Bloomberg Línea — El giro político hacia la derecha en América Latina ha mejorado las expectativas de los mercados sobre la posibilidad de impulsar reformas económicas, pero Citi advierte que ese cambio, por sí solo, no basta para garantizar una mayor estabilidad macroeconómica. Para el banco, la combinación de gobiernos fragmentados, debilidad legislativa y necesidades crecientes de ajuste fiscal seguirá condicionando el comportamiento de las principales economías de la región y de sus monedas frente al dólar. Ese diagnóstico también explica por qué Citi no espera una reacción homogénea de las divisas latinoamericanas frente al dólar. Aunque proyecta una depreciación para varias monedas de la región, estima que otras se mantendrán más estables o incluso ganarán terreno, en función de las condiciones económicas y políticas de cada país.
Ernesto Revilla, economista jefe para América Latina de Citi, aseguró que “un giro político hacia la derecha en América Latina mejora las perspectivas para las reformas, pero no las garantiza”. Para el analista, “el poderoso sentimiento antiincumbente ha creado gobiernos fragmentados que carecen del apoyo legislativo necesario para aprobar reformas fiscales cruciales y, a menudo, impopulares”. El giro a la derecha no garantiza resultados El informe identifica una transformación política regional marcada por el desgaste de los gobiernos en funciones. Tras el fin del auge de las materias primas y los efectos económicos posteriores a la pandemia, los votantes han castigado de forma sistemática a los oficialismos, favoreciendo el ascenso de candidatos opositores, muchos de ellos ubicados en el centro o la derecha del espectro político.
Sin embargo, esas victorias presidenciales no se han traducido en mayorías parlamentarias capaces de aprobar reformas estructurales. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día. Para Citi, esa es la principal diferencia entre mejorar las expectativas y poder materializar los cambios. Revilla sostiene que “esta dinámica crea riesgos de bloqueo político y descontento social, dificultando la aprobación de las reformas cruciales, con frecuencia impopulares, necesarias para la estabilidad económica de largo plazo, principalmente en el ámbito fiscal”. El banco considera que Colombia, Brasil y Panamá se encuentran dentro de una “zona difícil”, donde la elevada necesidad de consolidación fiscal coincide con una capacidad política limitada para aprobar ajustes. “La necesidad de consolidación fiscal en América Latina choca con la realidad política de gobiernos débiles y polarizados, creando un círculo vicioso potencialmente negativo”, dijo Revilla.
La ausencia de reformas incrementa los riesgos macroeconómicos, esos riesgos deterioran la confianza y, a su vez, reducen aún más el capital político de gobiernos que ya parten de posiciones débiles. El analista agregó que “el proceso de reforma fiscal será observado de cerca por los participantes del mercado para evaluar las perspectivas de estas economías”. Ese marco también condiciona la evolución esperada del dólar en la región. Citi no observa un escenario de fortalecimiento amplio para las monedas latinoamericanas, porque entiende que los riesgos fiscales y de gobernabilidad seguirán presentes, incluso en países donde el mercado interpreta positivamente el cambio político. “El giro político a la derecha en América Latina sienta las bases para una mejor confianza empresarial, pero las reformas necesarias y una gobernabilidad sencilla aún no están garantizadas”, añadió.
Brasil y México: los riesgos que enfrentan En Brasil, Citi considera que la inflación continúa siendo el principal condicionante de la política monetaria. El banco elevó sus previsiones para el índice de precios al consumidor hasta el 4,8% al cierre de 2026 y el 4% en 2027, al tiempo que estima que la tasa Selic permanecerá en el 14,25% tras concluir el ciclo de ajuste. A ello, se suma un deterioro del panorama fiscal conforme se aproxima la elección presidencial. La estrecha competencia entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro, junto con nuevas medidas de gasto y subsidios a los combustibles, incrementa la incertidumbre sobre la trayectoria de la deuda pública. “Para el próximo año, condicionado a que el gobierno fortalezca los fundamentos fiscales, seguimos viendo una reanudación de los recortes de las tasas de interés durante el segundo semestre de 2027, lo que llevaría la tasa Selic al 12,5% para finales de 2027″, dijeron los analistas.
