Lamine Yamal se sentiría cómodo poniendo su estrella en el Paseo de la Fama, se siente una estrella, su fútbol es refulgente, brillante, distinto. Puro espectáculo. Se expresa desde el show, el caño es un recurso, el regate una necesidad. En Los Ángeles, el público enmudece cuando toca el balón Lamine, se escucha un espontáneo ‘oooooohhh’ y todo el mundo se pone en pie, porque para ver a Lamine hay que elevarse para tener la sensación de que no te pierdes nada de su fútbol.
Lamine tiene el embrujo de los que como Rosalía trascienden de sus profesiones. Estaba la artista de San Esteve Sesrovires animando en un palco VIP, señalando a Lamine como su proyección en el terreno de juego. Se refleja la Rosi en el azulgrana, al que conoce y admira. Hablan el mismo idioma, se ríen de lo mismo, se expresan con el mismo lenguaje de la calle conectando con la misma gente.
Son ídolos globales con mensajes directos y sin filtros. Lamine es futbolista de superproducciones, de partidos importantes, se gusta con el papel de actor principal porque sabe que todos actúan mejor cuando él asume la responsabilidad del foco mediático. De fútbol saben muchos en este equipo, empezando por Cucurella al que le robaron un gol de alma y clase, un golazo anulado por una supuesta falta de Cubarsí que desde hoy tendremos que ponerle al lado el sobremonbre de ‘Superman’. Lamine como Rosalia, se ríe de las críticas.
Vacila con una cinta que sujeta sus rizos teñidos de rubio a mechas, es distinta a la de los tres primeros partidos donde sólo se leía el nombre de su marca de botas, Adidas, y el escudo de España. En Hollywood se pone una cinta donde se lee ‘ego Yamal’ porque como se expresa con naturalidad y seguridad, algunos le han dado caña hablando de ego exacerbado. No señores, es confianza. Ahí está España sumando su partido 35 consecutivo sin perder con Lamine marcando las reglas.
El azulgrana influye en el juego de España como Rosalía en la música. Conciertazo de la artista en Los Ángeles en la víspera de otro recital futbolístico de Lamine, porque poco importa que se resistiese el gol, la intención de Yamal es cambiar la historia y nadie le convencerá de lo contrario. Rosalía se pone la bufanda de España como si fuera una mantilla, lleva la camiseta con el escudo brillante y se sienta al lado de Penélope Cruz que no deja de aplaudir. Eso es lo que tiene Lamine, que hace que te lo pases bien.
Bardem con Alexia muy diva, Carles Puyol aplaudiendo por igual a Pedri que a Olmo, porque él sabe lo que es estar ahí abajo, en el foso de los gladiadores. Lamine en Hollywood se siente en casa, le invitarían a todas las fiestas con la gente guapa, formaría parte de la familia latina que marca tendencias en la meca del cine. De momento, cumple su palabra. Y eso no es ego, no, eso es que confía en él y en España