Tras el éxito arrollador del Renault 5 eléctrico, Opel aprende cuál es el camino para sus ‘iconos de diseño’

Tras el éxito arrollador del Renault 5 eléctrico, Opel aprende cuál es el camino para sus ‘iconos de diseño’

Coches Eléctricos Tras el éxito arrollador del Renault 5 eléctrico, Opel aprende cuál es el camino para sus ‘iconos de diseño’ El gran triunfo del Renault 5 eléctrico podría inspirar a Opel para rescatar algunos de sus coches históricos con un diseño retro pero tecnología actualizada. Opel podría entrar en el nicho de los 'renacimientos' con algunos de sus mitos clásicos. Alberto Pérez 03/07/2026 15:30 Actualizado a 03/07/2026 15:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora El extraordinario recibimiento que está teniendo el Renault 5 E-Tech no ha pasado desapercibido para el resto de fabricantes europeos. Su combinación de diseño retro, tecnología eléctrica y una fuerte carga emocional está demostrando que recuperar modelos históricos puede ser una estrategia comercial muy rentable. Ahora, ese éxito podría tener consecuencias directas dentro del grupo Stellantis, donde Opel ya estudia seguir un camino similar con algunos de los coches más emblemáticos de su historia. La posibilidad ha sido planteada por el propio Mark Adams , jefe de Diseño de Opel, quien reconoce que el renacimiento de modelos históricos como el Renault 5 demuestra que existe un mercado dispuesto a pagar por vehículos capaces de despertar emociones y conectar con la historia de una marca.

Sin embargo, el diseñador también deja claro que cualquier reinterpretación deberá hacerse con mucha cautela para evitar caer en una simple copia del pasado. Sobre esto ha hablado Mark Adams en su última entrevista. Opel podría mirar a su pasado, pero sin vivir de él Según Adams, Opel dispone de un patrimonio histórico lo suficientemente amplio como para inspirar futuros modelos. Nombres como el Manta, el Kadett o incluso el GT forman parte de la identidad de la marca y podrían servir como punto de partida para desarrollar nuevos vehículos eléctricos con una imagen fácilmente reconocible.

No obstante, el objetivo no sería reproducir fielmente esos coches, sino reinterpretar su esencia mediante un lenguaje de diseño moderno. El responsable de diseño insiste en que un automóvil debe mirar hacia el futuro. Por ello, cualquier proyecto con inspiración clásica tendría que integrar las últimas tecnologías en materia de electrificación, conectividad y seguridad, evitando convertirse en un ejercicio puramente nostálgico. Esa filosofía es precisamente la que, en su opinión, explica el éxito del Renault 5 , capaz de recordar al modelo original sin renunciar a una imagen claramente contemporánea.

Esta estrategia también permitiría a Opel diferenciarse dentro de Stellantis, un grupo que reúne numerosas marcas con identidades muy distintas y donde el diseño desempeña un papel fundamental para evitar que los modelos pierdan personalidad. “Es una fórmula que funciona por su familiaridad. Pero también debe ser relevante en el presente y técnicamente convincente; entonces podrá tener éxito comercial”, concretó el responsable. El retorno de mitos como el Kadett no es algo imposible. La idea del jefe de Diseño de Opel tiene sus propias claves “Si podemos lograrlo en el rango de precios de las marcas generalistas, si podemos ofrecer una calidad superior, un diseño superior y una experiencia de conducción excepcional a un nivel comparable al de las marcas premium, sería realmente fantástico.

Porque eso es precisamente lo que demanda el mercado, y no muchas marcas pueden ofrecerlo”, aseguró Adams en su intervención. “Las marcas italianas deben sentirse italianas, las francesas deben sentirse francesas, así que debemos ser positivamente eclécticos y mantenernos fieles a cada cultura y a su herencia de diseño. Esto se aplica no solo a las nacionalidades, sino a todas y cada una de las marcas”, añadió. Finalmente, su entrevista con el medio Auto Motor und Sport concluyó: “Un buen ejemplo de modelos donde esto se ha logrado a pesar de compartir una base técnica común son el Peugeot 3008 y el Opel Grandland. Todas las variantes, incluyendo el DS 7 y el Citroën C5 Aircross, son muy diferentes en cuanto a dinámica de conducción, manejo y diseño.

Sin embargo, están estrechamente relacionadas técnicamente. Un buen ejemplo de sinergias entre modelos donde aún se conservan las características propias de cada marca”. De hecho, Opel ya abrió esta puerta con la presentación del Manta GSE hace unos años. El Renault 5 como visión de éxito comercial El caso del Renault 5 se ha convertido en uno de los ejemplos más claros de cómo aprovechar la historia de una marca para impulsar un producto completamente nuevo.

El pequeño eléctrico francés recupera muchos de los rasgos que hicieron famoso al modelo original de los años 70, pero incorpora una plataforma específica para vehículos eléctricos, un interior totalmente digital y una tecnología muy superior a la de cualquier utilitario de su segmento. Aun así, el simple hecho de que Opel contemple esta posibilidad demuestra el impacto que está teniendo el Renault 5 dentro de la industria. Si el fabricante alemán acaba siguiendo ese camino, podría recuperar algunos de los nombres más recordados de su historia adaptándolos a la era eléctrica. Una estrategia que hace apenas unos años parecía reservada a unas pocas marcas, pero que ahora empieza a consolidarse como una de las grandes tendencias del automóvil europeo.

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