Esta ha sido una semana que pasará a la historia, aunque no precisamente por algo bueno. La decisión de Sony Interactive Entertainment de poner fecha de caducidad al formato físico ha generado un terremoto en la industria, con cientos de miles de jugadores defendiendo la necesidad de un medio de entretenimiento que no deje de lado a gran parte de sus consumidores. Sin embargo, este seísmo de magnitudes casi apocalípticas para el sector ha sido tan grande que ha sobrepasado nuestras fronteras y ha llegado incluso a la política española, donde Emilio Delgado Orgaz, portavoz de Más Madrid, ha cargado duramente contra el movimiento de la compañía japonesa, asegurando que convierte a los jugadores en "rehenes" de un modelo que elimina la propiedad real de aquello que compran. Como bien sabéis, la polémica estalló el pasado martes después de que Sony confirmara que dejará de fabricar juegos en disco a partir de 2028, acelerando así una transición que lleva tiempo gestándose con el auge del mercado digital, las consolas sin lector y la dependencia creciente de los servicios de suscripción.
El movimiento llega además en un momento especialmente complejo, con títulos como Grand Theft Auto VI apostando también por desprenderse del formato físico tradicional, algo que ya puso en pie de guerra —con razón— a los jugadores. Así, para Emilio Delgado, este cambio hacia un modelo digital completo representa un problema que va mucho más allá de la comodidad del formato, algo que durante años se nos ha vendido como una de las grandes ventajas de lo digital. El político ha criticado que este modelo elimina derechos básicos del consumidor: "No te quedas lo que compras, no puedes revenderlo, no puedes prestárselo a un amigo...", añadió en su cuenta personal de X. Delgado, de hecho, no se anda con medias tintas y cita abiertamente que "el sector del videojuego toma a los jugadores como rehenes y oficializa una de las mayores estafas de su historia".
Unas palabras que resuenan con fuerza y que son compartidas por buena parte de los jugadores, quienes no quieren pasar por el aro de pagar por licencias temporales en lugar de poseer realmente un producto. En este contexto, iniciativas como Stop Killing Games parecen haber quedado obsoletas de un plumazo. Si bien defendían la posibilidad de que el usuario pudiera acceder a un juego aunque este hubiera cerrado, algo que Ubisoft implementó tras el revuelo generado por el cierre de The Crew, el campo de batalla ahora es mucho más complejo: ataca de lleno al jugador y pone fecha de caducidad al acceso a sus juegos. Y es que, el mismo día que se anunció el cese de la producción de discos por parte de Sony, los nipones también confirmaron el cierre de la PlayStation Store en PS3 y PS Vita, haciendo que se pierda el acceso a cientos de títulos de un plumazo.
La decisión de Sony también ha llegado a la política francesa Una controversia que, como mencionábamos, ha roto barreras y ya ha llegado al terreno político internacional. El candidato a las presidenciales francesas de 2027, Jean-Luc Mélenchon, reaccionó de forma similar a Delgado al asegurar que "el videojuego no es una simple mercancía", defendiendo que debe ser tratado como un bien cultural y no únicamente como un producto comercial. Para Mélenchon, permitir que el consumidor pague sin ser dueño de nada sienta un precedente peligroso, una visión que refuerza la idea de que el futuro digital del videojuego ya no es solo una discusión industrial, sino también política. Imagen | Emilio Delgado