Durante más de tres años, los ‘Magníficos Siete’ —Nvidia, Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla— fueron el motor del mercado estadounidense. Su peso en los índices, su capacidad de generar beneficios y su papel en la carrera por la inteligencia artificial los convirtieron en el núcleo del rally tecnológico. Pero junio marcó un giro inesperado: el grupo perdió 2,3 billones de dólares en capitalización en apenas un mes y casi todos sus integrantes retrocedieron al mismo tiempo, algo poco habitual en un conjunto que suele moverse de forma dispareja. Las caídas fueron profundas.
Nvidia retrocedió más de un 5%, Microsoft cayó alrededor de un 17%, su peor desempeño mensual desde diciembre de 2000, Alphabet perdió casi un 6%, Amazon cedió cerca de un 12% y Meta bajó alrededor de un 11%. Apple vivió un mes volátil: marcó un máximo histórico de cierre de 315,2 dólares al inicio de junio, pero retrocedió más de un 10% desde ese pico. Tesla, por su parte, cayó más de un 6% en la primera semana, aunque recuperó buena parte del terreno y terminó prácticamente plana. El ETF Roundhill Magnificent Seven (MAGS), que replica al grupo, retrocedió cerca de un 13% desde su máximo histórico de finales de mayo.
Además, sufrió salidas de más de 700 millones de dólares, su mayor fuga de capital desde su lanzamiento en 2023. Más leídas Delcy Rodríguez decreta siete días de duelo nacional El dólar oficial BCV se duplicó en el primer semestre de 2026 Tasa de Cambio BCV 02 de julio de 2026: 639,7029 Bs/USD (+1,0008%) El coste del crecimiento en IA El desencanto de los inversores tiene una explicación clara: el aumento del gasto en inteligencia artificial y la presión sobre los balances. El caso más extremo fue Oracle, que no forma parte del grupo pero se desplomó alrededor de un 35%, su peor mes desde 1990, tras inquietar al mercado con un fuerte incremento del gasto en IA y de su deuda. La caída borró unos 100.000 millones de dólares de la fortuna de su cofundador, Larry Ellison.
Los cinco mayores gigantes de la nube prevén invertir más de 700.000 millones de dólares este año en infraestructura de IA. Solo Microsoft se encamina hacia unos 190.000 millones, según estimaciones de Bank of America. El banco calcula que la inversión en capital ha pasado de representar alrededor del 70% del flujo de caja operativo en 2025 a casi el 100% en 2026. La consecuencia es directa: menos margen para recompras de acciones y dividendos, y una factura cada vez más abultada que deberá justificarse con ingresos futuros en un entorno donde los costes también aumentan.
La memoria: el cuello de botella Los ‘Magníficos Siete’ son los principales compradores de la memoria que alimenta los centros de datos de IA, un insumo que se ha vuelto escaso y caro. Micron Technology declaró un beneficio por acción de 24,67 dólares en su último trimestre, frente a 1,68 dólares un año antes: casi quince veces más. Los precios de la DRAM, presente en casi todos los dispositivos, llegaron a subir hasta un 98% solo en el primer trimestre, un repunte que algunos en el sector han bautizado como “RAMageddon”. La presión sobre los costes se ha convertido en un factor estructural para las grandes tecnológicas, que dependen de estos componentes para sostener su expansión en IA.
El retroceso de junio no implica necesariamente un cambio de ciclo, pero sí revela que el mercado empieza a cuestionar la sostenibilidad del gasto en IA, la capacidad de las empresas para convertir esas inversiones en ingresos y el impacto sobre su flujo de caja. Tras años de dominio absoluto, los ‘Magníficos Siete’ enfrentan ahora un entorno donde el crecimiento exige más capital, más riesgo y más paciencia de los inversores. Con información de Euronews