Aunque los elevados precios del petróleo favorecen temporalmente al real mediante un mayor superávit comercial, Citi espera que esos factores pierdan fuerza y prevé un tipo de cambio (USDBRL) de BRL$5,40 por dólar al cierre de 2027. México presenta un escenario distinto. La entidad espera que el peso conserve una relativa estabilidad gracias a una inflación contenida, una política monetaria prudente del Banco de México y un tipo de cambio que sigue respaldando el proceso de desinflación. Sin embargo, la recuperación económica continúa siendo frágil y depende en buena medida de la evolución del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. “El panorama fiscal sigue siendo complejo. (...) La consolidación fiscal requerirá disciplina en el gasto y una mejora significativa en la dinámica de crecimiento, que aún no es visible”, dijeorn los analistas del banco.
A ello se añade un entorno político complejo para la presidenta Claudia Sheinbaum. Las tensiones con Estados Unidos por las investigaciones contra dirigentes del partido gobernante y la incertidumbre sobre las negociaciones comerciales mantienen cautelosos a los inversionistas. Pese a ello, Citi mantiene prácticamente sin cambios su previsión para el peso mexicano, con un tipo de cambio (USDMXN) cercano a MXN$17,4 por dólar durante los próximos trimestres. Los andinos: el reto de la disciplina fiscal Colombia representa uno de los casos donde el informe identifica mayores riesgos.
Aunque la elección presidencial aporta mayor claridad política, el próximo Gobierno heredará una inflación persistente, un deterioro de las cuentas públicas y un crecimiento apoyado principalmente en el consumo. Citi considera que el principal desafío será recuperar la confianza de los inversionistas, mediante una estrategia fiscal creíble, ya que solo entonces podría abrirse espacio para futuras reducciones de las tasas de interés. Ese contexto también explica su previsión para la moneda colombiana (USDCOP). El banco espera que el dólar pase de COP$3.431 actualmente a COP$3.584 en el primer trimestre de 2027, reflejando la persistencia de riesgos fiscales y financieros.
En Chile, la atención se concentra en una recuperación económica que todavía no termina de consolidarse y en una ejecución fiscal sometida a crecientes presiones políticas. Citi considera que el debilitamiento del crecimiento, junto con la incertidumbre legislativa sobre la reforma tributaria, mantiene la atención de los mercados en la capacidad del Gobierno para cumplir sus objetivos fiscales. Aun así, proyecta una apreciación gradual del peso chileno, favorecida por un proceso de desinflación que continúa avanzando. Perú mantiene uno de los desempeños macroeconómicos más sólidos de la región gracias al impulso de la inversión minera y la construcción, aunque el banco advierte que la incertidumbre política sigue limitando una aceleración más sostenida del crecimiento.
Citi prevé que el tipo de cambio (USDPEN) evolucione desde S/3,36 por dólar al cierre de 2025 hasta S/3,55 al finalizar 2027. Argentina y Uruguay muestran trayectorias distintas Argentina continúa siendo el caso más singular de la región. Citi destaca que la inflación volvió a moderarse en mayo hasta el 2,1% mensual, el superávit fiscal se mantiene y el Banco Central ya superó su objetivo anual de compras de divisas. Además, Standard & Poor’s elevó la calificación soberana del país hasta B-, reflejando la mejora de los fundamentos fiscales.
Sin embargo, el banco considera que el principal desafío ya no es únicamente económico. Según el informe, “el Gobierno está experimentando una disminución de la confianza pública debido a la turbulencia política derivada de investigaciones judiciales contra altos funcionarios y de los llamados de la oposición a una investigación en el Congreso”, una situación que adquiere especial relevancia cuando falta aproximadamente un año para las elecciones presidenciales. Ese equilibrio entre avances macroeconómicos y mayor incertidumbre política explica que Citi siga proyectando una depreciación gradual del peso argentino (USDARS) hasta ARS$1.977 por dólar al cierre de 2027. Uruguay, por su parte, mantiene una situación comparativamente más estable.
La inflación continúa dentro del rango del banco central, la actividad económica volvió a crecer durante el primer trimestre y las expectativas inflacionarias permanecen ancladas. No obstante, el fortalecimiento global del dólar y las restricciones estructurales sobre la competitividad llevan a Citi a prever que el peso uruguayo también perderá valor de forma gradual, con un tipo de cambio (USDUYU) de 44,24 pesos por dólar al cierre de 2027. Más allá de las diferencias entre países, el informe deja abierta una misma variable para toda la región: la capacidad de transformar los cambios políticos en reformas efectivas. Para Citi, el comportamiento futuro del dólar dependerá menos del signo ideológico de los nuevos gobiernos que de su capacidad para construir consensos, consolidar las cuentas fiscales y recuperar la confianza de los mercados.