Reacción contundente de Jódar en Wimbledon

Reacción contundente de Jódar en Wimbledon

Amaneció mejor el día para Rafa Jódar que concluyó la víspera. Dejó la pista 2 del All England Club en la penumbra y con el marcador en contra. La suspensión del encuentro coincidió con su petición de atención médica en el tobillo izquierdo, dañado tras su enésimo resbalón. El madrileño dio varias veces con sus huesos en el césped, producto de la traicionera hierba.

Competitivo al máximo, ni las caídas ni la ilusión renovada y experiencia de Pablo Carreño pudieron frenar al tenista de Leganés, que sigue afirmando su condición de mejor debutante de la temporada, premio al que aspira seriamente a este nivel. Y otra cualidad que está subrayando, no duda en la delicada resolución del quinto set. Ha llegado cuatro veces al límite, las ha resuelto todas a su favor. Dos en contra de Pablo Carreño, a quien ya había levantado un adverso dos sets abajo en los octavos de Roland Garros.

También dio la vuelta a este encuentro Jódar, que el miércoles perdía por 3-6, 6-3, 1-6 y 2-1, cuando llegó el aplazamiento por falta de luz natural. Más entero, mejorando especialmente su porcentaje de efectividad con segundo servicio, Rafa Jódar, 19 años y nº 26, sentenció a su favor el duelo con Pablo Carreño, 34 años y nº 71, por 3-6, 6-3, 1-6, 6-3 y 6-4 en 3h.43', tiempo que incluye las 2h.33' de la primera parte. Un próximo rival campeón júnior del torneo Jódar, cuartofinalista en Roland Garros, estará este viernes en tercera ronda, contra el japonés Shintaro Mochizuki, que suma cinco victorias seguidas, las tres de la fase previa y dos en el cuadro principal. Cazó al reciente finalista del ATP de Mallorca, el estadounidense Ethan Quinn por 6-2, 7-6 (6), 7-5.

Un duelo inédito. El nipón, 23 años y nº 151, eligió el tenis por el béisbol de niño, siguiendo los pasos de su padre entrenador en e mundo de la raqueta. Con ayuda se marchó a Estados Unidos a los 12, a la IMG Academy. En profesionales no ha acabado de asentarse, en lo que iba de campaña había perdido sus seis partidos en el circuito principal, hasta este Wimbledon, que se le dio bien de júnior: fue campeón en 2019.

Jódar se ha impuesto en 27 de sus 38 partidos este curso. El campeón de Marrakech, semifinalista del Godó y cuartofinalista de Madrid y Roma también sobrevive en la hierba, que no pisó en Queen's y Eastbourne por una lesión en el abdominal. Sí tenía la experiencia de diez partidos de júnior, en 2024. Fue campeón en el césped de Roehampton, muy cerca de Wimbledon, donde hizo cuartos en el sub-18.

Todavía le queda mucho que avanzar en esta superficie, conocer más cómo desplazarse y variar los golpes, pero mantiene la confianza en su naturaleza, en su condición agresiva y de continuo ataque de fondo. Es buen restador, va progresando con el servicio. En su corta carrera, un prodigio. También como luchador.

Se avanzó 4-1 en el último set, volvió a inquietar Carreño (4-3). Otros hubieran temblado de bisoñez. Él no, se agarró a la eliminatoria para que no se escapara. Le volvió tocar perder a Carreño contra un Jódar que preferiría no verle más en competición.

Sabe cómo incomodarle. El asturiano dijo adiós a su octavo Wimbledon, con su primera victoria en este Grand Slam. Jódar, a seguir soñando, quizás con unos octavos frente al vigente campeón, el italiano Jannik Sinner.