano cualquiera para el género.
Hace nada os contaba aquí mismo el batacazo de Supergirl, que abrió con 38 millones en Estados Unidos para una película que costó 170 y que se quedó por debajo incluso de The Marvels, uno de los referentes de los tropiezos recientes según Variety. No es un caso aislado, es la enésima señal de que el público general ha dejado de responder en masa a una propuesta solo porque lleve capa. Y en ese clima, la tentación de recurrir a un truco publicitario tan obvio para que se hable de tu película, en lugar de currarte una película que la gente quiera ver, es más comprensible que nunca, pero también más peligrosa. Porque el truco caduca en unos días, y lo otro, el hacer las cosas bien para tus fans, queda para siempre.
Que una película de Spider-Man haya necesite eso para que se hable de ella, da que pensar ¿Qué le dice esto al que compra el tebeo, al que compra las entradas para el estreno con semanas de antelación, al que lleva años defendiendo al personaje o dándole vueltas a los misterios del tráiler? ¿Que Spider-Man es lo de menos en la promoción de su propia película? que sí, que es solo un anuncio de 30 segundos, y entiendo perfectamente que no todo tiene que estar pensado para el marvelita más comprometido, y que una campaña así busca justo a quien no ha abierto un cómic en su vida. Pero cuando la promo le grita al gran público que la estrella de la función es un invitado que no tiene nada que ver con la historia, al aficionado de siempre le queda la sensación de que sobra en su propia fiesta. Y es que seguramente estos días se hable más de Messi y Spider-Man o del posible papel de Sadie Sink en la peli. Esa sensación de que lo importante no es el fan, multiplicada por cada estreno que tira de gancho en vez de tirar de guion, es la que va desenganchando poco a poco a los que más quieren a estos personajes.
Son los fans los que apuntan Iron Man y las primeras pelis del UCM cuando Marvel studios todavía no encadenaba un estreno fenómenos tras otro, y ahora que el género no pasa por su mejor momento, son los fans los que están pagando religiosamente su entrada y manteniendo a duras penas el género a flote con su entusiasmo, no el espectador aleatorio. Que productoras y distribuidoras den por sentado ese apoyo en estos momentos me parece peligroso, porque en la vida todo se acaba, nada (macroscópico ) escapa de la entropía, incluyendo los apoyos incondicionales de los fans. Que Messi balancee por Nueva York colgado de Spider-Man con cara de pasmo es un gran anuncio. Que una película de Spider-Man haya necesite eso para que se hable de ella, da que pensar. ¿Y tú qué opinas? ¿Ha sido la promo de Messi decisiva para comprar tu entrada par a Spider-Man: Brand New Day?
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