En 2003, la monarca española dejó de ejercer su profesión de periodista para anunciar su compromiso con el hoy rey Felipe VI, sin embargo, nunca perderá la oportunidad para apoyar el periodismo, es por eso que el jueves 2 de julio, los reyes de España llegaron a la 106ª edición de los Premios de Periodismo ABC Mariano de Cavia, Luca de Tena y Mingote. Para la ocasión, Letizia apostó por un clásico little black dress un look que evocaba la elegancia atemporal de Audrey Hepburn y con el que confirma por qué el minimalismo se mantiene como un estilo que nunca pasará de moda. El atuendo de la monarca Hay atuendos que nunca pasan de moda y el little black dress es uno de ellos, es por eso que la reina Letizia apuesta por variaciones del mismo en ocasiones especiales. Además se trata de una silueta que recuerda inmediatamente el estilo de Audrey Hepburn, quien se mantiene como un referente de estilo desde la década de los sesenta y hasta la fecha.
Lejos de recurrir a adornos excesivos y maximalistas, apuesta por una confección impecable que marca la cintura con un cinturón de piel y una estructura que encuentra la elegancia en la simplicidad. La selección del calzado reforzó esa misma narrativa. Letizia combina la silueta con un par de slingbacks negros de tacón bajo aportaron equilibrio al conjunto y reafirmaron una de las grandes lecciones del estilo clásico: los accesorios no necesitan llamar la atención para completar un look memorable. El estilo de Letizia se caracteriza por ser pulido y minimal, predominan las siluetas depuradas, los colores neutros y las piezas atemporales.
Una estética que inevitablemente recuerda a la filosofía de Audrey Hepburn, quien convirtió el “menos es más” en una declaración de estilo. En ambos casos, la elegancia nace de la proporción, la calidad de las prendas y la confianza con la que se llevan, más que de las tendencias pasajeras. La histórica joyería El verdadero elemento que hizo de este atuendo espectacular fue la joyería. Para esta ocasión, la reina completó el conjunto con algunas piezas de la colección de joyas de pasar, una de las más valiosas y simbólicas de la Corona española.
Los pendientes y el brazalete que Letizia llevó en esta ocasión pertenecen a este histórico conjunto, mismo que, por deseo de la reina Victoria Eugenia, debe pasar de una reina de España a la siguiente. No forman parte del patrimonio personal de la familia real, sino que representan una tradición que acompaña a quien ocupa el trono. Las joyas transforman por completo el conjunto. Mientras el vestido apuesta por la discreción y la sobriedad, los diamantes aportan luz sin romper la armonía del estilismo, en el que cada elemento tiene un propósito y un significado.
Con un sencillo vestido negro, unos slingbacks clásicos y una de las colecciones de joyería más exclusivas de la monarquía española, la reina demuestra que la verdadera elegancia no necesita excesos.