La inteligencia artificial tiene un problema físico que ya no puede esconder: necesita cantidades enormes de electricidad, refrigeración constante y centros de datos cada vez más grandes. Esa demanda no solo tensiona las redes eléctricas. También aumenta la preocupación por el consumo de agua, especialmente en regiones donde cada nuevo proyecto tecnológico compite con hogares, agricultura y ecosistemas locales. En ese contexto, Nvidia y Valar Atomics acaban de mostrar una idea llamativa en Utah : alimentar infraestructura de IA con energía nuclear avanzada y reducir al mínimo el uso de agua local.
La colaboración busca explorar un pequeño centro de datos de unos 30 megavatios, impulsado por un microreactor de Valar y apoyado en tecnologías de refrigeración cerrada de Nvidia. La clave no es solo la nuclear: es cómo se enfría el sistema El punto más importante está en la refrigeración. Los reactores nucleares tradicionales suelen requerir agua para operar y disipar calor, pero Valar Atomics utiliza un diseño de alta temperatura refrigerado con helio. Según su fundador, Isaiah Taylor, esta arquitectura permite trabajar a temperaturas más elevadas y evita la necesidad de usar agua para enfriar el reactor.
Del lado de Nvidia, la estrategia pasa por sistemas cerrados de refrigeración para centros de datos. La compañía afirmó recientemente que su diseño DSX puede reducir el consumo de agua de refrigeración desde unos 2,6 millones de galones por megavatio al año hasta prácticamente cero, siempre que se use una arquitectura cerrada y no torres evaporativas tradicionales. © Valar Atomics Youtube. Eso no significa que todo el ciclo tecnológico sea “sin agua” en sentido absoluto. Construir infraestructura, fabricar chips y operar una instalación industrial siempre tiene impactos indirectos .
Pero sí apunta a resolver una de las críticas más sensibles contra los centros de datos: el uso directo de agua local para mantenerlos fríos. Una demostración prometedora, pero todavía pequeña El evento en Utah sirvió como demostración inicial. Valar Atomics mostró electricidad de su reactor Ward-250 alimentando hardware de Nvidia, asociado a su arquitectura Blackwell. Reuters lo describió como la primera vez que un pequeño reactor nuclear alimenta un centro de datos, aunque el alcance real de la prueba fue todavía limitado.
De hecho, conviene no exagerar. En la visita de FOX 13 News, responsables de la empresa indicaron que el reactor estaba generando 100 kilovatios, una cifra muy alejada de los 30 megavatios que requeriría un centro de datos comercial como el que las compañías están explorando. Ese salto de escala es el gran desafío. Una cosa es demostrar que un microreactor puede alimentar una carga informática real .
Otra muy distinta es construir, licenciar, operar y mantener durante años una fábrica de IA completa, con seguridad nuclear, disponibilidad permanente, costos competitivos y permisos regulatorios. Igor’s Lab remarcó precisamente ese matiz: la demostración prueba que el reactor puede generar electricidad para una carga real, pero todavía no demuestra la viabilidad económica y continua de un centro de datos de 30 MW. Valar Atomics is working with Nvidia on a conceptual data center that would be powered by a (behind the meter) reactor, and uses almost no water. In many places, water consumption is a significant concern.
Article link in reply. pic.twitter.com/RpslF9BVwf James Hopf (@HopfJames) July 2, 2026 Aun así, la dirección es clara. Las empresas de IA están buscando formas de asegurar energía propia, estable y menos dependiente de la red pública. Amazon, Microsoft, Oracle y otros gigantes tecnológicos también exploran acuerdos nucleares o fuentes energéticas dedicadas para sostener el crecimiento de sus centros de datos. La apuesta de Nvidia y Valar Atomics suma una dimensión adicional : no solo producir electricidad cerca del centro de datos, sino hacerlo sin agotar recursos hídricos locales.
Para lugares como Utah, donde el agua es una preocupación política y ambiental creciente, esa promesa puede ser tan importante como la energía. Por ahora, el centro de datos nuclear y casi sin agua sigue siendo un experimento en desarrollo. Pero muestra hacia dónde se está moviendo la infraestructura de la IA: menos dependencia de la red, más energía dedicada y una presión cada vez mayor por demostrar que el boom tecnológico no va a llevarse por delante el agua de las comunidades que lo rodean. Fuente: Infobae.