Diablo IV ha tenido sus altibajos, como cualquier juego como servicio actual, pero no solo va a sumar su tercer año de vida, sino que su temporada 14 parece haber devuelto a los jugadores una sensación que muchos echaban de menos: morir constantemente. La nueva actualización, bautizada como Temporada del Despertar de la Muerte, ha reconfigurado parte del endgame con cambios importantes que han disparado la dificultad. Eso sí, los jugadores veteranos, lejos de quejarse, están celebrando la decisión de Blizzard de hacer que Diablo IV vuelva a sentirse más brutal. Desde el arranque de la temporada, el pasado 30 de junio, numerosos jugadores han compartido sus primeras impresiones, destacando que incluso en niveles bajos y dificultades normales están encontrando una resistencia inesperada.
De hecho, son las Mareas Infernales las que se han ganado todos los elogios por su dificultad. Estos eventos, que transforman zonas específicas de Santuario y permiten farmear recursos y subir de nivel con rapidez, se han convertido ahora en auténticos hervideros de enemigos gracias a la nueva mecánica temporal: las Rupturas. Las Rupturas, o Rifts, son el verdadero espectáculo del dolor en Diablo IV Estas, llamadas en inglés Rifts, son grietas que aparecen repartidas por todo Santuario y que tienen especial protagonismo dentro de las Mareas Infernales. Aparecen señaladas en el minimapa para poder seguirlas con facilidad y se activan al derrotar a guardianes especiales junto a ídolos de calavera.
Una vez abiertas, de ellas empiezan a brotar oleadas de enemigos con un brillo azulado. La gracia, no obstante, está en que los jugadores deben mantener estas grietas abiertas el mayor tiempo posible para obtener mejores recompensas. Además, Blizzard ha diseñado tres tipos distintos de grietas: normales, crecientes y colosales. Las más peligrosas son, curiosamente, las rupturas crecientes, pues sustituyen eventos locales durante las Mareas Infernales y aumentan progresivamente su dificultad cuanto más tiempo permanecen activas.
De hecho, también existe la posibilidad de invocar a un jefe especial y de que aparezcan Trasgos de la Grieta capaces de abrir nuevos portales, haciendo que el caos escale todavía más. Pero ahí está la magia: la dificultad no solo está bien medida, sino que es proporcional a la recompensa y, sobre todo, divertidísima. Un usuario describe la densidad de enemigos como "una locura" y otro asegura que la gente "va a subir de nivel a velocidad récord", mientras que un tercero explicó su paso por estas grietas como algo traumático: le aparecieron enemigos extra mientras peleaba contra un jefe, una experiencia que definió como "una barbaridad", aunque reconoce que sobrevivió por poco. Pese a que algunos jugadores consideran que la densidad de enemigos puede estar algo pasada de vueltas y esperan un futuro ajuste, la mayoría parece encantada con el desafío.
Más allá de la dificultad, cabe recordar que cerrar estas grietas otorga recursos especiales como Destellos de Esperanza, canjeables en Zarbinzet, así como Fragmentos de Agonía, necesarios para fabricar objetos únicos míticos con el Cubo Horádrico. Con ello, Blizzard parece haber encontrado una fórmula para revitalizar el endgame de Diablo IV y, al mismo tiempo, recuperar ese sentimiento clásico de supervivencia extrema. Vía | MeinMMO En 3DJuegos | Este juego de mundo abierto ha roto las normas en PC. Ahora mismo pide a los jugadores 900 euros en RAM