El PC también se pasó a los juegos en digital por completo, y no fue bonito ni pacífico. Pero es que Valve no es Sony

El PC también se pasó a los juegos en digital por completo, y no fue bonito ni pacífico. Pero es que Valve no es Sony

Esta semana, Sony dice que las consolas PlayStation se despedirán de los discos a partir de enero de 2028. Esto es, comprensiblemente, todo un jarro de agua fría para muchos entusiastas que han acudido a redes sociales y foros para compartir la misma sensación de descontento; si bien es probable que varios lectores de la revista recordéis otro periodo de transición del formato físico al digital igual de conflictivo: la estandarización de Steam como plataforma principal de PC. Ni que decir tiene que hoy en día Steam es una parte indivisible del 'PC gaming', ojo, pero su relevancia viene tras mucho tiempo haciendo méritos en cuestiones como unas rebajas agresivas —las de hace diez o quince años se esperaban como agua de mayo, e incluso protagonizaban sus propios memes ¿recuerdas?— un sinfín de acuerdos con los principales sellos editoriales y la implementación de funciones que se han terminado estandarizando y dándole ventaja frente a Epic. ¿Seguirás comprando juegos cuando la única opción sea tenerlos en formato digital? Te animamos a debatir este asunto en nuestro servidor de Discord.

Cuando nadie quería Steam En su juventud, como iba diciendo, Steam no tenía ese recibo tan universal del que disfruta hoy. Internet está lleno de testimonios e historias de jugadores que en 2003-2004 veían el software de Valve como algo innecesario, quizá invasivo; algo prácticamente inservible que se había colado como requisito para comprar ciertos juegos de PC. No es solo que fuese una lanzadera mucho más pobre que ahora, sino que la digitalización como tal traía consigo varios engorros. Piensa, por ejemplo, que el internet doméstico de la época funcionaba casi en exclusiva mediante unas conexiones de módem por marcación rematadamente lentas: unos 56 kbps.

En el subreddit r/pcgaming, un usuario que se identifica como burge4150 dice "recuerdo haber comprado Half-Life 2 en disco de salida, que requería instalar Steam y se actualizaba a través de Steam. Tenía un internet 'dial-up' [conectado a la toma telefónica] miserable y tardaba horas en cargar". En el mismo hilo, PERSONA916 dice "la fricción era similar al odio que la gente siente hoy por plataformas de terceros. No la necesitábamos para la mayoría de nuestros juegos, literalmente estaba ahí solo para Counter-Strike y sus mods.

A ojos de la gente, era puro 'bloatware' [programas basura]. También consumía muchos recursos y tardaba minutos enteros en arrancar incluso en el hardware más avanzado de la época". Incluso existe un infame GIF ilustrando esto. A todas luces, Steam era una calamidad de las que lo habrían tenido muy difícil para triunfar en nuestros días y solo logró propagarse obligando a la gente a instalarlo como requisito para activar Half-Life 2 o con lanzamientos agresivos como el de The Orange Box unos años más tarde—como si Nintendo lanzase un nuevo Mario 3D, un nuevo Zelda troncal y una nueva IP a la vez en un pack 3x1.

Con maniobras así, no es raro que terminase siendo un referente. La transición no fue obligatoria, sino natural Incluso si Steam hizo muchos méritos para darle la vuelta a la opinión pública, en realidad existen otros factores externos o no directamente relacionados con Valve que contribuyeron a digitalizar el 'PC gaming' por completo. De todos ellos, el factor más importante fue el de la conveniencia: la distribución digital era más barata tanto para los jugadores como para los distribuidores, y la posibilidad de parchear los juegos de manera automática desde la aplicación gustó a todos. Especialmente teniendo en consideración que el internet de alta velocidad se estaba desplegando en paralelo a los lanzamientos más potentes del mundillo, y la idea de poder jugarlos de inmediato tan pronto como estuvieran disponibles de manera oficial tenía su aquel.

Los distribuidores, por su parte, dejarían de tener que darte hasta diez o veinte discos por juego que tendrían que guardar en un almacén asegurado y con suministro eléctrico. También está el hecho de que los discos físicos no tenían capacidad suficiente para alojar los juegos completos: muchos de ellos tenían que instalarse usando varios discos en un proceso lento y engorroso que igualmente tendría que confirmarse con un código de activación de Steam. En lo personal, recuerdo que algunos de los últimos juegos de PC que compré en formato físico (Destiny 2 y Mass Effect: Andromeda) venían con un código en caja en lugar de disco. Eventualmente, las propias semitorres dejarían de tener su propio lector de discos porque el consumo se había vuelto exclusivamente digital.

Diría que la evolución de los juegos de PC es una historia de conveniencia: nadie impidió que llegasen juegos en discos, pero los terceros determinaron por su propia cuenta que dejarían de vender los discos en favor de los códigos porque era más práctico y barato; y luego harían lo propio con las cajas también. Fue un cambio que llegó con relativa lentitud, y en la propia 3DJuegos hacíamos noticias avisando de que tal o cual lanzamiento llegaría en forma de código en caja. A nadie le gustaba, porque al final del día todos los jugadores tenemos más o menos las mismas preferencias, pero tampoco fue una sacudida de la noche a la mañana; e incluso hoy es del todo posible seguir viendo juegos en formato físico si el distribuidor lo estima apropiado. Algunos lo hacen.

Blizzard, por ejemplo, aún distribuye World of Warcraft en lujosas ediciones de coleccionista que puedes lucir en la estantería; aunque lo que encuentras dentro es un código para canjear con el DRM de Battle.net. Vemos casos similares de vez en cuando: los discos prácticamente no existen ya, las cajas son raras pero no han desaparecido al cien por cien. Y en internet, algunos inician proyectos para imprimir y guardar estuches con unidades de almacenamiento funcionales. La diferencia principal respecto a la situación con PlayStation es justo que esa libertad y posibilidad no existe: Sony decide que no habrá más discos, y es una norma sólida, férrea, irreversible.

Un cambio de paradigma que te sacude tanto si te parece bien como si no. Y a menos que tengamos otro de esos periodos de transición en los que puedes comprar una caja aunque solo venga un código dentro, la consecuencia es que nos despedimos de la competitividad de precios. En PC salíamos ganando. Aquí, lo dudo mucho.